Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Ambición, Avaricia, Codicia.



La Ambición. Para mi es como el estrés, necesaria a pequeñas dosis, estimulante en algunas etapas de la vida… pero nunca imprescindible para ser feliz. La ambición bien digerida y reposada es cualidad de honrados trabajadores. La ambición desmedida es defecto de perdedores y cegatos. Tener ambiciones no es un defecto, es un proyecto legal de futuro, una característica de la juventud, un sueño por cumplir ya sea laboral, social o personal. Todos soñamos y tenemos una ambición, aunque esta vaya cambiando y desvaneciendo con el paso de los años. El secreto está en saber cuando hemos llegado a la meta de nuestra ambición y debemos alegrarnos y ser felices por ello. Ambicioso es aquel que cree que debe alcanzar todas las metas que se vislumbran en su horizonte, aunque no le correspondan… y nunca será feliz cuando alcanze cualquiera de ellas. Las quiere todas o ninguna. Morirá insatisfecho.

La Avaricia. Es la autentica Ansiedad y deseo desordenado e inútil por poseer lo que otras personas tienen, ya sea su felicidad o sus bienes materiales. La persona Avariciosa suele ser una persona envidiosa: envidia tu paz, tu felicidad, tu sosiego. También siente envidia de tus bienes materiales. Quiero eso no por que lo necesite, sino porque tu lo tienes y yo no. Y además muchas veces hay confrontación en el plano personal: quiero aquello que tu tienes para que no lo puedas disfrutar. Seguramente yo lo guardaré y no lo disfrutaré por que soy un avaricioso y estaré perdiendo el tiempo envidiando a otros otras cosas que no poseo… El avaricioso nunca esta satisfecho: “La avaricia rompe el saco”, frase muy española con la que apelamos a aquel que no esta conforme con lo que tiene y quiere más de lo que necesita. El avaro suele morir pobre rodeado de riquezas.

La Codicia. Es un estado rayano en lo patológico: es el afán excesivo y sin sentido de riqueza, la obsesión de obtener más y más “riquezas” materiales sin sentido ni justificación. El codicioso es el típico delincuente económico, el que infringe las leyes a propósito, el que estafa, el que soborna o se deja sobornar, el que prevarica, el que defrauda… Aunque tenga la vida requeteresuelta no puede evita el impulso delictivo de atesorar bienes materiales… es como una droga para él. Ya sea banquero famoso (son codiciosos por naturaleza), político “respetable”, jueces o economista de prestigio internacional o “príncipe” de Tarasconia de los Altos Laureles… el codicioso no cesa en su afán recaudatorio. No le basta con ser inmensamente rico y tener de todo lo que se pueda desear un una vida… Don Codicia tiene que seguir y seguir mangando y llevandose el dinero de todos nosotros a paraísos fiscales o a repartirlo en trescientos testaferros con la cara de ferro y el alma de argamasilla… Chorizos que morirán creyendo que hay en el mundo una confabulación esotérica contra sus “intereses”… perturbados.

PD: Yo, a la vez que escribía estas opiniones pensaba en muchos nombres propios. Personas juzgadas por delitos de avaricia y codicia a las que he conocido y tratado: unos me han parecido personajes veraces, afables, sensatos y otros falsos y embaucadores. A otros codiciosos “oficiales” que solo tengo noticias de ellos por los medios de comunicación no los debería juzgar alegremente, no conozco en profundidad los hechos ni sus motivaciones, no tiro la primera piedra contra ellos. Pero me asombra ver como señores hechos y derechos, con su fama y su prestigio impolutos y con la vida resuelta para ellos y tres o cuatro generaciones más, se meten en berenjenales atroces de dineros públicos, de estafas, de paraísos fiscales, de enriquecimiento ilícito y fraudulento, de EREs, de comisiones, de mangazos…

Lo siento, pero no lo entiendo.

Que la Justicia ponga las cosas en su sitio (si tiene cojones).

