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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Entrar con tacto en la Feria de Sevilla

Publicado hoy 24 de abril en el suplemento especial de ABC Andalucía "Sevilla en Primavera"

Una vez recogido el último paso de Semana Santa, Sevilla se desprende de repente de los vestigios del invierno para adelantarnos al cuarenta de mayo predispuestos a estrenar mental y físicamente una primavera de sentidos exaltados. Y en una quincena nos encontramos de frente con La Feria de Sevilla. “Sevilla tiene una cosa… que solo tiene Sevilla…”
Y como galeno que llevo cincuenta y tantas Ferias en mi cuerpo serrano pretendo resumir para todos aquellos de ustedes que no conocen en profundidad esta Feria de Sevilla, qué  es lo que sucede en nuestro organigrama sensorial y como podemos y pueden ustedes disfrutar y aprovechar al máximo nuestros sentidos durante estos seis o siete días tan bien contados de la semana más jubilosa del año sevillano.
Desde aquellas Ferias de mi infancia y primera juventud en El Prado de San Sebastian, que traen a mi memoria mañanas soleadas con tatas de uniforme y barullos de caballos en las puertas de las casetas, fiambreras con el almuerzo y la merienda, una Fanta con la bola de azúcar de algodón, la visita diaria a los tan esperados “cacharritos” en la Calle del Infierno, por la tarde función de payasos en el Circulo de Labradores y antes que anocheciera de vuelta a casa y a dormir, hasta estas últimas ferias en Los Remedios, tan electrificadas, sonoras y nocturnas, creo que me he formado una opinión que puede ayudar a quienes se acerquen de visita a esta bendita ciudad  para participar de la “Feria de Sevilla” durante estos días tan señalaitos.
Sevilla en primavera es una bendición de Dios, de la Naturaleza y hasta del “Sursumcorda”. Si puede, vengase usted a Sevilla unos días antes del inicio de la feria a disfrutar de esta maravillosa ciudad, a “cogerle el aire”, como decimos por aquí. ¿Esta usted ya instalado? Bienvenido querido amigo. Para empezar regálese un buen paseo por la mañana entre monumentos históricos y piérdase sin prisas por las callejuelas del barrio de Santa Cruz o del barrio que prefiera, siéntese en una plaza llena de colores a aspirar el suave aroma que dejan las flores, oiga el rumor del agua y de la brisa en sus parques que seguro que le susurrarán al oído narraciones extraordinarias, busque a los poetas y pintores que deambulan felices entre nosotros porque saben que no han muerto del todo mientras los recordemos y pasean confundidos con los sevillanos, escuche como en el cielo cantan alegres las golondrinas y los vencejos, párese a observar la mágica luz que se cuela por entre las ramas de los naranjos y adivine los mensajes secretos que escribe sobre las paredes encaladas, huela el azahar hasta comprenderlo, observe el color especial y disfrute del ambiente festivo de los barrios sevillanos a la caída de la tarde, participe de la agradable y animosa vida en la calle, pida una copita de vino y tómese unas tapas en cualquier bar o  taberna, imprégnese del perfume del jazmín y busque la dama de noche en cualquier arriate de cualquier callejuela tranquila mientras la luna del cielo andaluz ilumina tanta plata moruna que nos regala en forma de flores olorosas. Déjese llevar por nuestra ciudad y será su ciudad para siempre.
