Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Ya huele menos a Feria


Porque llegando estos últimos días de Feria de Sevilla empezamos a volver a la Realidad.

Y la Malvada Realidad llega como un ciclón y con unas alforjas llenas de malas intenciones. Porque, ¿ a que viene ahora que nuestra Conciencia nos mortifique? ¿A que viene ahora don Remordimiento? ¿A que viene ahora doña Depresión con sus molestias y “bajones”?

Y huele menos a Feria porque tenemos las pituitarias llenas de polvo del albero y de humos de fritangas, vapores de alcoholes revenidos y alientos pendencieros.

Huele mas a Espidefén, a Almax y Omeprazol y a los estómagos desechos por el atracón de alcohol, de gambas de rebujito, de jamón y regañá, de miles de montaditos y caldito de madrugá.

Huele a hombres congestionados, a ojeras de antifaz, a ronqueras de vaqueros, a intestinos destrozados y a cagalera mortal. A narices inflamadas por el “polvillo” mortal.

Huele a pies embalsamados con humores de Zotal, a zapatos destrozados de tanto ir de aquí payá, huele a tacones lejanos, a pantorrillas hinchás, a muchas ganas de llegar a mi casa y jartarme de llorá.

Huele menos a Feria al comprobar compungido cuan corto se hacen cuatro o cinco días… que dispendio sin motivo… Me acuerdo de Ubrique… ¡mi cartera, donde está!... que estaba tan rellenita pa podé aparentá, que sa quedao esmayaita por tontaina y por despilfarrá…y ahora me pregunto por donde se fue mi dinero: ¡que he gastado en estos días la paga del mes entero!

Si yo no tengo dinero ni pa pesarme, ¿quien me manda ir a la Feria a pegarmela de ná? ¿Quién me manda hacer el tonto con un traje y un clavel en el ojal?
Me remuerde la Conciencia: ¿A ve como pago yo ahora esta enorme morterá! ¡Cualquiera deja una roncha en la caseta… me pueden crucificá!


Dejo el sarcasmo para dar mi opinión después de 55 años de Ferias de Sevilla, exceptuando las lógicas fuerzas mayores o duelos.

Y lo he pasado en la Feria de Sevilla tan bien como no os podéis imaginar. He sido socio de varias casetas cada cual mas divertida y animada. He cantado y bailado donde y cuando he podido o me han invitado. Me he paseado a caballo desde joven, con mi mujer y mi hija a la grupa. He entrado por la mañana temprano y he salido por la mañana temprano. He sido muy feliz en la Feria de Sevilla.

Una caseta de Feria llena de amigos y familiares en buena armonía y buen son, con  buenas tapas, buen vino y buen tiempo es lo mejor del mundo. Un día… dos… ¿tres? Cuatro días seguidos me parecen demasiados (soy culo de mal asiento).

Pero si en vez de eso lo anterior lo sustituimos por bullicio y griterío ambientado por los amigos de nuestros amigos ya sean: invitados, gorrones, maleducados, paparruchas, botarates, flamenquitos, bordes, tontos (con todas sus variantes), perspicaces, avisados, cornudos, cabrones consentidos, eminencias, extraterrestres, abducidos, cleptómanos, bipolares, megalómanos, políticos, presocráticos, béticos, sevillistas, atolondrados, gurripatos, obvios, melosos, melifluos, perniciosos, anémicos, trágicos, irónicos, hipócritas, vernáculos, bíblicos, dipsómanos o estraperlistas…

Un día y no más Santo Tomás… El año pasado fui tres días y me arrepentí de tantas y tantas carajotadas que dije y que me dijeron y me tuve que tragar.

Este años he ido dos días, uno y medio mas bien, y lo mismo de lo mismo: salvo los ratos auténticos con mi familia y amigos íntimos y saludos cordiales a los amigos… na de ná. Muchas cervezas y copas de vino sin ganas, mucho guisqui con agua… pero al final te coges la tajá… que parece que de eso se trata… ¿o no?

Que lastima me da.

PD: Por supuesto quedan exentas de mis comentarios y reflexiones “pesimistas” todas las mujeres que pasean por la Feria de Sevilla: no he visto en mi vida mujeres tan guapas y tan bien vestidas de gitana, con esos colores tan bonitos y esas flores en sus cabezas, esos talles tan flamencos… y las que no van vestidas de gitana también se ponen muy guapas… y yo les digo a todas piropos y requiebros… de corazón.


El Toro de Lidia (2)


El “Toro de Lidia” actual es un producto del deseo de los toreros que han ido “mandando” en la Fiesta de los toros desde hace unos años. Fatídicos años. Me explico.

