Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Mi música (2) El Rock&Roll


No solo de Flamenco vive el hombre, debió de pensar Dios, pues también creo a unos ilustrísimos y geniales humanos que nos han dejado unas músicas maravillosa: el rock & roll, el soul, el rythm & blues, el jazz…

Yo era un chaval imberbe de doce o trece años que solo conocía la música ye-ye que se escuchaba en la radio de entonces y era la misma que la de los discos que poníamos en los “bailes”: Los Brincos, Formula V; Los Pequeniques; Los Angeles; Karina; Los Payos; Adamo, etc… los más atrevidos cantaban las canciones de Los Bravos o Los Canarios y algunos hasta se atrevían a hablar de Tom Jones, Matt Monro, Los Beatles…

Yo seguía un poco la inercia del momento, pero recuerdo que durante los veranos en El Rompido, la pandilla de los mayores organizaba fiestas con cubalibres y cigarrillos y los mas chicos nos escondíamos como tontos para escuchar esa música tan rara que traían “los catalanes” desde Barcelona, que decían que la compraban en Andorra e Inglaterra, una música diferente y sin canciones, muchos instrumentos, guitarras eléctricas, baterías, órganos, trompetas… y mucho volumen, mucho ritmo y mucho baile suelto… Recuerdo nombrar entonces a Los Monkees; Los Beach Boys; Los Kinks…

Entonces ocurrieron dos cosas importantes para mi educación musical.

La primera es que descubrí una emisora que se llamaba La Voz del Guadalquivir (LVG) y el locutor que ponía y hablaba de música Luis Baquero, y me acostumbré a estudiar por las tardes con música –yo tendría entre trece y catorce años, años 69-70-. Gracias a el empecé a saber los nombres de esos grupos tan extraños que hacían la música que tanto me intrigaba: Elvis Presley, Rolling Stones, The Beach Boys, Jefferson Airplane, The Shadows… y Los Beatles con el Sargent Pepper,s Lonely Heart Club Band una obra maestra del siglo XX.

La segunda fue que un compañero de mi curso se mudó a mismo bloque de Eduardo Dato 24, al 5º piso izquierda. Luis Laplaza Hernandez-Franz –es su nombre- y yo nacimos el mismo día y el mismo año: el 1 de julio de 1956. Y Luis Laplaza era y es el tío que sabía y sabe más de música que yo he conocido en mi vida. En su casa tenía verdaderos tesoros en forma de LPs, que me fue descubriendo sabiamente (es decir poco a poco) como el que va iniciando a alguien en un mundo fabuloso pero difícil de apreciar si no se hace con el debido cuidado. Cada tarde en su casa escuchábamos unos cuantos discos recién importados. 

De ese modo aprendí a saborear la mejor música que se ha hecho nunca hasta ahora (es mi opinión personal):

Empezamos por Simón & Garfunkel. Todavía guardo la tremenda impresión que sentí cuando oí por primera vez el LP Brigde Over Trubuled Water… seguimos con Bob Dylan; The Byrds, Crosby Still Nash & Young, Creedence Clearwater Revival, puro folk rock americano que me hizo vibrar de placer tardes y tardes.
Luego The Doors, Grateful Dead, Iron Butterfly con su In a Gadda da Vida y el solo de batería mas famoso del mundo.
Llegó Cream  formado por con Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker… tres genios de la música… grupos fenomenales como Traffic, Jetrho Tull… Janis Joplin, que para mi fue una diosa de la canción y nunca me cansaré de escucharla, Jimmy Hendrix me gustaba mucho menos…
Hasta que por fin llegamos a donde teníamos que llegar, al Rock Sinfónico/Progresivo (cada disco era como una sinfonía) de los primeros discos de Pink Floyd, de King Crimson, Génesis, Yes, Faces,… esta ha sido la base de casi toda la música buena que se ha hecho hasta ahora…
Al mismo tiempo surgieron nuevas tendencias como Lou Reed y su rock gótico con la Velvet Underground, Frank Zappa y su rock de garage,… y el monstruoso Leonard Cohen, genio entre los genios del rock melódico y balsámico que aún perdura entre nosotros…
Y enseguida a primeros de los setenta aparecen las grandes bandas de rock psicodélico como Deep Purple, Led Zeppelin, Black Sabbath o Emerson Lake & Palmer… que estaba prohibido escucharlas sin fumarse primero un buen trócolo…
Y en esos años es el despertar como gran grupo mundial de The Rolling Stones, que no paran de grabar LPs y hacer gira tras gira y hacer grandes a otros grupos británicos como The Who, Queen, David Bowie…

Y al mismisimo tiempo que todo lo que hemos descrito, en EEUU, se desarrolla el sonido Tamla Motown, que como es muy tarde os dejo el link a Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Motown

Bueno pues toda esta música me la comí yo de muy buen grado desde mis quince años hasta los treinta, que me di cuenta que ya todo era repetir y repetir lo que ya estaba hecho y grabado. Considero que salvo muy honrosas excepciones la música “comercial” de ahora es una buena mierda.