Aprovechese y no se pierda una tarde de toros en La Plaza de Toros de Sevilla, la más bonita del mundo. La Real Maestranza de Caballería cuida su plaza como si fuera oro en paño y es un privilegio de todos los sevillanos contar con este verdadero monumento de la tauromaquia como es nuestra “Maestranza”. Y como se “ven” los toros en esta Plaza no se ven en ningún otro sitio por muy grande que sea. Vayase con tiempo a disfrutar el ambiente que rodea el anillo exterior de la Plaza. La Sevilla del XVII en su más pura esencia cervantina con todos sus personajes se dan cita cualquier tarde en sus alrededores y, si se fija con atención, no sería raro que se topara con el mismo Sancho Panza buscando a su rocín. El Licenciado Vidriera no se pierde una. Tenga cuidado con los pícaros Rinconete y Cortadillo que han venido desde la Huerta del Rey al olor de la sardina. A El Quijote hace tiempo que no lo vemos pero aparece de tarde en tarde y se sienta, ya curado de espantos, en una grada de sol donde esta tranquilo y calentito…
Y llegando el momento, vámonos a la Feria. Señora: no tenga reparos de vestirse de flamenca con su traje de gitana, sus flores en la cabeza y un mantoncillo bordao sobre los hombros, pendientes, peinetas y peinecillos de colores, zapatos de tacones, garbo y elegancia al caminar, una sonrisa de felicidad… ¡y a disfrutar! (Consejo: no invente nada que ya está todo inventado, si tiene dudas lo mejor es que pida consejo a cualquier amiga sevillana). ¡Esta usted guapísima señora! ¿No nota usted como la miran? Comportese con naturalidad, los sevillanos somos muy de piropos y requiebros, pero bien educados, se lo aseguro. Muy Señor mío: usted pongase guapo y elegante: “Maqueao”. Nunca se disfrace de “flamenco” o algo similar si no va a ir usted a caballo o de “cochero” en un coche de caballos. Los sevillanos solo nos vestimos “de corto” -es decir con traje campero antiguo- para montar a caballo. Nunca para ir a la Feria a pasear. Un clavel en la solapa de la chaqueta basta y sobra como adorno. Y como lujo, una guapa mujer de su brazo vestida de flamenca. ¡Ole!
Para disfrutar de la mañana lo mejor es llegar hasta Los Remedios caminado tranquilamente. Ustedes serán testigos como desde todos los barrios, Triana, el Centro, El Porvenir, Nervión, etcétera se van creando afluentes de personas a pie o en coche de caballos que toman la misma dirección y casi todos confluyen en uno de los puentes que tenemos que cruzar para llegar a La Feria. “Rio Guadalquivir de orilla a orilla….” Atravesar de orilla a orilla el río Guadalquivir por el Puente del Patrocinio (de El Cachorro), de Triana, de San Temo o de Las Delicias es una experiencia para recordar y un regalo para la vista. No dude en asomarse al espejo de la lámina de agua que refleja el cielo y el firmamento entero… si se fija bien es posible que distinga aun la estela plateada que dejaron tantos y tantos navíos que llegaban al puerto del Arenal cargados de los Tesoros de Las Indias o salían navegando desde Sevilla a descubrir mundos nuevos. Yo la he visto…
En cuanto cruzamos el río el aire ya huele a Feria. Olor a Feria. Este es un olor ancestral mezcla de arcanos elementos que trasminan de la tierra mojada, del río centenario, de los caballos y sus cagajones, de la fragante agua de Colonia de las flamencas, de los puestos de claveles, de las copas de fino o a manzanilla fresca recién escanciada… un olor que no deja indiferente por su rotundidad, olor animal y a la vez terrenal que desata pasiones, olor de feromonas, afrodisíaco y excitante que alegra los corazones mas frios, olor a Feria de Sevilla… De hecho yo creo que casi todos los jóvenes sevillanos nos hemos enamorado alguna vez durante estos días de feria en esas tardes tan largas y noches tan luminosas, me consta que grandes historias de amor han surgido a la grupa de un caballo, o bailando una sevillana mirandose a los ojos… “quisiera decirte cantando bajito muy cerca al oido: te quiero… “