Las plazas de toros no las llenan los aficionados a ver toros bravos, la llena un público que va a ver a tal o a cual torero ya sea por que es de su pueblo o región, por que sea “partidario” o por que quiera verlo fracasar, por inercia borreguil o porque se haya convertido el susodicho en lo que llaman un “fenómeno de masas”. También interviene en cierta medida la fama que tienen ganada algunas ganaderías como Miura, o Victorino de que los toros que van a salir por los chiqueros serán diferentes “de los demás” es decir se les suponen unas cualidades de “toro bravo/encastado”: tamaño de toro bravo, pitones de toro bravo, arrancadas de toro bravo, comportamiento de toro bravo durante toda la lidia… es decir lo que hoy día no se ve en ninguna plaza porque los toreros actuales no quieren ese tipo de toro.


Esas corridas de toros bravos eran aquellas en las que antes estaban obligados a matar en la mejores plazas los aspirantes y “figuras del toreo” año tras año y en reñida competencia con sus rivales en los carteles. Aquellas tardes de toros en Sevilla, Madrid o Barcelona, con Miuras, Concha y Sierra, Urcola, Palha, Aleas, Veragua, Santa Coloma, Saltillo, Gamero Cívico, Pablo Romero, Tulio e Isaias Vazquez, Perez Tabernero, Pedrajas, Guardiola… y otras muchas ganaderías muy “encastadas” es decir, muy del gusto del ganadero que preservaba la pureza de la raza (de la sangre) y criaba toros buscando bravura y algo que los diferenciara de los demás, que les diera “personalidad propia” a sus toros, que les dieran su propia y genuina “casta”…

Y que decir de los toreros que se jugaban la vida cada tarde con aquellos toros: Espartero -al que pongo el primero porque se lo merece- Guerrita, Machaquito, Lagartijo, Frascuelo, Granero, El Gallo, Joselito, Belmonte, Sanchez Mejías, Marcial Lalanda, Domingo Ortega, Manolete, Pepin Martin Vazquez, Limeño, Diego Puerta, Litri, Aparicio, Pepe Luis Vazquez… que fueron grandisimos toreros pero aceptando y matando las mas duras corridas  de toros en donde tuvieran lugar.

Pero llegó el “boom del rasurado” (en todos los sentidos) y aparecieron los toreros “mediáticos”, los que viajaban en avioneta de una a otra plaza para batir records de festejos toreados, de toros matados, de orejas cortadas… de leche miga….

Y estos “toreros” que llenan las plazas de un público bobalicón e hipnotizado, son los que se están cargando la cabaña de ganadería de bravo en complicidad con los propietarios de las ganaderías actuales (no quiero escribir “ganaderos” porque la mayoría son nuevos ricos que no entienden una palabra de casta y bravura, solo de dineros y empresas).

A estos nuevos “creadores” de el toro actual se les cae el culo con los caprichos de las “figuras del toreo” que les compran camadas completas, eso si, “fabricadas” a su gusto: toritos bonitos, chiquititos, sin fuerza, sin maldad… sin casta. Uno de estos  “productos” de cada cien no se cae y embiste dócilmente sin hacer ningún feo ni poner en evidencia al matador, entonces este se “relaja” y “hace faena” con el “toro”… los periodistas lo aclaman, el ganadero saca pecho y se retrata con el premio, el apoderado exige mas tardes con esos “toros”, los veedores se dan abrazos de enhorabuena y sigue que sigue la farsa… mientras el “pagano” trague carros y carretas ¡no passsssa nada…!

La prueba clara y evidente de lo que digo se comprueba en el desarrollo de la lidia actual:

El toro sale de chiqueros, galopa a los burladeros encelado por los picos de los capotes, pega tres carreras si acaso, el matador lo llama con aspavientos de capotazos, el toro acude embistiendo, repite, mete la cara… y se cae…

Entonces empieza la farsa, la obra de teatro diaria y repetida en sesión continua. El “figura del toreo” pone carita de cabreo y mira la tendido como diciendo: “¡que lastima de toro, que mala suerte tengo con las ganas que yo vengo…!”. El torito es incapaz de tomar ni un solo pullazo, sale del encuentro con el peto (no con la vara) totalmente desfondado, ya prácticamente inútil para la lidia. El tercio de banderillas es otro paripé donde se somete al toro a mas desgaste inútil, pues ya esta todo visto. El toro llega a la muleta con la boca abierta, resoplando y buscando aires donde ya no hay, aplomado, sin capacidad de defenderse por falta de fuerzas y por haber sido geneticamente descastado en un lento proceso de amansamiento de varias generaciones anteriores…

La prueba evidente de lo que afirmo es que en la lidia actual se podría prescindir perfectamente del tercio de varas. Los picadores ya no ejercen la importantísima función que tenían en la lidia que era probar la bravura del toro, cuando la cuadrilla se preocupaba de colocarlo a la distancia adecuada para que se encelara con el caballo y desfogara su bravura en buena lid, dandosele pica para rebajar su fiereza, para amoldar su embestida, lucir su casta, dejarlo meter los riñones intentando derribar a caballo y caballero… y esto dos o tres veces como mínimo.