Ya no hay músicos ni grupos de músicos como los de antes, auténticos genios indomables, que se ajustaban entre ellos casi sin ensayar como una máquina perfecta para hacer lo que les salía del alma. Ahora hay “grupos musicales” que los forman las grandes compañías por su cara bonita y les graban las canciones en los estudios con maquinas maquilladoras de voces y de desafinos. Por eso tienen casi siempre que cantar en “play back” y no aguantan un directo sin música enlatada. Muy pocos son los grupos y solistas que aguantan una actuación sin ayuda electrónica y en riguroso directo.

¿Mis “canciones” preferidas? Todo está en You Tube y en Spotify.

-       LP Sgt Pepper`s Lonely Hearts Club Band entero de The Beatles.
-       Casi todo Rolling Stones sobre todo los directos.
-       Epitafio de King Crimsom y el LP The Court of The Crimson King.
-       Foreigner Suite de Cat Stevens (antes de convertirse al Islam)
-       Whish You Wear Here de Pink Floyd, y sus tres primeros LPs.
-       Sweet Jane (en directo) de Lou Reed & Velvet Undergraund
-       Todo lo grabado por Janis Joplin, pero sobre todo Me and Bobby McGee.
-       SuSi Q de Creedence Clearwater Revival , la versión de 8 mn.
-       Cualquier canción de cualquier LP de Leonard Cohen, a la caída de la tarde, sentado al fresco…
-       La música de Apocalipse Now, de los Doors.
-       El LP doble Llena tu Cabeza de Rock, de varios grupos.
-       Thick as a Brick de Jethro Tull.
-       La opera rock Tommy de los Who.
-       Masterpieces de The Temptations.
-       Odisea Espacial de David Bowie.

-       Y otros que no me acuerdo ahoraque es muy tarde… buenas noches.




Mi Musica. (1) El Flamenco


El Flamenco en mi vida.

Seguro que cuando estaba en la barriga maternal ya escuchaba los sonidos de la guitarra de mi padre y su voz entonando bajito canciones aflamencadas.

Lo que quiero decir es que la música estaba allí desde antes de nacer yo, en mi casa y en mi familia, vivía con nosotros dentro de las guitarras, de los pianos, de los palillos, de las canciones improvisadas por cualquier motivo… había música en mi vida.

Mi padre tenia un magnetofón donde grababa sus canciones a la guitarra. También grababa ensayos de cosas que hacía con mi tío Manolo al piano. En un viejo tocadiscos siempre cantaba Bambino. Mi tata Meme imitaba espantosamente mal casi todas las coplas de Marifé, de Estrellita Castro, de Lola Flores (para mi la Artista más grande que ha tenido España), y sobre todo de Manolo Escobar por el que sentía devoción. Una radio transistor en la cocina que solo radiaba coplas por las mañanas y novelas por las tardes. Eso era un poco el ruido de fondo de mi casa un día normal. Entonces tenia yo seis o siete años.

Fue el portero de mi casa de Eduardo Dato, nuestro querido Manolo –uno mas de la familia- que tenía un cuartito en la portería, debajo de la escalera junto al ascensor, el que decidió que nos tenía que enseñar a jugar al tute “subastao” a Diego Villalonga, a Mundi y Jose Blanco y a mi. Nos encerrábamos todas las tardes en el cuartillo con su camilla de enaguas, su copa de cisco y su “arradio” de baquelita elevada en su repisa con su cable enchufado a la pared. Cuando llegaba la hora “del cante” era obligado guardar absoluto silencio y jugábamos al tute como si fuéramos mudos. Mientras los cantaores nos deleitaban por soleares y seguiriyas, nosotros cantábamos las veinte o las cuarenta y decíamos “arrastro” casi sin voz…

Así empezó a gustarme el cante grande, el Flamenco con mayúsculas, escuchando a Antonio Mairena, a Marchena, Manuel Torre, Carbonerillo, Niña de los Peines, a Manolo Caracol… acompañados por Diego del Gastor, Sabicas, Niño Ricardo… Entonces no sabía ni sus nombres ni los cantes que hacían pero ya me iba picando el gusanillo de ese compás y esa manera de decir sentencias tan verdaderas y cabales.

De manera que yo empezé a buscar información y casetes o discos de flamenco. El las maquinas de discos de los bares escuché por primera vez al monstruo Pansequito del Puerto cantando aquella bulería: “anda ve y dile al maestro que te ha enseñao a querer que te devuelva el dinero porque no te ha enseñaito bien…” y a Juanito Villar cantando por alegrías y bulerías, que entonces eran los únicos cantes que conocía, además de los fandangos y rumbas. Poco a poco me fui comprando casetes que escuchaba a todas horas una y otra vez.