Para entrar con buen pie en “El Real de la Feria” debe hacerse por debajo de la Portada que cada año es distinta pero siempre una obra de arte de buen gusto e ingenieria provisional. Cuando se entra a la Feria por primera vez todos los sentidos se desbordan. No se sabe bien adonde mirar para no perderse tanta belleza, no sabemos que escuchar de tan bonito que suena a cada paso que damos el soniquete de los adentros de las acogedoras casetas, suena música por sevillanas que se van mezclando a compás con el sonido de los cascos de las cabalgaduras que parecen bailar sobre los adoquines y con la rodadura y el cascabeleo de los coches de caballos. No dude y detengase a mirar y admire el Paseo de Caballos, extraordinaria maravilla del Arte Ecuestre de la Doma Vaquera en exhibición continua con los mejores maestros, familias enteras de ganaderos donde abuelos, padres, hijos, nietos o cualquier aficionado a la doma y al enganche muestran sus mejores cabalgaduras y sus mas cuidados y valiosos coches de época magníficamente enjaezados. Cada día podemos admirar un repertorio excepcional de los mejores caballistas y caballos que conmemoran y recuerdan anualmente de esta inigualable manera el origen exclusivamente ganadero de la Feria de Sevilla.
Sigamos el paseo y extasiémonos durante la fragante mañana con tantos colores: preste atención al azul del cielo -“tus ojos azules… como el color del cielo cuando no hay nubes”- cómo ilumina el albero de Alcalá y este presta su pátina anaranjada a todos los demás, al rojo, al verde al azul y al blanco de los toldos y los farolillos, también a los majestuosos colores de los trajes de flamenca que son sinfonías de arco iris en movimiento, y esas caras tan guapas de las mujeres de mi tierra esas gitanas que venden claveles que parece que se han escapado de un cuadro de Baldomero Romero Ressendi, ese resol de las primeras horas de la tarde, tan generoso, que incluso permite el curioso color del colorado que nos va arrebolando la cara sin darnos cuenta.
Cuando va cayendo la tarde “…la tarde cayendo está”, el sol se esconde por los cerros de El Aljarafe teñido de albero sonriendo y satisfecho de haber iluminado un día más tanta alegría y felicidad. Es el momento de dejarnos abrazar por la cintura bailando unas sevillanas con quien nos saque a bailar. “Voy a sacar a bailar a la del vestio grana…” ¡Ole como baila esa gitana de bien! Entre baile y baile, cuatro sillas y una mesa, una copa de vino español muy fresca o una helada cerveza, aceitunas, una tapa de jamón, marinos crustáceos, fritura sevillana, tortilla de papas…
Llega la noche pasito a paso y pronto se encenderán las luces mágicas que nos transportan otra vez a nuestra niñez de magia y de ilusión al ver los farolillos prendidos. Luces cenitales coloreadas que iluminarán nuestro deambular por las calles ya regadas y limpias, sintiendo ese vapor que asciende del asfalto y nos invita a pasear sin prisas admirando la singularidad de esta Feria inigualable.
Cuando se apagan los farolillos y comienza a caer el relente que perla nuestra cara, es hora de regresar “a Sevilla”, acaso de cruzar de nuevo el puente sin tener miedo al reflejo de la luna en el río, -“por el reflejo del río tuvo miedo mi serrana y la luna sintió frío al ver su cara en el río reflejada en la ventana” es hora de pasos cansados, de cuerpos felices y satisfechos, horas de disfrutar el recuerdo del día quizá tomando una taza de chocolate caliente y churros en los muchos puestos que encontraremos abiertos hasta el amanecer.
Yo no se porqué estoy deseando ahora mismo llegar a mi casa y quitarme los zapatos.
Muy buenas noches.