Ya digo que se podría prescindir del tercio de varas con los toritos que salen actualmente a las plazas de primera. No pasaría nada y nos ahorraríamos el mal trago de comprobar como a un sucedáneo de toro bravo lo obligan a embestir sin ganas a una mole caballar con peto de boatiné reforzado mientras le dejan caer una puya hiriente en lo alto del lomo… ¡un contradios vamos!

Y el tercio de banderillas se convierte en un suplicio para el desfondado animal que es obligado a acudir al señuelo del banderillero por un pitón y por el otro para comprobar sus querencias y sus embestidas… si las hubiera.


Y llega el tercer acto, el desenlace, toro y torero en la plaza, la muleta engañosa que se planta en la cara del toro para hacerlo embestir con saña, con fiereza, para haciendo buen uso de ella, hacer que el toro se doble, se humille, que sea su embestida dominada por la inteligencia del torero, que lo someta en inteligente lidia obligandolo a pasar por donde no quiere pasar y hacerlo una y otra vez hasta dejarlo dominado –lidiado- y preparado para enfrentarse a el con el estoque en un encuentro mortal.


Por supuesto que lo anterior es todo del siglo pasado. Ahora el torito llega a la muleta completamente desabrido, sin fuerzas, sin maldad, sin bravura… es como una cerveza 00 o un tinto sin alcohol: un embuste para cursilones… para toreritos con melenita de peluquería y manicura. Toros y toreros “artistas” que están mas pendientes del tendido y de las cámaras que del toro, mas pendientes de lo que van a decir a los periodistas después de la corrida, que de torear con afición.


Y hay que “entrar a matar” a un toro ya muerto, ya cadáver, ya asfixiado, ya amortajado…


Después casi siempre vienen los aplausos, los saludos ceremoniosos, las vueltas al ruedo o las orejas… yo he visto hasta un indulto…

Me alegro por el toro.

Ya Huele a Feria



Ya Huele a Feria en las casas, huele a trajes de flamenca recién planchados colgando de las puertas, a mantoncillos bordados adornando las perchas, huele a zarcillos y a collares de colores, a zapatos de tacones y a flores muy bien puestas. Huele a mujeres guapas sevillanas y trianeras.

Huele a traje corto liberado del ropero, a sombrero de ala ancha, a los zahones de cuero, a botos muy bien lustrados y a colonia en el pañuelo.

Ya huele a Feria en las cocinas, a gazpacho bien majao, a tortillas de patatas, a filetes empanaos, a croquetas del puchero. Huele a madre que se afana en cocinar con esmero.

Ya huele a Feria en las calles, a paseo cruzando el puente, huele a río Guadalquivir, a una corriente de gente, huele a azahar y a jazmín, huele a cielo, a viento, a agua… huele a tierra: huele a Sevilla en primavera.

Huele a coches de caballos, a cascabeles, a riendas, huele a monturas vaqueras y a paseo de caballos por el Real de la Feria. Huele a estampas de otros tiempos, a faenas muy camperas, a capataces y yeguas, a garrochas y veredas.

Y huele a sol de mediodía, a niños correteando afuera de las casetas, a los padres en la barra tomandose una cerveza, huele a sol  a resplandor y a calores, a farolillos de colores y a una letra que dice:” mortadela pa los niños y jamón pa los mayores”…

Huele a palmas a compás y a bailes por sevillanas, a manzanilla bien fresca, huele a gambas y a jamón, a los guisos de cuchara, huele a amistad, a unión, a alegría, a risa, a beso, a miradas que se cruzan, a cantes que se recuerdan…

Ya Huele a Feria, en las tardes luminosas que se llenan con un runrún de algarabía, para olvidarse de las penas con aquella letra que dice:” mirala cara a cara que es la primera”… y mirarla que bien baila con su traje de gitana, mientras sus ojos mirar no quieren donde el corazón manda…