Y entonces a primeros de los setenta se empieza a escuchar un nombre mítico: Camarón de la Isla. Este gitano rubito y heterodoxo en su cante es un prodigio de facultades y dominando todos los palos hasta los mas difíciles, sin complejos, y acompañando a la guitarra por un mago de Algeciras que se llama Paco de Lucía.

Este dúo revoluciona el mudo del flamenco durante muchos años. Cada actuación de Camarón era un espectáculo de seguidores emocionados esperando a su ídolo. Eran años de Festivales de Flamenco por todos los pueblos de Sevilla, Huelva, Cadiz, donde acudíamos un grupo de amigos con un coche viejo y poco dinero pero muchas ganas de vivir y escuchar cantes buenos. Así, esperando “ver”  a Camarón –que siempre cerraba el cartel- pudimos escuchar a casi todos los mejores cantaores de aquellos buenos tiempos: Fosforito, los Mairena, Terremoto, Beni de Cadiz (genial), El Cabrero, Calixto Sanchez, El Chocolate, Chano Lobato, Enrique Montoya, Naranjito de Triana, Nano de Jerez, La Paquera, Lebrijano, Turronero, Rancapino, El Funi, Fernanda y Bernarda de Utrera, el maestro Valderrama… y muchos más que mi memoria guardará pero que ahora no me acuerdo…

En 1979 se editó La Leyenda del Tiempo de Camarón de la Isla, un disco mítico donde el flamenco se mezcló con el Jazz y el Rock. Yo volví a escuchar otra vez a los cabales.

Tuve la gran suerte de conocer y escuchar muchas veces cara a cara a el gran Paco Toronjo… nunca lo olvidaré.

Hace tiempo que estoy desligado de las tendencias “flamencas” que gustan y venden en los últimos años. No me dicen nada.

Me siguen gustando y los escucho con frecuencia:

  • -       Camaron de la Isla, creo que es el más completo, pero lo que más me gusta es como canta los cantes de Levante (la Taranta, la Minera y la Cartagenera) se deja la vida en ellos. Cuando estaba sano y no muy afectado podía con todo.


  • -       Manolo Caracol. No se puede cantar con más arte y con mas personalidad. El Beni de Cadiz me lo recuerda muchísimo.

  • -       Pansequito del Puerto. Ahora mismo el mejor de todos. Llaves del Cante a Pansequito por favor…

  • -       Fernanda de Utrera. Sangra cuando canta por solea…

  • -  Paco Isidro y Paco Toronjo cantando por Huelva… inigualables.

  • -       El Perro de Paterna, Porrinas de Badajoz, Canalejas, Chano Lobato y sus “cantes de ida y vuelta” tan musicales…

  • -       El barrio entero de Santiago o de San Miguel cantando y bailando por fiesta… son muchos y todos son buenísimos (dependiendo del día).  Los “antiguos” como Terremoto el viejo, la Tía Anica La Piriñaca, imprescindibles…



 Y por último, como los buenos aficionados flamencos quiero dedicarle un cantecito a una persona muy especial para mi... espero que te guste...


Continuaré...

Medusas


Este fin de semana el agua de mi playa estaba helada. Supongo que una corriente de agua fría del atlántico, mas propia de las aguas portuguesas que de las costas choqueras, se ha dejado caer por nuestras orillas para congelarnos los pies y a la vez nos han dejado una remesa de medusas “aguasmalas” y otras clases adornando el paseo diario por la bajamar.

Las medusas me causan una rara fascinación. Como a todos, no me gusta bañarme donde se que hay “aguasmalas” porque no es nada agradable que te “pique” una y te deje un recuerdo de escozor y dolor para un buen rato … si no otras lesiones mas graves. Pero me gusta verlas navegando como platillos volantes submarinos, con su descarada presencia, sus movimientos lentos y elegantes,  sus tentáculos colgones y agresivos y blanca palidez fantasmal.

Cuando las mareas y los vientos las depositan en tierra se convierten en un flan inerte y desmadejado, como una nube desplomada, como una silicona derramada en la playa.  Se van secando al sol lentamente sin que los pájaros marinos se acerquen a picotear sus cuerpos. Saben que durante muchos días el veneno permanece amenazante en los tentáculos derretidos.

Son practicamente agua, hasta un 96% de su peso es agua. Se nutren filtrando el agua y se mueven succionando y expulsando agua. Tienen pocos depredadores y se multiplican por millones en poco tiempo. No tengo ni idea de cuanto tiempo viven ni me importa.

Pero creo que las medusas son portadores de uno de las cualidades mas peligrosas: “la transparencia perniciosa”, es decir, uno está tan tranquilo dandose un agradable bañito de asiento o nadando una mijita para estirar los músculos y de pronto, como salida de la nada aparece un translucida “aguamala” y te planta los tentáculos en la cara o donde te coja y te deja hecho un “ecce homo” : miles de punzadas de aguijones urticariales quemando la piel y fastidiandote el día o las vacaciones.

