Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

1974 (bis)


No debo dejar pasar este año tan memorable en mi vida sin haceros participes de ciertos acontecimientos que sucedieron y de alguna manera han quedado imprentados en mis neuronas y hasta el día de hoy tiemblo (de risa) al recordarlos.

Eran años de muchas horas en el Bar Las Lilas, donde teníamos nuestro cuartel general. Allí desayunábamos, nos encontrábamos todos los amigos al mediodia, cervezas con “Chupitos las Lilas”, que no era una bebida sino una rica tapa de un tierno bollito con un filete de lomo a la plancha y unas hojas de fresca lechuga… un manjar. Después de el almuerzo en casa nos bajábamos de nuevo al bar para tomar un café o una copa, jugar a las maquinas, poner discos en la máquina, discutir de futbol, jugar a los dados, hacer planes diversos para la tarde-noche… ¡una verdadera maravilla de vida! A veces no salíamos del bar hasta la hora del cierre, ya pasadas las doce de la noche.

Supongo que debería ser un espectáculo ver a ocho o diez chavales todo el santo día en la barra junto a la máquina o sentados en las mesas del fondo, siempre riendo y discutiendo y bebiendo cervezas y cubatas como posesos. Esta loca algarabía que molestaba a los parroquianos sin embargo atraía a las chicas de los colegios cercanos como la caca (nosotros) atrae a las moscas verdes: de forma irresistible.

Así que siempre que veíamos entrar un nuevo grupito de bellezas con uniforme colegial que se dejaban caer por allí con la escusa de tomar un cafelito o un refresco,  nos apresurábamos a “ligar”, casi siempre con resultados satisfactorios.

Así conocí a una lindisima chiquita, un año menor que yo, que estudiaba en La Sagrada Familia. Le diremos Y. Era guapa guapa, morena de ojos grandes, muy seria a primera vista… y a segunda también, pero dulce y cariñosa en las distancias cortas.

Era la íntima amiga de R la “novia” de mi amigo Manolo J.  Manolo disponía de un piso franco para fiestas y bailes en la calle San Miguel, en pleno centro, donde todos los sábados y domingos organizábamos “fiestas” con tocadiscos, licores y luces apagadas. Y no tardó mucho tiempo en que Y y yo empezaramos un romance de valentía en uno de estos bailes agarrados. Un romance que nos dio muy enamoradizo por lo que estábamos todo el día de carantoñas y arrumacos.

Al mismo tiempo Manolo me convenció para que mercaramos una moto a medias, una vieja Bultaco Lobito, la antigua, la del depósito azul. Yo apoquiné 1.500 pesetas de las tres mil que costó la moto sin papeles. En la primera prueba que le hice le reventé el freno delantero que saltó hecho añicos en una apurada frenada. Un aviso.

                            Así era la moto.....

Bueno pues una bonita tarde de primavera, después un buen rato en Las Lilas, nuestras R y Y se deben marchar a casa de esta última, que vivía en el centro, para estudiar un examen. Pararon a un Microbus en Eduardo Dato y se instalaron en el gran asiento trasero que disponía de una gran luna de cristal irrompible. Manolo a los mandos de la Lobito y yo de pasajero detrás del microbus y las dos enamoradas tirandonos besos y risas cada vez que nos acercábamos.

                              Asi era el microbus....

El suceso tuvo lugar en la calle de San Fernando en dirección a la Puerta Jerez. El Microbus llevaba carrerilla, las chicas no nos quitaban ojo y Manolo aceleró la moto con la intención de pegarse al microbus. Y vaya si nos pegamos. Alguien llamó a un taxi desde la acera, el taxi freno en seco, el microbus frenó en seco… y nosotros frenamos en seco contra la popa de este.

Como yo vi venir el trastazo me incorporé apoyandome en los hombros de Manolo y al chocar salí despedido como una catapulta… ¡juro que atravesé el pequeño autobús de parte a parte y como si hiciera “el angel” pegué un pechazo en medio de la calle San Fernando! Aún recuerdo la cara de asombro de nuestras dos amadas siguiendome atónitas en el despegue.

Manolo no tuvo tanta suerte (ni yo lo deje que la tuviera) y se tragó el leñazo a pecho descubierto contra el crista trasero… recordemos que entonces el casco solo lo llevaban los Bomberos en acto de servicio.

La Bultaco aguantó mejor de lo que esperábamos, pero la rueda delantera y el manillar quedaron para el tinte. Cuando nos incorporamos el espectáculo era precioso. Las novias lloraban a moco tendido. El chofer del microbus intentaba que Manolo articulara alguna palabra coherente acerca de los papeles del seguro, de su permiso de conducir y esas cosas… papeles y permisos que no existían, por supuesto. Yo –mucho mas practico- levanté la moto como pude y, haciendo como si la retirase de la calzada cogí las de Villadiego en dirección a la Pasarela sin pararme un momento a los requerimientos de los viandantes que intentaban localizar a un policía y anotaban la matricula de la moto. Al momento llego Manolo cojeando muy afectadamente y aunque ustedes no se lo crean arrancamos la moto y nos dimos a la fuga haciendo eses y casi sin manillar…

Manolo me contó al llegar a las Lilas que estaba tan nervioso que le quiso dar al conductor del micro un nombre falso, pero el único que le salió fue el de un amigo nuestro que el pobre no tenía ni idea del asunto: Francisco Blandino Francés (a este le debo un capítulo entero)… y que cuando le preguntaron la dirección, como no se acordaba… dio la suya de verdad…

Al día siguiente vendimos la moto por dos mil pesetas.