Cuaresma


En estos días de Cuaresma Penitencial, en los que nos dice y aconseja encarecidamente nuestra mayoritaria religión (Católica) que hagamos penitencia de nuestros pecados, que seamos solidarios y practiquemos el ayuno y la vigilia de los viernes, que oremos y que nos esforcemos para estar mas cerca aun de Cristo/Dios…  

Pues nosotros hacemos todo lo contrario…

Es decir:

Vamos a seguir comiendo estos días igual de bien los de siempre e igual de bien los demás. En España hace muchos años que no se pasa hambre. Absolutamente nadie pasa hambre en España. Ni los que vemos debajo de los puentes, ni los gorrillas, ni los que piden en las puertas de las Iglesias con cara de pena… todos están gorditos y saludables. Requetebien alimentados.

¿Ayunar significa comer los viernes bacalao o merluza? Eso no creo que le venga bien a los parados… preferirán seguir comiendo el democrático pollo… Yo, que soy un gran fan del pollo en todas sus manifestaciones sí me lo debería quitar los viernes de vigilia… pero me parece injusto sustituir mi pollito guisado por un medallón de pez espada… o boquerones fritos… La “vigilia” se ha convertido en una seña de distinción o costumbre social, mas que en un acto de ayuno religioso… En mi familia el ayuno consiste en ser abstemios 40 días 40… os puedo asegurar que es casi imposible de cumplir… (¡Animo Juande!)

Ya pasaron aquellos días en los cuales se dispensaba el ayuno de vigilia dando una limosna… ¡impresionante el ardid eclesiástico!

Yo pienso que un país teórica y mayoritariamente cristiano (como yo, que soy bautizado y confeso) esta época del año debería ser (aun más) un remanso de paz y solidaridad con los más desfavorecidos por las inclemencias políticas, sociales y bancarias. Donde los católicos bancarios del Opus Dei o de los campos de golf de Santoña dejaran de especular con las viviendas y de ejecutar desahucios a pobres familias insolventes…

Días en los que los empresarios, ajustándose al máximo en la nueva reforma laboral de don Mariano Rajoy, no dejaran en la calle a honrados trabajadores que se merecen terminar su vida laboral dignamente, sin injusticias, por mucho que diga la nueva ley… ser justos y solidarios, ahora y siempre.

La solidaridad no entra en  nuestro vocabulario, es difícil de pronunciar y mas difícil de ejercer. Ser solidario significa meternos en el pellejo del que sufre y sufrir con él para aliviarle su carga de angustia, de ansiedad, de pena, de soledad, de tristeza, de injusticia social, de abandono, de precariedad económica, de enfermedad… eso es lo que hacía Jesucristo… que no tiene nada que ver con lo que hacen los prebostes de ahora… (no quiero decir nombres).

Los que más (Mas y Mas) tenemos deberíamos ayudar en todos los sentidos a los “desfavorecidos” (¿es una lotería eso de ser paria?) a sobrellevar mejor su “penitencia”: el paro, el desarraigo social, la falta de recursos, la incultura, las enfermedades derivadas del entorno socio-cultural, como la “violencia de género”, el absentismo escolar, las drogas, el alcohol, as rupturas familiares, los delitos secundarios a todo lo anterior… la cárcel. (Me acuerdo ahora del Padre Leonardo…)

Pero no lo hacemos. Estamos acarajotados con los problemas “irreales” de los políticos del PP y del PSOE: que si roban mucho o muchísimo, que si conspiran, que si mienten mas o mas todavía, que si desmienten, que si acusan, que si orquestan, que si organizan, que si… estos “políticos” que se sienta en nuestro Parlamento y tanto los vemos en los noticiarios son unos falsarios de doble cara (como las caretas venecianas) y nos dan a todos nosotros y les dan a nuestros hijos muy mal ejemplo de ciudadanía y honradez. Son esperpénticos de Valle-Inclán.

Y por supuesto en Cuaresma nunca deberíamos gastarnos una pasta gansa en prepararnos para salir muy bonitos en nuestras Santas Cofradías de Semana Santa vestidos de Nazarenos detrás de un paso lleno de oropeles y joyas, con una cruz a los hombros o un gran farol delante del paso… (eso debe ser el “no va mas” de la penitencia…) Ese dinero es mejor ofrecerlo a Cáritas o a los más necesitados.

Lo siento mucho. Pero esto es lo que pienso de la Cuaresma.


Mi Religión.