Y hay human@s que se parecen mucho a las medus@s.

Son personas que tienen urticaria venenosa en sus palabras, que parecen tan inocentes…

Pruríto infernal dejan sus actos en las personas que se rozan con ellos… muchas veces sin ningún motivo…

Son personas que segregan ponzoña biliar que no saben digerir y que escupen al primero que se les ponga por delante…

Yo he decidido evitar a las medus@s, como dicen los manuales de primeros auxilios:

No bañarse en la playas donde haya medusas.

Si las vemos venir, no acercarse a ellas, evitarlas.

Si pican, no frotarse, enjuagarse con agua salada y fresca.

Aplicar vinagre (vino) en las heridas…

PD: Esta entrada no esta escrita pensando en absolutamente ninguna de las personas que me leen. No la escribo por mi experiencia propia, afortunadamente. La escribo por experiencias ajenas que como médico y terapeuta me cuentan amigos y pacientes.

La prima de Riesgo


Creo que ha llegado el momento que os haga una confesión. Hay una parte de mi vida, de mi adolescencia, en la que estuve a punto de sucumbir y caer en una profunda y terrible depresión. Ahora, pasados ya muchos lustros de aquellos tortuosos meses, todavía a veces me asaltan los recuerdos en forma de trailers luminosos y voluminosos y mi cuerpo tiembla como si tuviera el baile de San Vito, un sudor helado y rancio parece supurar de mi piel y una nausea indolente se instala en el fondo de mis tripas. Tengo que apartar de mi mente esas abruptas imágenes que tanto daño me hacen aun hoy día.
Debo confesar que yo era un joven agraciado, pelo rubio indomable, de ojos grandes tirando a verdes, boca como un buzón de correos, siempre sonriendo, dicharachero, simpático, delgado, atlético, inquieto, audaz, a veces temerario…
Corría con mi moto detrás de todas las mujeres de mi edad que me gustaban y casi siempre era bien recibido en sus románticos brazos de bailes agarrados y de besos interminables. No era el novio mas fiel del mundo, pero era educado y caballeroso y siempre terminaba como buen amigo de mis ligues. Mi corazón tan tierno y esponjoso disfrutaba al llenarse de mil amores y luego repartirlos al dar miles de cariñosos besos a todas aquellas que estuvieran dispuestas a aceptarlos…
Pero un maldito día de marzo me fue dado conocer a la prima de Riesgo.
Riesgo no era de mi clase, era de un curso mayor que yo (estaba entonces en PREU y jugaba al futbol en el equipo de los mayores, era atletico y fortachón, parecía alemán). Coincidíamos en un bar los sábados por la tarde donde solíamos ir los del cole después de los partidos de futbol, recién duchados y con ganas de cervezas y de ligoteos. Esto atraía a muchas niñas de diversos colegios y a otras noveles universitarias que se dejaban caer por aquel bar como por casualidad. Llegaban en grupitos, todas monísimas, y se instalaban por los alrededores dejándose ver y anunciándose con sus risas de campanillas y sus melenazos al viento yendo y viniendo.
En uno de aquellos corros de nenas monas destacaba ella. Seria, adusta, alta, con cuerpo de Nefertiti (eso pensé cuando la ví de perfil, que era egipcia), morena, guapisima. Parecía no estar allí. Parecía no querer estar en ningún sitio. Pero allí estaba, con su pelo recogido en un coleta, embutida en pantalones vaqueros y camisa suelta y vaporosa, apoyada en un coche con una lánguida elegancia, absorta, fumaba sin mirar a nada ni a nadie.
Me quede atónito. Mas bien, embelesado. Pregunté a mis amigos por Nefertiti. Ni te acerques –me dijeron todos- ¡es la prima de Riesgo! ¿Y que…? Contesté yo ¿…eso es malo?
“Es muy antipática, detesta a los ligones y no quiere hablar con ninguno, sabe que es guapa y se las da de mas guapa todavía… dicen que ha dejado ya plantados a varios tíos del equipo de su primo… que se han quedado hechos polvo… esa no es para ti colega.”
Aquellas frases de desánimo y advertencia encendieron fuego dentro de mi pecho, note el calor al instante y tuve que pedir otro tanque de cerveza helada para mitigarlo. Yo seguía observándola anonadado, me gustaba como fumaba, como bebía coca-cola, como respondía sin hablar casi nada a las amigas, como miraba el reloj de cuando en cuando… me gustaba.
No tenía ni idea como podía acercarme a ella. Era la primera vez que la veía. No conocía a ninguna de sus amigas (que me parecían horrorosas a su lado), no tenía confianza con Riesgo para acercarme a el y esperar que me la presentara, no sabía nada de ella salvo que era la prima de Riesgo. 
Estaba cavilando en esto cuando se incorporó del coche en el que estaba medio sentada y pude apreciarla mejor. Era muy atractiva, algo mas alta que yo y con curvas muy definidas a pesar de la camisa holgada que no lograba ocultar sus redondeces. Era toda una mujer.