Huele a Calle del Infierno, a la noria, al tren del miedo, a la bruja de la escoba, al látigo, a los torpedos, a la tómbola gigante, al laberinto, a mil cacharros de fierro…

Y huele a puesta de sol, a las calles bien regadas, huele a albero con Zotal, a niños con algodones. Huele a pinchito moruno, a turrón, a coco mojado, a dolores en los pies... y a quitarse los tacones…

Ya Huele a Feria por las noches, huele a millones de luces de mil distintos colores, huele a caldito con yema, a noche fresca, a relente, a mantones de Manila, a mujer bella, a secretos, a no querer que se acabe la fiesta por no perderte, y si se cumple mi sueño: mañana volver a verte…

El Toro de Lidia (1)


El “Toro de Lidia” es un vertebrado mamífero monodelfo ungulado artiodactilo rumiante corvicórnido bóvido bos taurus hispánicus.

Lo que lo distingue de los demás toros (Bos Taurus) es que el Hispánicus es “bravo”, es decir embiste cuando se le provoca o se siente amenazado o se invanden sus terrenos. La “bravura” es una característica psicológica de los toros de lidia.  Como todas las características psicológicas en unos animales se manifestarán mas que en otros dependiendo de factores genéticos o adquiridos.

Toro de lidia es sinónimo de toro bravo, de bos turus hispánicus. Hay queda ese dato.

Pues resulta que ya por el siglo XIV existían grandes vacadas y toradas de bravos en las áreas despobladas –dehesas- de Navarra, Castilla y Andalucía. Los toros pertenecían por eso al propietario de las tierras que por aquellos tiempos casi todas pertenecían al Rey, la Nobleza, o a la Iglesia. Entonces los toros solo tenían el interés de ser buena fuente de proteínas, y por eso se encargaban de ellos los carniceros, que eran los que estaban adiestrados para conducirlos hasta los mataderos reales.

Este espectáculo de los carniceros atrapando –“corriendo”- los toros bravos se hizo famoso y cada vez atraía más al pueblo que disfrutaba con la fiereza de los toros. Empezaron a organizase festejos en los pueblos en los que el protagonista era el toro bravo, ya luchando contra otros animales o enfrentandose a ellos los valientes mozos de los pueblos con lanzas o a caballo. Espectáculos taurinos igual que hoy día.

Con el paso de los años los propietarios de las tierras y de los toros se dieron cuenta que estos no solo eran carne de matadero… En los siglos XVI y XVII ya empezaron a hacer un recuento de toros y vacas, a organizarlos en “ganaderias”. Estas al principio solo se conocían por el nombre de sus regiones de origen o de sus propietarios: toros de Navarra o de Castilla; las toradas andaluzas estaban en poder de la Iglesia, una de las más importantes la de los frailes de la Cartuja de Jerez de la Frontera: los toros “fraileros”.

Se le llaman “castas” o “encastes” a estas líneas primigenias originales de donde se ramifican hasta llegar a las ganaderías actuales. Me explico:

-       La casta Navarra. Practicamente ha desaparecido. Eran toros colorados o retintos, muy pequeños y muy resabiados…
-       La casta Castellana. Los “Moruchos”: Toros grandes, sobrios y duros. Los mas famosos eran los que pastaban en el Raso del Portillo, probablemente cruzados con toros Navarros. Otro linaje castellano famoso fue el creado por el señor Jijón Salcedo: los toros “Jijones” de pelo colorao encendido, grandotes, muy buenos para la lidia. De estos proceden los famosos toros por aquel entonces  de Colmenar Viejo también llamados “toros de la tierra” de donde proceden muchas de las ganaderías actuales.
-      
-       Pero la casta mas importante y de donde nacen todas las actuales ganaderías de bravo es la casta de toros andaluces propiedad de los frailes cartujanos de Jerez y de Sevilla. En el siglo XVIII la mayoría del ganado estaba en manos de la Iglesia y de algunos particulares “nobles”. La desamortización hizo que se formaran ganaderías ya con nombres de particulares interesados en la crianza, selección y explotación comercial del toro de lidia. Hay tres encastes fundamentales:

-      Casta Cabrera. José Rafael Cabrera y su cuñada Jerónima Nuñez de Prado, de donde derivaron ramas importantes como Ulloa y Bernaldo de Quirós.
-       Casta Gallardo. Formada con toros fraileros por los hermanos Gallardo de El Puerto de Santa María.  De la unión de los dos encastes anteriores proceden los actuales toros de Miura, prototipo de estas castas. Mezclado con Vistahermosa, los Pablo-Romero.
-       Casta Vistahermosa, creada en 1774 por el I Conde de Vistahermosa Pedro Luis de Ulloa y Calis con ganado frailero comprado al señor Rivas (Dos Hermanas). Eran toros muy negros, en contraposición a los otros encastes con capas variadas, nobles y aptos para la lidia. De este origen parten la mayoría de las ganaderías actuales: Saltillo, Murube, Ybarra, Parladé, Santa Coloma, Conde de la Corte, Urquijo, Contreras… puedo asegurarles que hay muy pocas ganaderías actuales que no tengan sangre de Vistahermosa.