!














Cien Años de Soledad...

Ni siquiera quiero esperar a llegar a la humilde biblioteca de mi casa de Sevilla para –desde mi Macondo personal que es El Rompido-  repasar cada uno de los libros gastado que alumbran mi percepción de Gabriel Garcia MarquezGGM- (Gabo, le decían sus sus amigos, creo) el escritor inconmensurable y Premio Nobel de Literatura en1982.

Aunque dicen que como persona era así o asao, que se dejó llevar por unos más de izquierdas que por otros de más de derechas cuando ya su niebla vespertina estaba presente, a mi me da igual que me da lo mismo: para este que suscribe GGM ha sido y será un dios de la Literatura y ya quisiera yo redactar un solo párrafo con la poesía que tiene cada frase que escribe, con la mágica visión de la realidad y la capacidad de fabulación que este genio de la ciencia no-ficción, de la verdad discordante, de la realidad onírica o de los sueños vívidos como vidas enteras, nos ha dejado en herencia para toda la Humanidad.

Tendría yo unos trece o catorce años cuando me bebía literariamente hablando los libros que encontraba en la estantería de cuatro o cinco baldas de la salita de mi casa, llenita de ejemplares maravillosos de Editorial Molino, Vergara, Circulo de Lectores, etcétera, con sus tapas uniformes verdolagas o azulonas y otros con sus sobrecubiertas llenas de colores y de explicaciones de los autores. Por esa época fue cuando pase de las novelas de Agatha Christie (que me las leí todas) a otros libros con las tapas mas duras y las letras mas pequeñas: Frank Yerby, Pearl S.Buk, Harold Robbins, Dahpne Du Maurier, Graham Green… tesoros para un devorador de palabras.

Pero un día que no olvidaré nunca encontré enredado con otros libros mas vistosos un librito de pastas verdes, tamaño mediano, letras mas bien apretadas unas contra otras y sin sobretapas: Cien Años de Soledad, de un tal Gabriel Garcia Marquez, que yo creí entonces español…

Comencé a leerlo con dudas pero me atrapó sin darme cuenta desde los primeros párrafos con esa prosa tan fluida y minuciosa donde cada palabra refulgía como metal precioso. Pero algo estaba fallando en mi manera de afrontar el libro y me percaté que no lo estaba digiriendo correctamente así que, cuando ya llevaba varios capítulos “leidos” decidí volver a empezar a leerlo con más cuidado y detenimiento para comprender en profundidad todos los arcanos mensajes que el libro mágico guarda en su interior. Además cogí papel y lápiz y a medida que leía iba creando mi propio árbol genealógico de la familia Buendía. Este ejemplar y mis apuntes de entonces los conservo como oro en paño.

Aquellos personajes me asombraban de tal manera que cambian mi manera de ver la vida. Me asombré con Melquíades el gitano “de barba montaraz y manos de gorrión” que nos metió en el cuerpo el veneno de la Alquímia a José Arcadio Buendía y a mi... Este magnifico gitano que muere cuando le parece bien, “he muerto en los médanos de Singapur…”, y que se aparece a los vivos con la naturalidad de los sueños, es un personaje importante en la vida de toda la familia Buendía puesto que se complementan perfectamente El Conocimiento que adquiere Melquíades en sus continuos viajes por el mundo y el afán de los Buendía por Aprender y tener la mente abierta para dejar entrar información y ciencia por extraña que les parezca: el imán, el astrolabio, la transmutación de metales, el hielo… Metafísica pura y verdadera.

Además la imagen idílica de Macondo fundado entre la orilla de un río “con fondo de piedras pulidas blancas y enormes como huevos prehistóricos” y la inmensa ciénaga que no se atreven a cruzar, me recordaba a El Rompido de mi infancia adonde también nosotros descubríamos cuando niños tesoros que no sabíamos nombrarlos, cangrejos con ojos humanos, anémonas de colores imposibles que se escondían en el fango tan solo con mirarlas, barro arcilloso maleable que se cocía al sol de los tejados con formas artísticas, peces eléctricos fosforescentes, escarabajos dorados y verdes al mismo tiempo…

Cuando en pocos días acabé de leer el libro puedo aseguraros que yo era otra persona. Cien años de Soledad me abrió los ojos a la Magia de la Literatura y Gabriel García Marquez se erigió en mi autor favorito. Me dediqué a comprar y leer todo lo que encontraba de este hombre hasta entonces desconocido para mi. Creo que el segundo libro que encontré de él en mi casa fue El Otoño del Patriarca, en la colección de Libros Reno, Ediciones G.P., Plaza y Janés. Y después no paré hasta leerme todo lo escrito por GGM, La Hojarasca, El Coronel no tiene quien le escriba, La Mala Hora, etcétera… conservo todos estos libritos como los tesoros que son. Me encantan Ojos de Perro Azul y Cuando era Feliz e Indocumentado… recuerdos de los años periodisticos de GGM.