Yo estaba en la barrita que da a la calle justo en la puerta del bar y ella comenzó a acercarse hasta donde me encontraba, no sé si para entrar o para pedir algo… Caminaba mirando al suelo cohibida, intentando pasar desapercibida, pero sus caderas tenían vida propia y aunque se esforzaba en no llamar la atención en cuanto se puso en movimiento hubo un silencio generalizado, todas las miradas de hombres y mujeres se volvieron hacia ella y hasta el aire sopló un poco más fresco de repente.
Fue entonces cuando empecé a dudar de mi mismo creo que por primera vez en mi vida. El fuego volvió con ardor a mi pecho y me lleve el vaso vacío a la boca con un gesto maquinal. Me volví para pedir otra cerveza helada y entonces oí su voz, triste, tímida, cansina, dulce: “…perdona… “ Cuando me volví estaba detenida delante de mí mirandome muy seria con un vaso vacío en la mano que me pareció que me ofrecía para que lo dejara en la barra. “¿sabes si hay maquina de cigarrillos adentro?” “Si, hay una maquina de discos, la de petacos y detrás, como escondida esta la maquina de tabaco…” “Gracias”. Tomé el vaso como el que toma un cáliz sagrado y aspire el aroma que exhalo cuando me hablaba. Se adentró en el bar y yo pedí casi sin voz la cerveza. Tenía la boca seca. Estaba dando un glorioso buche apagafuegos cuando de nuevo escuché la música de su voz: “¿Quieres un cigarrillo?” y me ofrecía el tabaco ya abierto y preparado para escoger… “ Claro que si… pero no tengo fuego…” me escuché decir a lo lejos. “No importa mis amigas tienen… ¿vienes?”
No sé como pude dar unos pasos a su lado sin que se me doblaran las rodilla, pero estaba absolutamente descoordinado, mis movimientos eran absurdos, estrafalarios, en la mano derecha la cerveza y en la izquierda el cigarrillo que me llevaba absurdamente a los labios como si ya estuviera encendido. Seis o siete zancadas mal dadas y llegamos a nuestro destino. Yo en silencio. Atacado por San Vito. Le pidió el mechero a una amiga y me lo acerco. Yo quise decirle que encendiera ella primero pero no me salieron las palabras, así que como pude prendi el pitillo. Después ella encendió el suyo muy suavemente, deleitandose en encenderlo desde lejos y con una suave calada… después me miró a los ojos.
Yo decidí abandonarme a mi suerte y aguanté la mirada con mi mas boba expresión, pero sin trampa ni cartón, quería que ella notara el efecto que me producía su presencia. “¿Cómo te llamas?” me pregunto curiosa. “Me llamo País le dije lentamente, se que es un nombre raro, pero mi abuelo era republicano y así quiso mi padre llamarme…”
“Es un nombre bonito y diferente… como el mío… yo me llamo Deuda… como mi madre y mi abuela… es un nombre tradicional.”
“Me alegro de conocerte Deuda”. “Y yo de conocerte a ti Pais”…
Esa tarde no nos separamos hablando y hablando, terminamos apoyados en el coche, solos, casi a oscuras, el bar cerrando y nosotros sin dejar de mirarnos y contarnos nuestras vidas. Accedió sin problemas a que la llevara en la moto y cuando se abrazó a mi cintura creí morirme. Me dijo que vivía en un piso con otras estudiantes. La acompañé a la puerta de su casa y todavía hablamos un buen rato. El despedirnos nos dimos nuestro primer beso. Un beso diferente a todos los demás besos. El sabor de sus labios y de su lengua me perturbaron tanto que creí que me desmayaría allí mismo. Pero lo mas sorprendente es que a Deuda, a la prima de Riesgo, se le aflojaron las piernas y la oí gemir de placer y temblar mientras nos besábamos. Nos separábamos pero una y otra vez nos volvíamos a besar.
Lo que sucedió en los meses siguientes no quiero contarlo con detalles ni podéis imaginarlo. Solo os diré que hacer el amor con la prima de Riesgo era como tener una experiencia extrasensorial, como un viaje astral, como comer un cesto de manzanas del Arbol Prohibido. 
Se derretían las velas con las que iluminábamos nuestra cama agotada la cera de tanta pasión y de tanto fervor con que nos entregamos el uno al otro. Esos meses los perdí pues solo viví para Deuda y Deuda para mí. Dormía, comía, bebía y vivía solo para ella, para estar junto a ella y que de esa forma estando donde ella estaba me sentía Yo. Era infeliz de feliz que era.
Un día supe que no era ella la que hizo el amor por última vez conmigo. Se había enamorado de otro y me lo dijo. Lo comprendí con lágrimas en los ojos. Me dejó con un beso suave y cariñoso. Se marcho.
Pero sus efectos secundarios perduran en mi vida y perduraran por muchos, muchísimos años. He tenido otras amantes, muchas desde entonces, y con todas he fingido. 
No soy capaz de tapar ese hueco que dejo Deuda, la prima de Riesgo, en mi vida… y todo por unos cuantos meses de felicidad…
¡Pero es que estaba buenísima señores!