1974


El año 1974 comienza bien. Yo tengo entonces 17 años, estudio (es un decir) COU en la academia IFAR, soy feliz e indocumentado, tengo un grupo de amigos impresionante –mi pandilla- que somos casi como hermanos, con un lugar de reunión común, El Bar Las Lilas en Eduardo Dato 22 esquina con Ventura de la Vega, donde cada día nos encontramos casi todos a cualquier hora, disponemos de motos varias y algunos incluso aparecen con coche, ya sea adquirido legal y con carnet de conducir, o mangado a su padre y con menos papeles que una liebre… es decir me siento casi un adultito. Le usurpo a mi padre un viejo Seat 800 que conduzco temerariamente sin carnet, tengo novias (si novias, en plural) aunque me tiene loquito una niña bética de la Sagrada Familia, quizá mi primer enamoramiento en serio…

Aunque no tenía ni la mas remota idea de lo que acontecía en política, porque entonces aún vivía Franco y en el ambiente social donde me desenvolvía casi ninguno hablaba nada de política, si recuerdo que me chocó cuando me enteré de que en España aun existía la pena de muerte y que se condenó y ejecutó a un reo llamado Salvador Puig Antich y a su colega Heinz Chez, acusados de asesinato, terrorismo y varias cosas más. Franco no les quiso firmar el indulto y condenarlos a vivir en cadena perpetua. Los mataron dándoles “garrote vil”… una verdadera tortura hasta la muerte.

La verdad era que mis amigos y yo vivíamos como unos privilegiados, sin lujos pero siempre con dinerito fresco para cervezas, jugar a las máquinas de petacos, a los dados, ir al cine por las tardes, al centro por las noches en moto, salir con nuestras novias, irnos los fines de semana al campo o a la playa, jugar al futbol, al tenis, piscinas, caballos para montar, amigas cariñosas…

Yo estaba completamente al margen de la realidad socio-cultural española, pero escuchábamos lo poco que nos contaban: se empezaba a hablar de las enfermedades del “Caudillo”, del Príncipe, de Don Juan en Estoril, de atentados terroristas, de ETA, del boicot internacional a España…

Como era de esperar me suspendieron casi todas las asignaturas de COU de la IFAR con todo merecimiento pues yo no puse nada de mi parte… estuve muy ocupado enamorándome y desenamorándome continuamente, inventando mil historias diarias para pasarlo bien, acostándome tarde todos los días…

Ese verano, que cumplí 18 años, hice el paripé de estudiar en El Rompido, pero ni mis padres se lo tragaron. Me pasé un verano apoteósico. Al ser de los mas pequeños de la pandilla, todos mis amigos ya tenían coches y después de pasar el día entero navegando y bañándonos en las playas vírgenes como robinsones crusoes, por las noches nos arrebujábamos diez locos y locas (si 10) en un Dodge Dart de “los catalanes” y nos íbamos a bailar y tomar copas a una discoteca que estaba en la entrada de Punta Umbría, el “Saigón”, donde hacíamos el ganso y nos refregábamos a conciencia hasta que apagaban las luces a eso de las cuatro de la mañana…

Aquel verano, movido por un amor efervescente, tuve la osadía de ir en autoestop hasta Chipiona, donde se ubicada mi amor “blanquiverde”. No tuve muy buena acogida por parte de su familia creo recordar  y me volví a tierras choqueras lo más presto que pude… pero habiendo dejado el pabellón conquistado o como se diga eso… que no me acuerdo…

Por supuesto en septiembre no aprobé las asignaturas necesarias para poder hacer la selectividad y tuve que repetir COU. El Instituto Martinez Montañés, en el barrio de “Ciudad Jardin" enfrente de Piscinas Sevilla, fue el lugar elegido. Un maravilloso Instituto, con extraordinarios profesores, compañeros de clase muy trabajadores y con una gran conciencia social. Allí si se hablaba de política sin miedos ni tapujos. Franco estaba hospitalizado y se hablaba del futuro de España… allí empecé a saber que eran los partidos políticos y la democracia. En mi clase se hacían asambleas, en las que participaban muchos profesores y decidíamos tanto las fechas de los exámenes como si se hacía huelga o no…

Anécdota 1. Yo ya sabía que estudiaría Medicina, pero en vista del resultado obtenido el pasado año con las tres optativas Química, Física y Biología… ese año opte por escoger Biología, Literatura… y Frances...

Anécdota 2. El profe de Frances era un frances muy simpático que no hablaba una palabra de español (por lo menos dentro del Instituto). Nos dio unas clases muy instructivas durante el primer trimestre donde aprendí a saludar educadamente a señores, señoras y señoritas ya fuese por las mañanas o por las tardes, a decir sientese o levantese, abra usted la ventana y cierre usted la puerta y a contar hasta diez en frances (aún se hacerlo). Se puso malito el pobre en diciembre y como no encontraron sustituto nos aprobaron a todos con Notable.