Cien Años de Soledad es “mi libro”. He comprado muchas ediciones de él y he regalado muchos ejemplares a las personas que quiero, lo releo continuamente (a veces me lo pide el cuerpo) y cada vez encuentro detalles que me asombran y me despiertan las ganas de escribir o de soñar con ser escritor.

Como dice mi hermana Lourdes: ahora si que nos quedan Cien Años de Soledad…

Mi hermana Lourdes escribe:


GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ HA MUERTO, si, y lo lloro como amigo de ilusión, maestro de literatura, mago de la fantasía y artista de juntar las letras del abcdario y escribir maravillas. En Cien Años de Soledad escribió que los Buendía y su estirpe avanzaban por la selva en busca del mar remoto, ahuyentando salamandras doradas y destrozando lirios sangrientos, que Rebeca Buendía es el único nombre que ella llevó hasta la muerte con dignidad, que Melquíades se aparecía con su sombrero negro como las alas de un cuervo y su chaleco con una pátina de grasa de siglos, que Ursula Iguarán resolvía con sensatez las locuras de una estirpe de majaretas, y que el coronel murió viendo pasar un circo con un elefante amaestrado un payaso desgarbado y un dromedario triste, Amaranta Buendía tejió su mortaja porque uno se puede morir cuando quiera porque así es la vida, y que las estirpes están condenadas a borrarse de la faz de la tierra porque el tiempo con su polvo casi eterno lo termina tapando todo.
El Coronel no tiene quién le escriba es en sí mismo un relato solo el título, la novelita termina con un rotundo y elegante !!!Mierda!!! Ojos de perro azul, Doce cuentos peregrinos, para añadir, porqué cuentos, porqué doce y porqué peregrinos. Su libro favorito, El Amor en los Tiempos del Cólera, que maravilla de encabezado, que serenidad de novela, que fascinación por la vida por su tierra.
Lloro su muerte desde los tiempos aquellos en que en una tablita tenía yo mi biblioteca y Cien años era la primera, hacía la tontera de apuntar en un papel el árbol genealógico de los Buendía, pero era inutil, García Márquez te metía en un berenjenal de padres madres hijos e hijas imposible de resolver, magnífico, cuanta admiración maestro de la literatura, mago de lo fabuloso, amigo de la juventud, de la primera sensación del arte y la belleza.



Descansa en paz, que suerte más grande hablar el mismo idioma, para poder maravillarnos de las palabras y sus significados y de la maestría de saber poner unas al lado de otras y crear una obra de arte.
Vargas Llosa llorará la muerte de su compañero distante y admirado, lo sé.


Gabriel García Márquez dijo : “El secreto de una buena vejez no es más que un pacto honrado con la soledad".

Adiós mago, maestro, artista, adiós con el corazón.-

PD: Ahh Gabo y no se te olvide darle recuerdos a Pilar Ternera que con su risa loca espantaba a las palomas, a Remedios la Bella que subió al cielo en cuerpo mortal rodeada de un halo de luz y una algarabía asfixiante de mariposas amarillas, acuérdate del patio de la casa de Macondo donde en la noche se podía oir si ponías atención el aliento silente de las rosas y las polillas en el viejo cuarto del alambique para convertir el fierro en oro, al patriarca cansado de estar amarrado al árbol a la intemperie y a todos los hijos del coronel borrados de la faz de la tierra y con una señal de la cruz de ceniza en la frente... A Ursula Iguarán que tuvo ciento tres años de vida para aliviar las ideas delirantes desde aquel día que su joven marido llevó a sus hijos niños a conocer el hielo, poco después se empeño el patriarca en retratar a Dios pero murió sin conseguirlo... recuerdos a todos...


Semana Santa 2014.

Quiero que salgan todas las Procesiones de todos los pueblos y ciudades de España.

Que se pasee luminosa y preciosa la Virgen por las calles recibiendo los piropos de nosotros sus hijos mientras las mas bonitas músicas suenan en su Honor.

Y que sus hijos le digan Guapa y le recen con fervor desde lo mas profundo del alma: Dios te Salve María, Llena eres de Gracia…

Que Jesus Cristo Hijo de Dios, Crucificado y Doliente nos redima del pecado mientras le rezamos con humildad y devoción al verlo en la calle sufriendo su Calvario.