Sanidad Pública.


El Servicio Andaluz de Salud (SAS) depende de la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía.
Cuando un andaluz se pone malito y quiere ir a el médico, no tiene mas remedio (nunca mejor dicho) que acudir a uno de los centros del Sistema Sanitario Público de Andalucía, a saber:

-       Hospitales y Servicios de Urgencias Hospitalarios.
-       Centros de Consultas Externas Hospitalarias.
-       Centros de Salud y Consultorios.
-       Centros de Salud Mental.
-       Centro de infecciones y Enfermedades de Transmisión Sexual.
-       Centros de Diálisis.
-       Centros de Transfusiones.
-       Servicios de Emergencias Sanitarias.

Estos Centros Médicos están gestionados por:

-       Distritos de Atención Primaria.
-       Areas de gestión Sanitarias.
-       Agencias Sanitarias.
-       Empresas Públicas.

Copio de la página web:
“El Servicio Andaluz de Salud dispone de una red de servicios asistenciales integrada y organizada para garantizar la accesibilidad de la población y la equidad en la distribución de recursos.
Atención primaria
El primer nivel de atención es la atención primaria de salud, que integra la asistencia preventiva, curativa, rehabilitadora y la promoción de la salud de los ciudadanos. Los servicios de atención primaria de salud están organizados en Andalucía en distritos de atención primaria, estructuras organizativas para la planificación operativa, dirección, gestión y administración en ese ámbito.
Existen actualmente 1.514 centros de atención primaria de salud, de manera que todos los andaluces cuentan con uno de ellos a pocos minutos de su domicilio en transporte estándar. Acceso a la búsqueda de centros.
Atención hospitalaria
El segundo nivel, de atención hospitalaria, se atiende los pacientes que precisan de hospitalización, dispone de consultas externas ambulatorias en hospitales y en centros periféricos.
El Servicio Andaluz de Salud cuenta con 29 hospitales, distribuidos por toda la geografía andaluza. Acceso a la búsqueda de centros.
Organizaciones específicas
Además, existen nueve Áreas de Gestión Sanitaria. Modelo de organización de gestión unitaria de los niveles de Atención Primaria y de Hospitalaria, en una demarcación territorial específica. Acceso a la búsqueda de centros.
Los Centros de Transfusión Sanguínea configuran una red específica con el fin de asegurar la disponibilidad de componentes sanguíneos y la correcta preservación de tejidos. Acceso a la búsqueda de centros.
Otras áreas de atención tienen una organización especial, dadas sus peculiaridades:
               Programa de Salud Mental
               Coordinación Autonómica de Trasplantes
               Atención a Urgencias y Emergencias