Mi religión es muy curiosa. Me obliga a estar siempre preguntandome que es lo que significa “mi religión”… Porque creo que yo pertenezco a una religión diferente a todas las conocidas: yo pertenezco (en contra de lo que promulgan todos los curas) a “mi religión propia”. Si, si… y además no estoy en absoluto seguro de que sea la verdadera… en eso se basa “mi religión” en no estar seguro, en dudar, en obligarme a pensar y dudar, en no conformarme, en avanzar cada día… en “ser parte activa de mi religión”… ¡Vaya lío!
Los ateos tienen un problema menos. Dicen: “yo no creo en Dios” y se quedan tan tranquilos. No es su problema. No piensan en eso. Supongo que es como cuando yo digo: “no creo en la astrología…” y por supuesto, como es verdad que no creo en el poder de los astros sobre mi vida,  nunca miro los horóscopos, o si lo hago, es como cuando leo un chiste. La verdad es que no lo miro nunca, me parece una chorrada.
Eso mismo es lo que deben de pensar los ateos de las religiones: que son una chorrada. Yo por supuesto también pienso que las “religiones” –tal como están estructuradas hoy día-  son unas paparruchas (y cada vez mas paparruchas…) y que, salvo escasas excepciones, desunen mas que unen y crean odios y rupturas sociales donde antes no existian.
Mi Iglesia es el mundo entero y esta formada por todas y cada una de las personas que pueblan este complicado mundo, sin excepciones. Por eso no es una Iglesia perfecta, pero si es ecuménica. Me niego a aceptar que dependiendo de donde cada uno haya nacido tenga que ser apadrinado por un “Dios” diferente, con unas doctrinas particulares y unos “mandamientos” personalizados.
La religión que mas conozco es el cristianismo. Soy cristiano bautizado. He estado en colegios de monjas y de curas jesuitas hasta los dieciséis años: según ellos he cometido pecados a mansalva… y los terribles “mortales” (de grandes penitencias) para colmo estaban siempre muy al alcance de la mano durante toda la adolescencia: un martirio chino. Sobreviví e ese “contradios” con mas o menos taras, con muchísimos miedos, con desoladores remordimientos, incluso con complejos, pero cada vez con mas y mas dudas … por supuesto influyeron las muchas putadas y muchos castigos injustificados los fines de semana por parte de los “educadores” . También me llevé antes de los catorce años mas de un tortazo doloroso de un tipo fuerte vestido de negro, pelado al rape, con cara de yudoka, que luego me confesaba “los pecados” en la misa de los sábados… los curas…
Sería injusto si no dijera que he conocido curas cojonudos y que me ayudaron muchísimo en mi vida: Los Padres S.J.: Fuentes, Huelin, Alcalá, Lecaroz, Mendieta… y otros buenos tipos, Jesuitas, que nos hicieron mucho bien a los chavales…
No me importa creer en Dios, en Dioses, en Profetas, en Vírgenes, en Hermandades y Cofradías, ¡en lo que ustedes quieran señores!.. siempre que me dejen creer a mi manera. No admito reglas ni imposiciones en “mi religión”. Yo tengo uso de razón, por lo tanto soy el dueño de mi raciocinio y de mis pensamientos… de mi lógica, de mi moral, mi libertad, mi amor, mis dudas y certezas, mi yin y mi yan… mi norte, sur, este y oeste… mis días y mis noches, mi cuerpo y mi alma…
Yo quiero (y debo) ser yo, sin interferencias. Y si soy bueno quiero ser bueno por que sea bueno… no porque me obligue un catecismo, un ayatolá o una torá. Quiero hacer el bien desinteresadamente por que creo que es así como debemos encauzar nuestros instintos primarios: solidariamente, no matarás, no robaras, no harás daño, no juzgarás, no criticarás, no sembrarás odio ni rencor a tu alrededor… creo que eso es lo que hacían los homínidos neandertales o sapiens antes de que empezara el “boom” de los dioses vengativos y castigadores.
Creo que con “el fuego y la palabra” no se doman personas, sino a los animales. A las personas se les convence (y se les vence) con el ejemplo. Una sonrisa, un gesto amable, una palabra de aliento, un abrazo, un beso, un te quiero… eso es mi religión. El hombre debe ser bueno por instinto, por naturaleza.
Te quiero porque te quiero, porque te veo débil, desvalido, con frío, con hambre, con dolor, con pena, con tristeza, con llagas, con amargura, con enfermedades, con angustia, con soledad… entonces yo no me encuentro bien si no te ayudo, y no espero que nada ni nadie me premie por lo que haga… no debo hacerlo a desgana por miedo a un castigo “divino”.
Me causa gran sorpresa que muchas, muchísimas personas acepten que todo lo que “dios o los dioses” nos han ordenado está escrito en La Biblia, en El Corán, en La Torá, o en alguno de los muchos Libros Sagrados que tiene cada una de las diferentes “religiones”… No se dan cuenta que son los hombres, hombres de carne y hueso, los que se “apoderan” de lo escrito en esos libros tan diferentes y construyen “religiones” a sus medidas proclamandose “sacerdotes, profetas, ayatolas, rabinos, monjes, ascetas, pastores, santones, etc, etc,…” cada uno arrimado a su querencia y defendiendo a “su dios” a capa y espada.
¡Cuantas guerras y cuantos asesinatos se han cometido en nombre de “las religiones” y los diferentes “dioses”…
No abro un día el periódico en el que no aparezca una noticia de alguna masacre o crimen por motivos religiosos: atentados con bombas, quemas de iglesias, genocidios de pueblos indefensos, violaciones de mujeres y niños, amputaciones, lapidaciones, fusilamientos, ahorcamientos, inmolaciones, etc, etc… todo “en nombre de dios”… ¿Qué Dios?
-       Mi Dios