Quiero que los nazarenos y penitentes hombres y mujeres, jóvenes y mayores, cumplan sus promesas y se rediman. Y que nos den ejemplo de Cristiandad todo el año.

Que los costaleros disfruten cargando el bendito peso de las imágenes del Evangelio y que se den cuenta que son los portadores físicos del Nuevo Testamento.

Quiero que suene una Saeta desde el cielo que le diga a la Virgen y al Señor cuanto los queremos los desterrados Hijos de Eva.

Y quiero que los Hombres se miren a la cara unos a otros solo para decirse: …Y me arrepiento de todo corazón haberos ofendido…

Y quiero acordarme de mis enfermos que no pueden gozar de la Semana Santa en todo su Esplendor con esta Oración:

¡Jesús, Jesús! Yo en la cama y Tu en la cruz.
Yo en la cama, acostado; Tu en la cruz, clavado.
Yo, la cabeza en blanda almohada; Tu, la tuya, de espinas coronada.
Yo, quejándome; Tu, animándome.
Yo, sin pensar que mis dolores unidos a los Tuyos, tienen un valor infinito.
Tu, anhelando sufrir más para pagar nuestros pecados.
Jesús, Jesús, yo en la cama y Tu en la cruz.
Jesús, creo en ti. Jesús, espero en ti. Jesús, voy a ti.

Amen.


Betis-Sevilla

Vaya tela la rivalidad de estos dos equipos de la ciudad de Sevilla: Sevilla Fútbol Club y Real Betis Balompié o viceversa. “Ser” de uno de estos dos grandes equipos es lo normal de todos los ciudadanos de la capital y la provincia. 

Ser bético o sevillista suele provenir la mayoría de las veces de las raíces familiares (aunque no siempre, en las mejores familias aparece una oveja negra…), pero también del barrio o del pueblo donde se nazca, de los amigos de la infancia, o de el sexto sentido que cada uno tenga para elegir equipo… Ser bético o sevillista, sevillista o bético imprime carácter de por vida, es una seña de identidad que se manifiesta desde niño con los regalos de Reyes, el orgullo de vestir la equipación con el escudo de tu equipo, blanquiverde o rojiblanca, colores ya para toda la vida que te harán sufrir o reir, disfrutar los fines de semana o amargarte la semana entera. Se empieza teniendo esa desazón por los resultados del equipo elegido desde el colegio, se acrecientan en la juventud y adolescencia van creciendo en intensidad hasta la edad media de la vida y perduran hasta -la mayoría de las veces- la tumba.

Yo soy sevillista de nacimiento. Eso quiere decir que desde que nací en la calle Eduardo Dato hace ya mas de medio siglo mi vida está marcada por del barrio de Nervión donde me crié y por el glorioso Sevilla FC. Viví hasta los veintidós años justo enfrente de la esquina de Preferencia y del Gol Sur del Estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Desde las ventanas de mi casa teníamos la preciosa vista del “campo del Sevilla”, entonces aun sin terminar, rodeado de explanadas y arboledas donde me pasé gran parte de mi niñez y juventud jugando eternos partidos de futbol. Cuando teníamos sed nos acercábamos a una ventana del Estadio a pedir un vaso de agua y siempre nos atendía con cariño la familia Pérez, inolvidable masajista mágico don Manuel “Manolito” Pérez y más tarde su hijo Domingo Perez, mi amigo, que llegó a ser Fisio del la Selección Española de Futbol. Todos mis hermanos somos sevillistas de corazón.