Recursos
El Servicio Andaluz de Salud cuenta en su plantilla con 84.647 profesionales para atender su red asistencial: 22.332 en atención primaria y 62.315 en atención hospitalaria. (Año 2010)”
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Espero que toda esta introducción teórica sirva para comprender lo que quiero denunciar.
No se que esta pasando en nuestra sociedad que se esta deteriorando gravemente la relación médico-paciente con la consiguiente perturbación en el resultado final del acto médico. Me explico.
Los ciudadanos actuan como si desconocieran el sistema sanitario público. No suelen hacer uso normal de los centros de Atención Primaria y Consultorios que tiene asignados, no visitan a su Médico de Familia  ni hacen uso adecuado de su Centro de Salud.
Por el contrario hacen uso abusivo e inadecuado de los Servicios de Urgencia Hospitalaria (SUH), con el consiguiente colapso por masificación que lo único que consigue es deteriorar la asistencia médica a quien de verdad la necesita.
Entre los médicos contamos un viejo chiste: en la sala de espera de un Consultorio (Centro de Salud o “ambulatorio”) están sentados varios pacientes esperando que les toque su turno para ver al Médico de Cabecera. Una señora llega y saluda a los demás parroquianos, uno de ellos le dice: “Hola María llevo unos días sin verte por aquí…” “si…” –contesta ella- “es que he estado mala…”.
La gran masificación por la alta frecuentación de usuarios que tienen los SUH es la causa de que la calidad de la asistencia médica en estos Servicios de Urgencias se vea afectada. El  estrés de trabajo de los médicos aumenta en gran parte debido a el alto nivel de exigencia por parte de los familiares de los pacientes (esto es lógico pues los familiares no están enfermos, es decir, quieren estar allí el menor tiempo posible y terminar cuanto antes…)
Nadie esta a salvo de que una tarde o noche le duela un oído, que tenga fiebre, un cólico, un dolor de muelas o se tuerza un tobillo. Pero en teoría eso son patologías que debe tratar al día siguiente el Médico de Familia. Si ese paciente decide acudir a un Servicio de Urgencias, esta en su pleno derecho, pero debe someterse a los triajes y protocolos que existen para esas patologías banales. Lo mas seguro es que tenga que esperar para ser atendido, que una vez explorado por el médico y descartado patología de gravedad le den una pastilla de analgésicos y un volante para que vaya al día siguiente al su Centro de Salud. Estos paciente o sus acompañantes son los que más suelen poner el grito en el cielo por tener que esperar, porque el médico no ha sido simpático, porque la enfermera estaba muy atareada, porque no lo ha visto el especialista (¡) porque le han dado una pastilla que el la tiene en su casa… por todo.
Además el tiempo que se consume en la asistencia a cientos y cientos de estos pacientes con patologías banales en los SUH, enlentece y entorpece la asistencia a otros pacientes que “de verdad” acuden con patologías graves y urgentes o con emergencias vitales y precisan de la labor conjunta de varios médicos y enfermeras.
Yo ya no trabajo hace años en el SAS, pero mi hija Ana es Médico de Familia y realiza su labor como Médico de Urgencias del Hospital General Virgen del Rocío de Sevilla. Hacen guardias de 17 y 24 horas y el nivel de estrés que padecen es altísimo por el gran número de pacientes que acuden solicitando asistencia “urgente” con procesos banales mas propios de ser atendidos en los “ambulatorios”.
Además los modos y maneras de “los pacientes” dejan mucho que desear: falta de educación y respeto con el médicos y los sanitarios, amenazas, gritos, actitud agresiva, insultos…
No creo que en otras regiones de España se permita a los usuarios de un Servicio Público ser tan desconsiderados, bordes, agresivos y maleducados como ocurre en Andalucía con los magníficos profesionales del SAS.
Mi hija (y sus compañeros igual) estudió seis años de Medicina y cuatro mas de especialidad, se está formando continuamente haciendo cursos y aprendiendo técnicas difíciles y complicadas para salvar vidas, estudia continuamente y se entrega a su trabajo con su alma entera, es una profesional excelente reconocida por sus compañeros. Y a veces tiene que aguantar que venga un botarate en bermudas, con chanclas pestosas y sin educación y ponga en duda su diagnostico… solo porque no ha ingresado al paciente tal como la familia “perseguía”…
La pregunta es muy sencilla: ¿Qué a sucedido en los últimos años en nuestra sociedad andaluza para que perdamos el rumbo de esa forma?
Se admiten opiniones.



La Caló....

Mi amiga Berta Pascual, que además es mi compañera de trabajo porque es la Directora de Comunicación en USP Sagrado Corazón, me pide que escriba algo científico sobre el aumento de temperatura que se produce en el sur de España en los meses de verano y como debemos combatir sus efectos y consecuencias. Creo que se va a publicar en un suplemento dominical de un periódico de gran tirada de Barcelona. Esto es lo que he escrito y enviado:

La Caló...

Me piden que os cuente como soportamos los andaluces el calor de estos meses de finales de primavera y verano hasta llegar a primeros de octubre. Son cuatro cinco meses al año donde las temperaturas alcanzan casi cada día los 40ºC a la sombra, con temperaturas al sol por encima de los cincuenta grados, rayos de sol achicharrantes durante el día y noches insomnes que a veces rondan los treinta grados sin que sople una brisa de refrescante aire…

En primer lugar quiero explicar que los de por aquí sabemos como tratar al sol y a sus temperaturas. Para empezar “el sol” es masculino, pero en Andalucía lo que tenemos es “la calor”… en femenino y singular. “La calor” es lo que sentimos cada día del verano… y es lo que ustedes quieren saber como la combatimos. “Las calores” se les llama a lo que sienten las guapas andaluzas cuando tienen síntomas de climaterio.

¿Y que hacemos para combatir “la calor”? Pues tenemos costumbres ancestrales que nos hacen sobrellevar estas temperaturas sin derretirnos en el día a día:

La dieta mediterránea se adapta perfectamente a las temperaturas veraniegas. Prescindimos de los guisos suculentos y calientes que producen de digestiones lentas y calóricas, para degustar una gran variedad de platos frescos y llenos de vitaminas y minerales: ensaladas de mil colores, ensaladillas de mariscos, frescos picadillos de hortalizas y verduras sazonados con los mejores aceites y vinagres, aliños de aceitunas, pimentadas acompañando a carnes y pescados frescos tratados al horno o a la plancha… dieta mediterránea hipocalórica y sanísima, abundante en hortalizas y frutas frescas de temporada a todas horas.