Anécdota 3. La profesora de Lingüística y Literatura era una Catedrática de Instituto muy joven llamada Ana María Prieto. Sus clases eran una delicia, pero a mi, con mi mente científica no me entraban en la cabeza muchas de las reglas y usos del lenguaje castellano y estaba siempre cuestionando lo que explicaba y preguntando que porqué esto y porqué lo otro… Un día, harta de mí ya la pobre profesora me dijo que por favor me callara y que si quería respuestas que ella me pagaba un billete de tren a Madrid para que se lo preguntara a  Vidal Lamiquiz, el cual era el autor de los libros de texto… Al final me dio Sobresaliente. Quien le iba a decir que pocos años mas tarde se convertiría en mi queridísima cuñada Ana María…

La Esperanza de Vida


Publicaba el ABC el domingo 21/10/12 un interesantísimo articulo sobre el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INI)  referente a los datos de la “esperanza de vida” obtenidos en cada una de las provincias españolas, en estos primeros nueve meses del año en curso.

El concepto “esperanza de vida” (EdV) es difícil de demostrar puesto que es una ecuación matemática-estadística, pero es fácil de explicar: se refiere a la cantidad de años de vida que se espera que vivan los recién nacidos en un mismo año y en zonas con tasa de mortalidad constante. La Tasa de Mortalidad es el número de defunciones anuales de una determinada región o población por cada 1000 habitantes. En los países civilizados (como se supone que es el nuestro) la tasa de mortalidad suele ser constante y tender a la disminución, por lo tanto la esperanza de vida –que se mide en años- suele ir aumentando.

Quien quiera datos exactos solo tiene que consultar esta página tan entretenida:http://www.ine.es/jaxi/menu.do?L=0&divi=IDB&his=0&type=db

De manera que me sorprenden muy negativamente los datos. Me explico:

De las provincias españolas las que peores cifras de EdV tienen son Ceuta y Melilla. De las peninsulares la peor cifra la obtiene Sevilla con una media de 77,73 años de EdV en hombres y 83,73 en mujeres. La segunda peor –masculina- es Asturias (77,89); tercera Cádiz (77,97), cuarta Huelva (78,10), quinta Jaén (78,11), con ordenes equivalente para la EdV de las mujeres. Es decir, entre los diez puestos peores se encuentran siete de las ocho provincias andaluzas. La que mejor cifras obtiene de todas es Córdoba con una EdV de 84,65 años. Las mejores cifras en Zamora y Salamanca con EdV superiores a los 86 años.

Se observa además que cuanto mas al Sur, menos EdV. ¡Y nosotros que nos creemos mas sanos y vivos que el mundo entero! Esta claro que en la Tasa de Mortalidad (TdM) influye el nivel socio-económico y este influye sobre la prevención de la salud. De hecho en los barrios mas pobres de Sevilla (y de cualquier capital del mundo) la TdM aumenta significativamente y disminuye en los barrios “acomodados”.

Las causas de las defunciones suelen ser las mismas en los últimos años:

  • -       La causa mas frecuente son las enfermedades del corazón y del aparato circulatorio, 43,5 %. Insisto en la Prevención de los factores de riesgo cardiovasculares como la diabetes, el colesterol alto, la hipertensión, el tabaquismo, la vida sedentaria, etc…
  • -  Los tumores, 26,4 %. Fundamental la prevención y el diagnostico precoz. Los antecedentes familiares. El tabaco… la polución.
  • -       Las enfermedades respiratorias, 7,8%. Insisto en las patologías provocadas por el tabaquismo. Fumar mas de treinta años es un suicidio casi siempre…
  • - Las enfermedades digestivas 5,5%. Colonoscopias y Endoscopias salvan muchas vidas cada año…
  • -       Entre los 15 y los 34 años la primera causa de muerte son los accidentes de tráfico. El 50% en hombres y el 38,7% en mujeres. Una barabaridad.

Pero hay un dato que me llama mucho la atención y que ya tenía pensado desde hace tiempo escribir sobre este asunto.

Resulta que hay una zona o “triangulo negro” que forman las provincias de Sevilla Cádiz y Huelva, con cifras de EdV anormalmente bajas, por ejemplo en comparación con Córdoba o Granada. En esta zona la incidencia de cancer de pulmón, vejiga, útero y ovarios y la TdM por diversos tipos de enfermedades cancerosas aumenta hasta un 28% mas que la media nacional. Se puede ver gráficamente aqui:  http://www2.uca.es/hospital/atlas/introduc.html

Y por supuesto no es ninguna casualidad ni coincidencia que esto ocurre en un rincón de España donde se asientan un tipo de industrias con residuos contaminantes altamente tóxicos, como por ejemplo:

· * El Polo Químico de mi querida Huelva, con los venenosos fosfoyesos que se traga la tierra y las nubes contaminantes que el viento las reparte a su antojo.
·      * La bahía de Algeciras, llena de cenizas potencialmente radiactivas que produce Acerinox…
·      * Los cementerios nucleares que nos han implantado en El Cabril  y en Hornachuelos.
·      * Las bases militares llenas de misiles nucleares de Gibraltar, Rota y Morón de la Frontera.
·      * El desastre de Boliden en Aznalcollar y la riada tóxica, que aunque se le ha lavado muy bien la cara a la superficie, de las toneladas de venenos que pasaron a los caudales de aguas subterráneas, nadie ha dicho una palabra…

Sobre estos datos contrastados podemos sacar muchísimas conclusiones… que no van a servir para absolutamente nada. Las industrias van a seguir donde están y van a pagar multas y multas por incumplir las Leyes de Protección del Medio Ambiente, porque les importa un pito lo que nos pase a los que por aquí vivimos. 