PD: Y por supuesto rezo todas las noches que me acuerdo. Me santiguo ante las imágenes. Le doy besos a mis medallas que cuelgan de mi cuello. Soy hermano de la Virgen del Rocío de Triana. Me gusta ir a la capilla del Colegio Portaceli a rezarle a mi Inmaculada. También entro en la Capillita de los Marineros de El Rompido a rezarle a la Virgen del Carmen.
Me causan muchísimo respeto los Crucificados y me avergüenzo ante El Gran Poder.

Terremoto de Málaga

En mi colección de discos de vinilo tengo un tesoro que creo recordar compré en el mercadillo de El Jueves hace ya muchos años. Se trata de un LP de Terremoto de Málaga, una guapa cantaora gitana espectacularmente diferente a todo lo que había escuchado hasta entonces.
El disco esta editado por la casa Zafiro, año 1972, canta Terremoto de Malaga con su cuadro flamenco, las guitarras son “El muñeco”, Manolo Sanlucar y Rafael Vargas. La grabación se nota que es directo sin cortes ni mezclas.

En Internet he encontrado esto:

“Rafaela Carmona es el nombre con el que fue bautizada al nacer, la artista que ocupa nuestra publicación en el día de hoy, conocida en el mundo del arte como Terremoto de Málaga.
 Grabó numerosos discos sencillos, siendo lanzado el primero que nos consta en el año 1962, con los fandangos de Huelva Llorando y arrepentío y tres rumbas gitanas, Sabe, La barca y No vengas a inquietarme. Asimismo, un año más tarde realiza la grabación de numerosas versiones de temas populares mexicanos como Grítenme, piedras del campo o La flor de la canela. En su discografía, encontramos también villancicos populares andaluces, como es el caso del sencillo que lanza en 1963 con Madre, en la puerta hay un niño o Campana sobre campana.
Sus primeros éxitos fueron grabados en su totalidad para Iberofón con las guitarras de Rafael Vargas y Manolo Sanlúcar.
Entre 1968 y 1969, editaría sus últimos ep's para el sello Belter. De esta época, podemos resaltar las versiones de Rosa Malena, Cobarde, Gitano de verde oliva o el soneto musical Mi amigo.”

Esta página web permite escuchar el LP que yo tengo. Merece la pena escuchar la rumba “El poeta lloró” http://musicatono.com/descargar_musica/la-terremoto-de-malaga/1/

En You Tube:







Espero que os guste como a mi....

Educación, Civismo y Cultura.