-       Casta Vazqueña. Formada en Utrera por Gregorio Vazquez y su hijo Vicente José Vazquez, que creó en 1780 una vacada ejemplar con los métodos de selección y tienta de vacas, que ha perdurado hasta nuestros días. Reunió ganado de distintas procedencias (Vistahermosa y Cabrera fundamentalmente) por lo que este encaste se caracteriza por el variado pelaje (capas) de las reses, berrendos en negro y colorado, ensabanaos, sardos, jaboneros, salineros, etc. Al morir V.J. Vazquez la ganadería se dividió en varias partes, la más importante pasó al Rey Fernando VII que se llevó su parte a Madrid; otra parte importante al Duque de Veragua, de donde procede Prieto de la Cal y otra parte a Francisco Taviel de Andrade de donde viene Concha y Sierra, como los dos únicos encastes actuales de puro “vazqueño” que perduran.

En realidad casi todas las ganaderías y “encastes” actuales son una mezcla de sangres donde se han ido buscando y pocas veces encontrando lo mejor de cada encaste por separado.

Si tomamos por ejemplo el encaste “Domecq” base sanguínea de la mayoría de los hierros actuales encontramos que proviene de cruces de ganado de Veragua con Conde de la Corte, Parladé, Ybarra, Murube y Vistahermosa.

Hoy día geneticamente es muy difícil distinguir los encastes originales -los genotipos a los que me he referido- al estar las sangres muy entremezcladas y ser similares en casi todas las ganaderías. Quedan reductos de sangres Veragueñas en algunos toros de Osborne. Vazquez en Prieto de la Cal y Concha y Sierra. Gallardo-Cabrera en Miura.

Lo que si hacen los ganaderos, y muy bien por cierto, es seleccionar los fenotipos, es decir “la caja” de los toros, su forma física, la forma de sus cuellos, de sus pitones, si los quieren gordos o flacos, altos o bajos, etc… es lo que se llama “el trapío” del toro.

Muchas veces escuchamos a los aficionados referirse al toro de lidia como “falto de casta” cuando no cumple las expectativas de bravura que se le suponen. Si es bravo se le atribuye “casta”.

Yo lo que creo es que un toro de lidia lo que tiene que ser es bravo y eso implica embestir mucho y con intención de coger a quien se le ponga por delante. Eso incluye mucho peligro por supuesto. Habrá animales que embistan de una manera y otros de otra, unos con la cara alta y dando derrotes, otros mas humillados y menos peligrosos… pero el torero debe aplicarles a cada uno la lidia que precise.

Ahora se busca el toro “artista”, muy bonito de estampa, que acuda presto a los vuelos de los engaños, con la cara baja, sin hacer nada feo con el cuello y menos con los cuernos, que obedezca cada al torero sin rechistar, que no de problemas a la hora de dejarse matar, y que se muera bonito y pronto.

Por eso yo no voy a los toros.

PD: Y porque no me invita nadie...



Cosas que me gustaría hacer antes de morirme.



·      Un viaje de placer en una Harley-Davidson, por la costa, disfrutando del paisaje, deteniendome donde me de la gana a comer y dormir.

Tiene que ser un gustazo...



·      Escribir varios libros: relatos, poesías, cuentos, novelitas… y editarlos … Seguramente para regalarlos.

Me conformo con escribir uno como estos....


·      Volver a montar a caballo y hacer excursiones por la sierra. Derribar una becerra.

·     
Creo que me he liado con la foto....

Trabajar (aunque sea de balde) unos meses como médico en algún país que se hable inglés… no me importaría en la India (Madre Teresa de Calcuta).
Se lo he prometido a mi mujer y quiero hacerlo cuanto antes...



·      Grabar un disco cantando flamenco, blues y jazz.

El estilo inconfundible de un mago de la guitarra flamenca...


Conducir un Citroen Tiburon DS antiguo


Ya tuve un Tiburón Citroen Payá cuando niño....

Actuar en una obra de teatro.

Aqui estoy con Louis Amstrong cuando estaba a plan de proteinas....