Los que se llevan la pasta gansa de estas empresas contaminantes viven comodamente en el norte de España o en las Bahamas o donde les venga en gana, que para eso están forrados a costa de los capullos de los andaluces que nos tragamos lo que nos echen… hasta los malos humos…

Tio Juan.


En la noche del 12 de Octubre de 2012, día de La Virgen del Pilar, ha fallecido nuestro tio Juan de Dios Pareja-Obregón.

Mi tío Juan, (para sus sobrinos a sido siempre “tío Juan” a secas) al igual que sus otros hermanos ya fallecidos -Joaquín, Pilar, Celso y Manuel- ha pertenecido a una generación familiar excepcional en todos los sentidos. Según el DRAE, “Excepcional”: 1º.  “que se aparta de lo ordinario”; 2º. “que ocurre rara vez”; 3º. “muy bueno, excelente”. No me cabe duda que cualquiera de estas acepciones encaja perfectamente en la definición de mi tio Juan, y de sus hermanos, con sus muchas virtudes y con todos sus defectos. Así fueron y así los hemos querido sus familiares y amigos.

Juan de Dios Pareja-Obregón García nació en Sevilla en la calle O’Donnell nº24, el cuatro de setiembre de 1927, tercer hijo de los Condes de Prado Castellano, Joaquín Pareja-Obregón Sartorius y Pilar García Fontfrede. Me cuentan que fue un joven tranquilo, curioso, amante del campo andaluz, de la música y de la lectura. Pasaba la mayor parte de su tiempo en la casa de enfrente, la de la tía Concha, Concepción de la Concha y Sierra Fontfrede, hermana de su madre y heredera de la ganadería de Concha y Sierra (Celsa Fontfrede, viuda de Fernando de la Concha y Sierra). Al lado de tía Concha se empapó desde pequeño de tauromaquia y amor al campo y costumbres andaluzas, aprendiendo desde niño  los secretos de la cría del toro bravo.

Mis primeros recuerdos de tío Juan están borrosos y entremezclados con imágenes de la Abundancia cuando allí pastaban los toros “de la Viuda” y se tentaba a campo abierto. Imágenes aisladas de los hermanos a caballo junto a los leales Pepe “de la Vaquera”, José el Guarda, y sobre todo Diego el Mayoral, quien me llevaba sentado delante en la montura y me decía que me aferrara a la perilla, porque los niños se tenían que acostumbrar a los toros desde “chiquetitos”. Campo abierto, marismas, toros y vacas, una placita de tienta y mi tío Juan, un señor tanto a pié como a caballo, toreando…

Pocos años después lo recuerdo ya mucho mas nítidamente viviendo en su chalé “Villa Delia” de Sanlúcar La Mayor. Jugaba al tenis de pareja con mi padre, contra otros amigos, entre ellos su compadre Juan García “Mondeño” y Manolo González. Esa casa tan bonita, en la que se respiraba tanta torería, era punto de encuentro de grandes figuras del toreo que se citaban en ella para acudir a la dehesa “La Alegría”, la otra finca familiar, en la que se realizaban las faenas de tienta.

Recuerdo con respeto y admiración, las tertulias en “Villa Delia”, después de los tentaderos, en las que alternaba con sus compañeros Curro Romero, Paco Camino, Miguel Báez, Cayetano Ordóñez, Diego Puerta, Julio “El Vito”, El Cordobés, Angel y Rafael Peralta, Espartaco (padre), Finito de Triana, Pepín Martín Vázquez… y otros muchos, que compartían sus vivencias hasta altas horas de la noche.

Tío Juan fue un buen novillero, y tomó la alternativa en Utrera el 1 de noviembre de 1951 de manos de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Ese día tomó la alternativa y se retiró de los toros… fue matador de toros durante un solo día… por Amor. No podía ser de otra manera pues ese fue el deseo de la mujer de su vida: Delia Pol Tornero, que le pidió de regalo de bodas su coleta de matador de toros.

La tía Delia, es una de las mujeres mas guapas que he visto en mi vida. Si dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, en este caso la gran mujer nunca ha estado detrás, siempre ha estado al frente de esta gran familia de siete hijos: Juan de Dios, Rocío, Delia, Concha, María Luisa, Martín, y Reyes (f). Ella ha sido el faro, la luz y la vigía que ha guiado y cuidado los pasos de Juan de Dios Pareja-Obregón desde que se conocieron hasta el día de su muerte.