En los pisos de la Diputación donde vivíamos tuve la suerte de tener como vecinos a los mejores amigos del mundo: Raimundo y Jose Miguel Blanco, Diego Villalonga, mas tarde Josemi Arza… ¿les suenan estos nombres? Yo empecé a ir a ver al Sevilla FC jugar al futbol desde que tengo uso de razón invitado siempre por Raimundo Blanco padre (Imprenta y Papelería Raimundo imprimía el billetaje del Sevilla FC). Entrábamos al campo por la puerta 0 con “entradas de oficio” Jose y Mundi Blanco, Dieguito Villalonga y yo, de la mano de Manuel Alonso Centeno, “Manolo el portero”, portero de la portería de nuestra casa de Eduardo dato 24. Más tarde mi padre me regalaba el carné de infantil o juvenil para ir con mis amigos ya sin “portero” y aunque teníamos que entrar por Gol Sur casi siempre pasábamos a Preferencia colándonos por las gradas en obras.

Mi padre era un apasionado del futbol. Fue futbolista aficionado, “amateur” como a él le gustaba decir, y sé que jugo algunos partidos vestido con la camiseta del Sevilla. Recuerdo que en algún momento fue directivo y viajaba con el equipo, pero no recuerdo con que Presidente, quizá con Juan López Sanchez. Una vez lo vi jugar con la camiseta del Sevilla en el Ramón Sánchez Pizjuán en un partido de “Viejas Glorias”, creo que contra el Real Madrid, y sería sobre los últimos sesenta o primeros setenta.

Un tío de mi madre fue Presidente del Sevilla: Enrique Balbontín de Orta entre 1920 y 1921. Y una prima hermana de mi abuela Delia Noval de Orta, Delia Tornero de Orta se casó con Ramón Pol Carbonell, que fue Presidente del Betis en los años 40, un gran presidente del Real Betis Balompié y un gran hombre en todos los sentidos.  Es el abuelo de mis primos Pareja-Obregón Pol.

Mi abuelo Pepe López-Pazo era mas bético que nadie. Socio del Betis durante muchos años, incluso cuando vivía en Huelva venía los domingos a ver los partidos del Betis. Su hijo Pepe –mi añorado tio Pepe- también fue un bético de categoría y el tío mas simpático que recuerdo. Mi madre se hizo del Sevilla por amor…

Mi primera “novia” era hija de un Señor con mayúsculas al que tuve la suerte de conocer y tratar: Don José Nuñez Naranjo, de los mejores Presidentes que ha tenido el Real Betis Balompié. Su hermano, mi querido tío Paco Nuñez se casó con María Luisa Pol (hija de Ramón Pol), hermana de mi tía Delia Pol, primas de mi madre.

Explico todo esto porque creo que en muchas familias de Sevilla ocurre los mismo, unos somos del Sevilla y nuestros hermanos o primos son del Betis. Entre mis mejores amigos hay familias enteras de béticos de categoría que viven su beticismo con gran intensidad y señorío. Tengo sobrinos que lloran cuando pierde el Betis y otros cuando pierde el Sevilla. Mi hijo Celso es un gran sevillista que viaja con el equipo siempre que puede y ha visto al Sevilla triunfar por toda Europa. Tiene 30 años y cuando pierde el Sevilla se le cambia la cara dos o tres días…

Sé que en esta nuestra Sevilla tan cainita la rivalidad futbolística se ha convertido en algo especial, es una rivalidad cargada de sentimientos profundos, de ilusión que se convierte en decepción en el último segundo, que desembocan en bromas semanales graciosisimas según soplen los vientos favorables a Heliópolis o a Nervión, y que se llega a veces hasta la “crueldad” verbal con los perdedores. De ahí no se debe pasar.

Pero lo que es una pena es la rivalidad mal entendida. Los gritos y cantos de apoyo al equipo propio no se deben convertir en actitudes insultantes al equipo contrario, que a veces estallan en actitudes vandálicas y gamberras, si no en verdaderos actos delictivos y criminales.

Y escribo esto porque el domingo próximo 13 de abril, Domingo de Ramos, se juega un Betis-Sevilla en unas condiciones muy desfavorables para el local –practicamente descendido a segunda- y francamente buenas para el visitante –con opciones de meterse en los cuatro primeros- y me gustaría que todo transcurriera con la mayor deportividad y los aficionados al futbol le demostráramos a toda España que somos unos señores de Sevilla, tanto los béticos como los sevillistas, sea cual sea el resultado del partido.

Ojalá.