·      Pegarme una jartá de caviar del bueno.


Lo de la cama y el champan los dejamos también....

·      Leer El Quijote muy despacito, la edición que tengo del Circulo de Lectores comentada por Francisco Rico, y todo Cervantes.

Mis libros de Cervantes...

·      Celebrar mis Bodas de Oro rodeado de mi familia y de mis amigos y dar una fiesta cojonuda.



Desde niño despuntaba maneras....



PD: y por supuesto estar cuerdo hasta el final y no dar la lata a nadie.
Deseadme suerte.
Muchas gracias.

Hora de despertar

Copia completa del articulo de Antonio Muñoz Molina publicado en http://antoniomuñozmolina.es/2011/05/hora-de-despertar/ escrito el 20/05/2011, hace ahora un año más o menos.
Hora de despertar
He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omnipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critican no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora, o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.

Lecciones de Economía (2).

 Como he escrito en el twitter necesito con urgencia lecciones de economía básicas porque la verdad es que no entiendo absolutamente nada de lo que sucede en España.

De manera que casi todos teníamos requeteclaro hasta hace poco menos de cien días que este país iba de culo cuesta abajo y sin frenos. El motivo reconocido por todos y sobre todo por el Banco Central Europeo, Bruselas, el Mercado Común y el mismisimo Sursum Corda no era ni más ni menos que nuestro anterior gobierno, el de los brotes verdes que te quiero verde, el que se ha gastado el oro y el moro en una gestión económico-administrativa nefasta, en una hacienda pésima, en unos despilfarros acojonantes conocidos por todos, en unos dobles y paralelos organismos públicos del gobierno central y comunidades autonómicas descacharrantes, en mantener un funcionariado desmesurado e inoperante con un nivel asalariado desproporcionado, sobre todo por los altos cargos de cualquier empresa “publica”... en oficinas o asesorías u observatorios o chiringuitos financieros de la señorita Pepis…


Todos estos paniaguados trincando y viviendo del dinero “público” -que como dijo algun@: “el dinero público no es de nadie…”- y despilfarrado en subvenciones, PERes, PARos, y EREs (eres mas tont@ que Abundio... que debe ser el se dio unos toques nasales mientras se ahogaba en yintonis rodeado de putas…)

Por el otro lado asfixiados por un sistema financiero absurdo, basado única y exclusivamente en enriquecerse cada vez mas a costa de las engañifas de los créditos al consumo y las hipotecas basura que nos han concedido, estafandonos en complicidad con el anterior gobierno. 


Con las Cajas –que son gestionadas por los “políticos” de turno- completamente arruinadas y vacías; los Bancos responsables de “Sistema Financiero” que se refugió en sus cuarteles de invierno a contar sus riquezas en cuanto le vio las orejas al lobo de la quiebra, mientras el empresario medio y los “paganos” estamos pasando las del Beri…

Y en esto que se le ocurre a la gran mayoría de españoles acudir a unas elecciones y votar al PP. Si hombre… al Partido Popular, a los que llevaban años diciendo al anterior gobierno que era un suicidio hacer lo que estaban haciendo. Que no tenemos una máquina de hacer dinero para todos los estrafalarios caprichos que se les ocurrían, empezando por el señor ZP aliador de civilizaciones y pacificador del orbe y terminando por los miles y miles de millones de euros gastados durante ocho años en Dios sabe que puñetas de “estado del bienestar”… Estado del Bienestar de unos pocos me atrevo a decir…

Bueno pues Bruselas (El Parlamento Europeo) decide que no nos suelta mas un duro a los españoles como no hagamos bien las cuentas del debe y el haber, que ya esta bien de gastar lo que no tenemos en despropósitos y que no podemos dilapidar en aparentar “estado del bienestar” cuando no tenemos donde caernos muertos. Nos impone que hagamos los deberes como el resto de los paises de la vieja Europa, que trabajemos y que haya mas trabajadores que jefes (y no viceversa), que dejemos de querer ser todos Marios Condes de la noche a la mañana… que estudiemos, que nos formemos en oficios dignos, que seamos coherentes con las necesidades básicas: sanidad, educación, trabajo, ayuda social… sin creernos que el dinero cae del cielo… y sin creernos que todos merecemos una paguita por el simple hecho de estar empadronados.

El dinero, los euritos, los fabrican y administran desde el Banco Central Europeo (BCE) o como se llame y lo dan con cuentagotas a los países de la Zona Euro. Cada Nación dependiendo de yo no se que factores tiene asignado unos límites de presupuestos y una capacidad de endeudarse. Los que hacen bien los deberes cumplen bien sus presupuestos, no se entrampan y ahorran euros: crean trabajo para todos y riqueza social.