Recuerdo a tío Juan casi siempre acariciando una guitarra. Sé que fue autodidacta y que perfeccionó su magia acompañando a Manuel Serrapí “El Niño Ricardo”. Tocaba la guitarra como los ángeles, dio conciertos y acompañó a grandes figuras del flamenco como Pepe Pinto, Juan Valderrama, Beni de Cádiz, Conchita Márquez Piquer, y otros grandes artistas. Yo he tenido la suerte de escucharlo acompañando a Paco de Lucía y a Manolo Sanlucar, una delicia…

Muchos recuerdos de mi adolescencia en la dehesa La Alegría, entonces cuajada de encinas, y tio Juan cazando con sus galgos y podencos, a los que era muy aficionado, compartiendo discusiones galgueras con “Cantaleta”, Pepito “El Tuno”, Jacobo, “El Cate”…
Y también largos días de faenas ganaderas -allí se tentaron las mas bravas y puras vacas vazqueñas de Concha y Sierra- a la postre acompañadas de fiestas con tentaderos y capeas donde alternaban figuras del toreo con artistas y autoridades. No era raro encontrar alternando en el ruedo al Gran Simón, El Loqui de Triana, Silvestre, clérigos varios, y algún que otro Gobernador Civil.

Tío Juan ha sido un gran escritor y poeta de su Andalucía soñada. Ha dejado libros de poesía y prosa escritos con el corazón siempre latiendo en andalusí. Ha compuesto bellísimas coplas y canciones y sus sevillanas son poesías para ser cantadas por los mejores artistas, como así lo hicieron Los Marismeños, Los Romeros de la Puebla, Amigos de Gines, Isabel Pantoja y otros grandes interpretes.

Y estuvo durante toda su vida dispuesto a ensalzar a La Virgen María por todos los pueblos de España en los que requirieron su presencia. Cuando se le preguntaba por su profesión siempre contestaba: “Pregonero de mi Virgen del Rocío”. Ha dado los pregones de la Virgen del Rocío de Almonte, de Triana, de Sevilla, de todos los pueblos de su Aljarafe, y de España entera. Fue elegido para el primer Pregón Taurino de la Maestranza. Sin embargo, no pudo cumplir uno de sus sueños, que era haber sido el pregonero de la Semana Santa de Sevilla, y que tanto merecía por su trayectoria. Estoy convencido que Sevilla “la rancia” se ha perdido el mejor pregonero de su Semana Santa.

Junto a su gran amigo espiritual el Padre Leonardo Castillo organizó multitud de Festivales y actos benéficos para los necesitados fueran de donde fuesen. Por todo esto le fue concedida la Cruz de Beneficencia “de primera clase con distintivo blanco” en el año 1969 que le fue impuesta en Cazalla de la Sierra por el mismo Padre Leonardo.

Mis recuerdos se van ahora a la finca de El Puerto de La Virgen, en la sierra de Zufre, donde tan buenos ratos pasamos toda la familia (un recuerdo especial para el tio Enrique, con quien tan a gusto estábamos siempre). Aquellos días junto a él, de monterías y de cacerías de perdices, de palomas y tórtolas, de conejos… y muchas noches de aguardo de cochinos, seguidas de jornadas de fiestas y de bromas. Tío Juan era desprendido y espléndido, en esa casa no paraban nunca de entrar y salir invitados, amigos y conocidos, gente llana de los pueblos de alrededor… ¡Hasta por allí pudimos ver a casi todos los pescadores del Rompido metidos a monteros, incluidos sus amigos marineros José “Catalina” y Pepe “El Chulo”! Días inolvidables disfrutando con tío Juan y de su generosidad sin límite.

Y hablando de El Rompido recuerdo los años del “Delia Bonita”, el barco de tío Juan, donde pasaba todo el día pescando y navegando siempre a la rueda del timón con su gorra de Capitán de Yate. Y no puedo separar estas imágenes de las de su gran amigo sanluqueño “Curro Castro” y de sus disputas acerca de la pesca, que eran un pasillo de comedias a bordo del yate.

Y como no puede ser de otra forma, mis mejores recuerdos con tío Juan y mis primos, son cuando nos llevaba de excursión por todas las bodegas del Aljarafe a probar los mas ricos mostos del año. Gracias a el descubrí tesoros como Góngora, Salado, Taboada, El Melao……. etc, y sobre todo su querida Venta Pazos en Sanlúcar la Mayor, donde tanto le gustaba parar y charlar con Pepe y su hermano Antonio Pazos y con su tertulia de amigos y matadores de toros. La de vueltas que dábamos algunas veces para pasar por la Venta Pazos…

Y ya en Sevilla recuerdo como le gustaba pararse y alternar en Los Corales, en el Bodegón Torre del Oro, en Milord, en Peter y en Rio Grande, siempre con su primo Juan Guardiola Domínguez y sus inseparables e íntimos amigos Pepe Barea, Paco Gonzalez Valverde, Pepe Luis “7 Revueltas”, y muchos otros que no cabrían en un libro entero.