Y el gazpacho. No encuentro un alimento mejor, mas sano, dietético, natural, sabroso, original y saludable que un buen cuenco, plato o vaso de gazpacho andaluz. Es la base de nuestra gastronomía andaluza en los meses de verano. Tomates colorados y maduros, un trozo de pimiento, una pizca de pan duro, medio diente de ajo, un trozo de fresco pepino, óleo virginal milagroso, sal y vinagre de vino de nuestra tierra... y agua fresca al gusto. En ninguna casa falta un suculento gazpacho como acompañante de el menú diario, ya sea con pescado frito, con huevos duros, con finas croquetas, con hortalizas… ¡hasta con frutas lo tomamos de postre! Proporciona las calorías justas y necesarias, hidrata, aporta vitaminas y minerales, fibra vegetal, antioxidantes excelentes: carotenos, licopenos… ¿qué mas se puede pedir a un manjar tan exquisito?

Sabemos que las horas mas frescas son las primeras del día y las últimas de la tarde, por lo que adaptamos nuestro trabajo físico e intelectual a estos horarios “de verano”. Y en las tórridas horas donde el sol se manifiesta altivo y pendenciero, nosotros buscamos las mas aireadas y sombrías estancias para descansar y reponernos… así nació la famosa “siesta”, envidia de regiones y continentes enteros. En verano donde mejor podemos estar después de almorzar es durmiendo la siesta bien resguardados de los dañinos rayos solares del mediodía.

Digo que debemos evitar exponernos a los rayos del sol directos a las horas centrales del día entre las doce y las cinco de la tarde, pues es donde se producen las temperaturas mas elevadas y estamos mas expuestos a sus devastadores efectos: no solo las quemaduras por los dañinos rayos UVA, sino las “insolaciones” o “golpes de calor” que tanto daño hacen a los más mayores, sobre todo si padecen enfermedades cardiovasculares o metabólicas. A estas horas de mas altas temperaturas se deben evitar los esfuerzos físicos y deportes que provoquen aumento de temperatura corporal y una deficiente regulación del termostato de nuestro organismo que nos origine un colapso por hipertermia de muy difícil solución. Es decir: lo mejor durante esas peligrosas horas es quedarse a la sombra, ya sea bajo un árbol frondoso o a la sombra artificial de edificios arquitectónicos… pero a la sombra.

Es así que la hidratación es fundamental para prevenir complicaciones debidas a “la caló”. Nuestro cuerpo se defiende del aumento de la temperatura externa con el órgano mas extraordinario que tenemos: La Piel. Millones de pequeños poros producen un líquido acuoso que humedece nuestra superficie corporal para que al evaporarse y por un efecto termodinámico produzca perdida de calor, es decir, “refresque” nuestro cuerpo y mantenga estable la temperatura de nuestros órganos internos. Por lo tanto, si perdemos agua mediante el sudor, debemos reponerla continuamente con la hidratación: beber agua es la mejor medicina contra “la calor”, sobre todo en niños y en personas mayores que son los mas indefensos pues muchas veces no son capaces de hidratarse por si mismos. Nunca debemos olvidar ofrecer agua a los niños y ancianos que no sean capaces de pedirla por sí mismos.

Y la ropa. Nunca prescindir de ropas que nos aíslen de los rayos directos del sol y que además permita la circulación del aire y la transpiración natural de nuestro cuerpo. Eso lo saben muy bien los moradores del desierto: se protegen extremadamente la cabeza y la cara vistiendo con anchas túnicas de algodón que permiten entrar el aire pero no el calor directo del sol y así mantienen estable la temperatura y evitan la deshidratación. No es buena costumbre exponerse al sol horas y horas sin prendas de vestir que nos protejan. Nunca camisetas ni ropas apretadas, siempre prendas holgadas. Mejor algodón que sintéticos. Mejor colores claros y frescos. De Cuba nos trajeron a los andaluces una prenda de vestir en verano que es una joya: la Cubana o Guayabera, una camisa larga para llevar por fuera de los pantalones, ancha y bordada para que transpire, con cómodos bolsillos, de claros colores…

Quiero dejar claro que de la única forma que podemos hidratar a nuestro deshidratado cuerpo es administrándole agua ya sea por vía oral (bebiendo) o parenteral (por sueros intravenosos). Una crema no hidrata. Ni hidrata una ducha o un baño de piscina o de mar. Las cremas y los baños refrescan nuestra piel y nos quitan momentáneamente la sensación de calor, pero no aportan agua a nuestro cuerpo. Es muy importante mantener una hidratación adecuada a nuestras pérdidas diarias calculando las perdidas insensibles del metabolismo, la transpiración, la edad, las enfermedades, la actividad diaria, el ejercicio físico… mejor pasarse que quedarse corto… nuestro cuerpo nos lo agradecerá.