Los paises que son malos administradores siempre tienen deudas y siempre están pidiendo dinero a papá BCE… hasta que llega la quiebra total o “rescate”, que quiere decir que a esos países tan chorizos les dejan sin capacidad de administrar sus bienes y les imponen controles presupuestarios y de gastos: dejan de ser autónomos económicamente como Irlanda, Portugal o Grecia… se convierten en europeos de segunda categoría, “países pobres”…

Bien pues después de ocho años de gobierno Zapateril y cien días de gobierno de Rajoil, ¿saben ustedes quien tiene la culpa de todo lo que esta pasando?

Ruego que me lo expliquen por favor, ya que como digo, no entiendo de esto una palabra. De verdad.

Resurrección.



Resucitar es volver a vivir después de haber muerto. Biológicamente es posible. Muchos organismos simples pueden ser congelados, con lo que se detiene todas sus funciones vitales –muertos- y posteriormente se descongelan y vuelven a vivir recuperando todas sus funciones. Lo que no hemos sido capaces de conseguir nunca es volver a la vida a un organismo complejo después de el cese de sus funciones vitales.
Podemos “resucitar” a una persona que se ha parado el corazón o ha dejado de respirar durante unos minutos, podemos parar durante unas horas el corazón para luego hacer que funcione con total normalidad, pero debemos hacerlo siempre manteniendo la circulación y que la sangre se oxigene para que llegue al cerebro y a los órganos vitales. Podemos mantener a un cuerpo con vida mucho tiempo con ayuda de máquinas y medicinas, hasta que se recupere de un traumatismo, de una cirugía, de una infección o de un coma profundo… pero una vez que el cerebro deja de recibir sangre oxigenada mas de cuatro o cinco minutos, las neuronas se mueren y jamás se volverán a recuperar. Eso es la muerte clínica.
Por eso es tan importante auxiliar inmediatamente a una persona con una parada cardio-respiratoria con masaje cardiaco y ventilación (boca a boca), así se han salvado muchisímas vidas.
Pero en el caso de que un corazón se detenga y cese la circulación o bien se interrumpa el aporte de oxígeno al cerebro por cualquier motivo durante mas de cuatro o cinco minutos, la persona se muere. Y ya no se puede resucitar de ninguna manera. Es biológicamente imposible. El proceso de la muerte es irreversible.
A los pocos minutos de morir, la sangre dentro de las arterias y venas se coagula y se convierte en una masa sólida. Las neuronas cerebrales se degradan y se van convirtiendo en una papilla. El humor acuoso transparente de los ojos se enturbia y opacifica. Los gérmenes intestinales proliferan y empiezan a digerir los intestinos en un proceso llamado putrefacción. El interior del cuerpo es un hervidero de bacterias que producen gases y licuefacción de órganos. Los músculos se endurece y se agarrotan… eso es un cadáver en descomposición tan solo unas horas después de la muerte.
En estos días celebramos La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. En realidad el hecho que aporta “divinidad” a Jesucristo no es su vida, ni siquiera su muerte, sino su Resurrección, dogma obligado de Fe para todos los Cristianos.

Esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

AL TERCER DÍA RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS

638 "Os anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús (Hch 13, 32-33). La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradición, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz:

Cristo resucitó de entre los muertos. Con su muerte venció a la muerte. A los muertos ha dado la vida.
(Liturgia bizantina, Tropario de Pascua)

Las apariciones del Resucitado

641 María Magdalena y las santas mujeres, que venían de embalsamar el cuerpo de Jesús (Cf. Mc 16,1; Lc 24, 1) enterrado aprisa en la tarde del Viernes Santo por la llegada del Sábado (Cf. Jn 19, 31. 42) fueron las primeras en encontrar al Resucitado (Cf. Mt 28, 9- 10;Jn 20, 11-18). Así las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo para los propios Apóstoles (Cf. Lc 24, 9-10). Jesús se apareció enseguida a ellos, primero a Pedro, después a los Doce (Cf. 1 Co 15, 5). Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos (Cf. Lc 22, 31-32), ve por tanto al Resucitado antes que los demás y sobre su testimonio es sobre el que la comunidad exclama: "¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!" (Lc 24, 34).