Y estos últimos lustros de su vida en su querido pueblo de Gines, -donde vivió tantas temporadas de niño en La Pilarica, la finca de mis abuelos- y donde vive desde hace muchos años rodeado de sus vecinos y amigos (algunos tan añorados como nuestro querido Ricardo q.e.p.d.), que siempre le han acompañado fielmente, y donde tanto ha disfrutado escribiendo y tocando su guitarra, donde tanto se ha reído y ha disfrutado con sus nietos: Juande, Alvaro, Gonzalo, Irene, Nacho, el otro Juande, Triana, Bola, Joselito, Willy, Alejandro, Delia, Tala, Marta, Conchita, Delita, María y Lola… y donde tan feliz ha sido junto al Gran Amor de su vida, su “Mami”, mi querida tía Delia.

Y ahora él se nos ha ido… recitando su canción:

“Hermano cuando tú mueras
Verás que pronto se sube
Diciendo Blanca Paloma
A esas marismas azules”

…¡Y que se vayan preparando en el Cielo, que para allá va!

Jóvenes y alcohol


He bajado al supermercado Mercadona que por suerte tengo al lado  de mi casa. Lo frecuento dos o tres veces por semana pues me sirve de despensa de cervezas (Coronita), vinos (cualquier Rioja baratito) y cosas así… Licores no he comprado nunca, de hecho hace años que no compro una botella de ginebra o de guisqui. Con los regalitos por Navidad de mis queridos y agradecidos pacientes tengo de sobra para varios años… además no suelo beber licores en casa a no ser que alguno de ustedes tenga la amabilidad de visitarme y con gusto descorche una buena botella de brandy Lepanto o del malvado Luis Felipe, un etiqueta negra de decenas de años de güisqui de malta, o una ginebra Rives Negra Especial regalo de mi amigo Manolo Ramos. Pero si no tengo visitas, las botellas duermen placidamente en un bonito y coqueto mueblecito que aquí les presento.



Recordando a Neruda no puedo dejar de manifestar que “confieso que he bebido”. Yo he sido joven e indocumentado y he transitado por todas las etapas que en mis tiempos nos correspondían. Mi padre me introdujo en el maravilloso mundo de la  cerveza creo recordar con trece o catorce años. Cuando salíamos de pesca en verano con mi tio Manolo siempre portábamos una botella de agua y varias de litronas de cerveza Cruzcampo, que manteníamos frescas en una nevera con su hielo picado. El agua sucumbía antes del Angelus y, una vez orado este, empezaba la divina sed de cerveza helada. Recuerdo que un día mi padre, después de endiñarse un largo y majestuoso trago, me pasó la botella muy solemnemente. Yo me armé de valor e intenté imitarlo. Empecé a tragar y cuando me quise dar cuenta la cerveza me salía por la nariz y por las orejas a borbotones mientras yo tosía y me reía a la vez. Fue mi bautizo de cebada. Recuerdo aquel sabor como a pescado seco y a la vez a frutas acidas que me encantó… y me encanta, ¡bendito sea Dios!

Después tomé cubatas, claro que si, con diecisiete o dieciocho años, todos los que me correspondían y algunos mas, si cabe. Pero por suerte he sido de borrachera fácil y con muy poco consumo me encontraba “deleitoso” y me reía hasta de mi sombra… Lo pasábamos bien entonces, por supuesto.

Ya de adulto, y teniendo en cuenta que me casé con 22 años, que tuve a una hija enseguida,  y que prácticamente vivía en un hospital entre guardias y sustituciones… mis escarceos con las copas se redujeron a los fines de semana que no trabajaba, que eran escasos… pero jugosos. No me puedo quejar.

Hoy día soy un gran degustador de cervezas y vinos y muy poco de copazos largos. Si acaso un Gin Tonic sin carajotadas a media tarde, o un buen guisqui (de los caros) con hielo y agua clara ya después de cenar con amigos. Me gusta el sabor de “la coñá” pero me sienta fatal en el estómago y peor en la cabeza.

Bueno pues todo este rollo es para contar lo que vengo viendo todos los viernes por la tarde cuando voy a Mercadona y sobre todo lo de este jueves víspera de tres días de fiesta.

El supermercado estaba prácticamente copado por pandillas de jovenzuelos y jovencitas haciendo acopio de botellas de Ron, Ginebra, Guisqui, Vodka, vinos, cervezas, redbules, martinis, etc, etc. Grupetes de chavalill@s gritando y escogiendo sin pudor los licores prohibidos para ellos, pero que los pagará en la caja cualquier amiguete de dieciocho años mostrando el DNI. No se cortan un pelo en chillar a los cuatro vientos las preferencias de cada uno en lo que va a consistir “el lote” a compartir entre tres o cuatro imberbes e imberbas: guisqui con cocacola, ginebra con limón, vodka con naranja… leche migá con rebbull…

Los escasos adultos que por allí andábamos comprando frutas y verduras nos mirábamos sin dar crédito.

Las colas de las cajas abarrotadas de niños y niñas con botellas debajo del brazo que caminan ufanos y felices con su tesoro alcohólico recién mercado.
Se promete una noche larga de copas duras y cerebros  macerados en etílico. Futuros cerebros machacados algunos de ellos.

Del hígado ya hablaremos.

Y nosotros, los papás y mamás, tan tranquilos en nuestras casas o cenando con nuestros amigos criticando a los políticos, a los banqueros, a los gobernantes, a los sindicatos, a los curas, a los frailes y a el lucero del alba…

Y el diablo en la estantería del super…


Pensar en Dios.

Empezamos la semana con Filosofía. Y vamos a exponer un caso complejo: El Racionalismo de Baruch Spinoza.

Me impresionó ayer domingo el articulo de mi gurú Manuel Vicent en El Pais, el cual copio textual:

Panteismo


Así habla el Dios de Spinoza: “…deja de rezar y disfruta de la vida, trabaja, canta, diviértete con todo lo que he hecho para ti. Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi morada. Mi casa son los montes, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo. Deja de culparme de tu vida miserable. Yo nunca dije que eras pecador y que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado para que puedas expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes de lo que te han hecho creer. No leas libros religiosos. Léeme en un amanecer, en el paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de un niño. Deja de tenerme miedo. Deja de pedirme perdón. Yo te llené de pasiones, de placeres, de sentimientos, de libre albedrío. ¿Cómo puedo castigarte si soy yo el que te hice? Olvídate de los mandamientos que son artimañas para manipularte. No te puedo decir si hay otra vida. Vive como si no la hubiera, como si esta fuera la única oportunidad de amar, de existir. Deja de creer en mí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, acaricias a tu perro o te bañas en el mar. Deja de alabarme. No soy tan ególatra”.
Así habla el Dios imaginario de Baruch Spinoza, filósofo panteísta del siglo XVII, judío sefardí, fundador de una escuela mística, de la que se han nutrido jipis, gurús, vendedores de semillas de calabaza y otros profetas de la moderna espiritualidad.
Si existiera un Dios tan esteta y se hiciera visible, se le podría exigir que explicara el dolor de tantos inocentes, los millones de niños que mueren de hambre, la violenta depravación de muchos hombres con las mujeres, el instinto de matar que ha inscrito en las entrañas del ser humano.
El Dios de Spinoza fluye sobre los verdes valles, sobrevuela las cumbres de nieve, se confunde con los ríos incontaminados, con los delfines azules, con las risas de los niños. Pero el mal no se corresponde con esa belleza. Ese Dios nos dice: “dejad de pedirme cosas. ¿Me vais a decir a mí cómo hacer mi trabajo? Yo soy puro amor”.
Entonces, tendrá que explicarnos por qué allá donde vuelves el rostro no encuentras en este perro mundo más que maldad, guerras, basura moral, lágrimas y sangre de inocentes, que también forman ríos y mares.
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Que yo copie el anterior articulo no quiere decir que este completamente de acuerdo con lo que propone. Tan solo me gustaría que reflexionáramos sobre el concepto que cada uno de nosotros tenemos de "Dios" y, si es posible, que racionalicemos este concepto apartándolo de lo que nos han enseñado a machamartillo en el colegio de curas o de monjas. 
Es mucho mas importante para mi mismo intentar (hacer un esfuerzo) pensar en "Dios" , no por lo que me hayan enseñado desde niño, sino con mi visión actual y mi experiencia vital adquirida, con mis deducciones propias, con mis inquietudes y mis hipótesis personales.

Me gusta pensar en un "Dios" filósofo y sabio, librepensador, no dictador de religiones, tolerante, justo, no rencoroso, que predicó con el ejemplo cuando le dejamos hacer... mas que en un "Dios Panteista" adecuado a cada "religión", ser supremo estricto y cuadriculado que premia a los buenos y castiga a los malos
Y ademas, pienso que "mi Dios" quiere que así lo haga.
Porque "pensar" en Dios es rezar.
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En este enlace de Wikipedia podemos leer más sobre Spinoza:
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Teinta años de Recuerdos.


Lourdes escribe:

Como a Dios gracias he llegado a una edad que aparte de mis "cosas" no creo tener nada irreversible (pido mil disculpas, soy una hipocondríaca de grado uno), me puse a recordar treinta años cruciales en mi vida, desde 1955 en que nací a 1985 en que nació mi segundo y último hijo. Son pinceladas -no asustaros- sensaciones, imágenes y escenas imborrables… ahí voy:


Las manos de mi madre, el olor a colonia maravillosa de mi padre, el pecho de mi tata en el que me sumergía y se borraban todas las inquietudes, cuando abría los ojos ya era por la mañana, la Avenida Eduardo Dato y el Campo del Sevilla que eran mi casa y mi parque de juegos, lo poco que me gustó siempre el colegio, mi cama, el chicle Bazooka, el regaliz Zara, los helados Frigo, los polos de colores que los chupabas y se quedaban blancos, la radio en la cocina con las dedicatorias "para mi novio que está haciendo la mili en Melilla, con todo mi amor", Bobby Deglané, la televisión Iberia, la carta de ajuste, la nevera Kelvinator, lavadora Bru a cielo abierto, jugar en la calle Manuel Casana con mi amiga Carmencita, su hermana y mi hermana (hoy Carmen es una mujer de las más guapas que he conocido, siempre lo fue); en la tele, Herta Frankel y su perrita Marylin, Frank Johan y Gustavo Re, Locomotoro y compañía, Miliki, el chocolate El Gorriaga, las cuñas de Eladia, el silencio de la noche en mi casa y el bullicio del día, la novedosa olla exprés que explotó y el caldo con los garbanzos llegaron al techo, los gritos de mi tata Toni, el saltador Gorila con el que me rompí el brazo, los patines Sancheski con los que rodeaba una y otra vez el campo del Sevilla F.C. (le robaron el partido la semana pasadaaaaa), el tono inconfundible de mi madre tocando el timbre de la puerta, timbrazos seguidos, inquietos, deseando entrar..