642 Todo lo que sucedió en estas jornadas pascuales compromete a cada uno de los Apóstoles - y a Pedro en particular - en la construcción de la era nueva que comenzó en la mañana de Pascua. Como testigos del Resucitado, los apóstoles son las piedras de fundación de su Iglesia. La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y, para la mayoría, viviendo entre ellos todavía. Estos "testigos de la Resurrección de Cristo" (Cf. Hch 1, 22) son ante todo Pedro y los Doce, pero no solamente ellos: Pablo habla claramente de más de quinientas personas a las que se apareció Jesús en una sola vez, además de Santiago y de todos los apóstoles (Cf. 1 Co 15, 4-8).

643 Ante estos testimonios es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico. Sabemos por los hechos que la fe de los discípulos fue sometida a la prueba radical de la pasión y de la muerte en cruz de su Maestro, anunciada por él de antemano (Cf. Lc 22, 31-32). La sacudida provocada por la pasión fue tan grande que los discípulos (por lo menos, algunos de ellos) no creyeron tan pronto en la noticia de la resurrección. Los evangelios, lejos de mostrarnos una comunidad arrobada por una exaltación mística, nos presentan a los discípulos abatidos ("la cara sombría": Lc 24, 17) y asustados (Cf. Jn 20, 19). Por eso no creyeron a las santas mujeres que regresaban del sepulcro y "sus palabras les parecían como desatinos" (Lc 24, 11; Cf. Mc 16, 11. 13). Cuando Jesús se manifiesta a los once en la tarde de Pascua "les echó en cara su incredulidad y su dureza de cabeza por no haber creído a quienes le habían visto resucitado" (Mc 16, 14).

644 Tan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jesús resucitado, los discípulos dudan todavía (Cf. Lc 24, 38): creen ver un espíritu (Cf. Lc 24, 39). "No acaban de creerlo a causa de la alegría y estaban asombrados" (Lc 24, 41). Tomás conocerá la misma prueba de la duda (Cf. Jn 20, 24-27) y, en su última aparición en Galilea referida por Mateo, "algunos sin embargo dudaron" (Mt 28, 17). Por esto la hipótesis según la cual la resurrección habría sido un "producto" de la fe (o de la credulidad) de los apóstoles no tiene consistencia. Muy al contrario, su fe en la Resurrección nació - bajo la acción de la gracia divina - de la experiencia directa de la realidad de Jesús resucitado.





La resurrección como acontecimiento trascendente:

647 "¡Qué noche tan dichosa, canta el “Exultet” de Pascua, sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos!". En efecto, nadie fue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún evangelista lo describe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente. Menos aún, su esencia más íntima, el paso a otra vida, fue perceptible a los sentidos. Acontecimiento histórico demostrable por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los encuentros de los apóstoles con Cristo resucitado, no por ello la Resurrección pertenece menos al centro del Misterio de la fe en aquello que transciende y sobrepasa a la historia. Por eso, Cristo resucitado no se manifiesta al mundo (Cf. Jn 14, 22) sino a sus discípulos, "a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén y que ahora son testigos suyos ante el pueblo" (Hch 13, 31).

PD: ............?

LA SAETA

Me gustaría mucho saber cantar y poder cantarle una saeta muy devota a Jesucristo Crucificado o a la Santísima Virgen María bajo palio. Pero como si lo intentara me pegarían varias palizas, aquí dejo mi particular "saeta" que espero que os resulte provechosa y os guste.

“De todas las definiciones que se han dado sobre el término SAETA, siempre he preferido la de: "rezo o plegaria que va dirigida directamente hacia Dios o hacia la Virgen como una flecha".
"Flecha o Saeta, del latín 'sagitta', término con el cual se significa esta clase de armas arrojadizas. Y como bien señala uno de los grandes estudiosos del tema, Rafael López Fernández, la saeta es dardo envenenado de amor divino, que se clava en el ambiente nazareno y en el alma de todos aquellos quienes, arrastrados por unos sentimientos profundamente religiosos, participan y contemplan unos misterios sagrados y conmemorativos, transformados por el arte indiscutible de un pueblo con cultura propia, en el espectáculo más bello y grandioso que el hombre pueda presenciar..."
"No sé si habrán reparado que la Saeta, siendo cante, se dice en una comunicación directa y personal entre cantaor e imagen. No importa si hay público o no. Desde el plano estricto del mensaje, el cantaor se dirige a la imagen cantando una oración, una plegaria..."
"Los espectadores somos, en cierto sentido, privilegiados asistentes a un acontecimiento de intimidad personal: la oración de un hombre o mujer hacia Dios o la Virgen.”
Juan Salido Freire


En esta página web se pueden escuchar saetas muy bien cantadas. http://www.jerez.es/index.php?id=4183 - La Saeta