El terremoto del año 1969 que nos hizo pasar a mi familia y a la de mi tío Manolo la noche en el campo (del Sevilla F.C., claro), lo que nos reímos con las cosas de mi padre y de el, la guasa ante el susto… El cine Nervión, el Goya, y en el centro, El Imperial y el Llorens, Ochoa y sus maravillas, quedar debajo del reloj de La Plaza Nueva, la primera discoteca, Mari Trini cantando "Y quién a los quince años, no dejó su cuerpo abrazar…", Los Beatles, Los Bravos, Janette más que cantando susurrando, las canciones de bailes eternos, la granadina de naranja, a las diez en casa sin aliento, la feria, yo montada a la grupa con un traje blanco de volantes y tiras bordadas, el mantón turquesa, mi primer trabajo, mi compromiso porque así lo quise, mi boda en Los Venerables, lo que duele salir de Sevilla, lo que duele un parto, lo que duelen dos, y las caras de mis hijos tranquilos y felices, que es lo que desde entonces me ilumina, como el faro de El Rompido, que no se me olvidaba, no, pero ahí sigue… Gracias a Dios.-

Y digo yo:

Y después de esta maravilla que ha escrito mi hermana Lourdes (como siempre) a mi se me vienen a la cabeza los recuerdos del terremoto de 1969. Y os puedo asegurar que lo pase fatal, no tanto la noche del terremoto, como el miedo que me quedó dentro y me aterrorizó creo que durante muchos años y que pudo ser la causa de mis fobias y ansiedades posteriores… (¡Ya estoy estupendamente gracias a Dios!)

Yo tenía 12 años y dormía en lo que de día era la “salita de estar” y cuarto de juego de los niños, en una sofá cama con una raja en medio. Enfrente una litera de esas que se empotraban pegada a la pared creo que dormian mis hermanos Jose María y Fernando. En la parte de arriba de la litera y como adorno reposaban varias trofeos “copas” del Tiro de Pichón. Recuerdo un sonido como de tormenta lejana que fue creciendo y empezó a moverse la cama y a dar saltos, yo me quede petrificado porque no tenía ni idea que pasaba… silencio sepulcral y oscuridad total, y de pronto el ruido escandaloso de las copas contra el suelo, mi padre y mi madre corriendo levantando a niños, las tatas gritando… y mi padre que nos va empujando a todos para la escalera, mi madre y las tatas buscando batines y zapatillas, la escalera encendida y llena de gentes que bajan a la calle despavoridas -menos mal que vivíamos en el primer piso y alcanzamos pronto la calle- todos al descampado del campo del Sevilla,  donde ahora esta la salida del los aparcamientos del Nervión Plaza.

Mi padre creo que tenía un Fiat que era como un Seat 1500 grande y lo puso en medio del descampado, dentro las tatas con los pequeños dormidos y mi madre. Mis abuelos, los padres de mi madre, estaban pasando unos días en Sevilla –su piso estaba pegado al nuestro- y también trasladaron su coche allí. Al momento llegó el coche de mi tio Manolo que vivía cerca, en Coibesa, enfrente del colegio Portacoeli, con la tia Carmen y mis primos , Manuel Diego, Joaquín y Carmen que era una bebé. Mi abuelo todo se lo tomaba con buen humor y recuerdo que gastaba bromas con mi padre y tio Manolin. A mi me dejaron salir del coche y me encontré con toda mi pandilla, Diego Villalonga, Mundi y Jose Blanco, Los Reales… Amaneciendo nos fuimos a casa. Aquel día no fuimos al cole.

Dos anécdotas:

1.      A los pocos días del terremoto, estábamos almorzando tranquilamente cuando de pronto se oye un rumor cada vez mas intenso hasta hacerse como un trueno y se percibe un cierto temblor… sin decir esta boca es mía y muy ordenadamente empezamos a correr escaleras abajo niños, tatas, papá y mamá, que pasamos como una bala por delante de Manolo el portero con las servilletas y los baberos puestos, hasta salir a la calle. Por la Avenida de Eduardo Dato avanzaba lentamente una apisonadora atronando las ruedas macizas contra los adoquines. Sin decir una palabra, nos dimos media vuelta y a casa a seguir comiendo.

2.       Mi tio Manolo comentó la noche del terremoto que se habían agobiado al desalojar su casa pues vivían en un tercer piso y encontraron mucho atasco en las escaleras  mas algún tropezón peligroso de los niños. Al poco tiempo voy a casa de mis primos y veo en la terraza que daba al parquecito de abajo un enorme bulto de cuerda gruesa, una maroma llena de nudos. Pregunto sorprendido para qué era y (ya me lo imaginaba) mi sorpresa fue cuando mi tio Manolo tira la maroma por la terraza y dice: “¡Manuel Diego, abajo!” ¿Saben ustedes cuanto tardó mi primo Diego en bajar y subir por la maroma?… Pues eso.