Acabo de llegar de un viajito de fin de semana por Arévalo (Avila) y Salamanca.
Yo no soy especialmente viajero y mis amigos se ríen conmigo porque afirmo que el que viaja mucho a troche y moche es porque no está a gusto en su casa…, que como en casa de cada uno no se duerme en partes ningunas y que con los adelantos que tenemos hoy día al alcance de la mano yo puedo ver las cataratas de Iguazú mejor que el que las descubrió.
Pero no obstante de cuando en vez me apetece una salida cortita a ver cosas nuevas, en este caso un viaje en coche con mi amigo Soto y su santa, mi amiga Pilar Parejo, amen de con la dueña de mi voluntad, o sea, mi esposa (que cursilada de palabra…) desde hace treinta y tantos…
El viaje comodísimo y sin incidencias. A la ida, el viernes, por la Ruta de la Plata hasta (por gusto) cruzar el valle del Jerte y paramos a almorzar en una casa de comidas de El Barco de Avila: un cocido castellano de rechupete. Después Arévalo, un pueblo avileño con cinco iglesias cinco y un castillo del año la pera. Por la noche JM Soto dio un concierto estupendo en el teatro. Es un artista bastante bueno. Recomiendo el Hotel 5 Linajes: limpio, calentito, muy tranquilo, barato, buen bar…
A la mañana siguiente a Salamanca tierra mía de arte y sabiduría… Salamanca es una ciudad para estar unos cuantos días con un buen guía que te explique y muestre todos los tesoros que hay en sus calles: Catedral, varias iglesias, Universidad, etc…toda la mañana de paseo. Nos dimos un buen homenaje en Casa Paca a base de cochinillo, verduras y tintorro de la mismisima rivera del río ese tan famoso. Hay un dato curioso que constaté con mis propios ojos: los gorriones van con trenca y bufanda.
Bueno toda esta introducción para decir dos o tres cosas, impresiones que traigo y conclusiones. Y lo que voy a decir ya sabéis que es una opinión personal e intransferible (como las sillas de la Plaza Nueva) y referida a nuestra Andalucía y sobre todo a Sevilla y Huelva que son las ciudades que habito. Ahí van:

  • -       Somos muy guarros. Tenemos el suelo de nuestras ciudades y pueblos llenos de basura por todas partes, de papeles, de chicles, de envases de plástico, de restos de comidas… Hasta las mismas zonas destinadas a tirar las basuras están que da asco verlas. Las cunetas de las carreteras parecen vertederos, los carriles y caminos rurales están profusamente adornados de bolsas de plástico, de botellas, de latas… hasta las maravillosas playas de nuestro litoral sufren el vandalismo de ser usadas como basurero… Da pena ver como los alrededores de los kioskos de chucherías son un alboroto de papeles y envoltorios… Se tiran al suelo las colillas de los cigarrillos, se vacían en la calle los ceniceros de los coches, los pañuelos de papel llenos de mocos, las hojitas puñeteras de mil propagandas, las cáscaras de pipas y de mil chucherías… Repito: somos unos guarros.
  • -       Hablamos a gritos. Igual andando por la calle que en cuanto entramos en cualquier local, hablamos como si nos propusiéramos que se enterara el barrio entero. Además hablamos todos a la vez quitándonos la palabra unos a otros, sin escuchar lo que nos dice nuestro interlocutor… a veces parecemos locos chillando y gesticulando como posesos. Nos importa un pito si molestamos a los señores de la mesa cercana, a los espectadores de un cine, a los que leen tranquilos el periódico o un libro, a los pasajeros de los transportes públicos, a los vecinos del quinto… (yo vivo en el segundo…)
  • -       Somos muy incultos. Menos futbol y mas lectura. Nos han engatusado las agencias de viaje y al parecer la única forma que hoy en día se puede aprender algo es saliendo de viaje. Parece ser, que para ser culto hay que viajar a Nueva York a ver el barrio chino o lo que se vea por allí (yo no tengo el gusto…), a Londres por diez euros a comprar en Harrowds o como se diga, a Roma por cojones a ver El Coliseo y a la Toscana de las películas, a Praga, a Suiza, a Polonia… todos los años un viaje fuera de España porque si no se queda uno “atrasado”… ¡Que gilipollez! Todavía hay barrios de Sevilla que no conozco, con sus capillitas, sus imágenes, sus patios y sus fuentes, sus tascas y colmados . ¿Cuántos pueblos maravillosos hay en Andalucía mas bonitos que las Toscana entera? Yo digo lo de siempre: es una pena que nos tiremos como borregos por todo el mundo a regalarles el dinero a los turoperadores de mojones en vez de quedarnos en España y gastarnos nuestros ahorrillos aquí… ¡que es nuestra casa!
  • -       No tenemos respeto. No nos hablamos de “usted”. Para mi esto es importantísimo. Lo digo por experiencia ya que he tenido muchas veces que reconvenir a magnificas Auxiliares de Enfermería que sin venir a cuento le hablan a todos los pacientes con un tuteo improcedente (si es que no le dicen “abuelo” o “mi arma”…). Todos deberíamos saber que el idioma español tiene un tratamiento precioso con el que dirigirnos a quienes no conocemos, sobre todo si estos ya tienen una cierta edad. Es un tratamiento que dignifica a quien lo usa y al receptor. Es una palabra que es bonita, suena bien, implica respeto y educación del que la usa, abre puertas y ventanas… o por el contrario su falta de uso denota la incultura y falta de respeto de mentes cerriles… Saber diferenciar entre el tu y el usted debería enseñarse en los colegios desde párvulos.
  • -       No tenemos consciencia social. Nuestra región es riquísima, Andalucía es un precioso jardín en el sur de Europa, envidiada por todos. Y nosotros los andaluces nos la estamos cargando. No sólo los “honrados gobernantes” de la política con sus usos mafiosos, chabacanos y rateriles, que ya es bastante vergonzosa la imagen que damos al resto del mundo, sino de nosotros mismos, los andaluces de a pie, con toda nuestra poca vergüenza de enchufismo, de fraude continuo ya sea por absentismo laboral justificado por un parte de baja o injustificado, por la misma cara. El índice de absentismo, ya de por sí muy elevado, no es real puesto que el verdadero absentismo se personaliza de presencia física en el trabajo y estando horas y más horas sin hacer nada, tomando café y tostadas enormes, leyendo toda la prensa nacional y extranjera, saliendo a fumar mas que nunca, cagando mas que una mirla torda, opinando de todo y quejandonos por todo lo quejable… así nos luce le pelo… ¿Qué empresario no andaluz se atreve a montar una empresa o industria en Andalucía? Y luego hablamos de paro…
  • -       Somos los que peor conducimos de Europa. Vamos siempre conduciendo por donde no debemos, a velocidad inadecuada (o tortugas o fitipaldis), cabreados y resentidos contra todos los demás coches, sin señalizar las maniobras, puteando al hijo de puta del carril derecho… No se tomen esto a broma, pero conducir un coche con sensatez y con respeto es señal de un alto índice de civismo y educación. ¿Eso no lo enseñan en las autoescuelas?

Todo esto y mucho mas después de mas de treinta años de gobierno “progresista” en Andalucía. De “honrados gobernantes” a los que se les cae la boca hablando de “estado de bienestar”, de “conquistas sociales” de “educación para la ciudadanía”… ¡Que poquisima vergüenza señores!
Gracias a esta Leyes de Educación tan progresistas y a la consabida “Educación para la Ciudadanía”, la mayoría de nuestros chavales jóvenes no saben expresarse correctamente y mucho menos escribir sin faltas de ortografía. No leen absolutamente nada. Si acaso leen las instrucciones de los videojuegos en la pantalla del ordenador. Creen que no es necesario aprender en el colegio mas allá de leer y escribir, sumar y restar. No hay quien los eduque puesto que sus padres no ejercen la autoridad en su casa. A los profesores los desprecian y no les tienen respeto. No respetan normas de convivencia básicas y solo exigen derechos absurdos sin tener ninguna obligación con la sociedad. Un ejemplo clarísimo: las botellonas en zonas vecinales y comunitarias: impiden el descanso de los inocentes vecinos, ensucian, insultan y cometen actos vandálicos sin motivo. Jovenes menores de edad empapados de alcohol barato y porros se mean en las puertas de las casas de vecinos.
En una sola pandilla de estos “ciudadanios” puede haber un asesino despiadado, un menor violador, un amigo de ambos que hace desaparecer un cadáver como el que tira una piedra a un pozo…

¡Viva España!

PD: Ven ustedes por lo que no me gusta salir de viaje….

Academia IFAR.

El año 1973 termine mi segundo año de sexto de Bachillerato en el Colegio Alfonso X El Sabio, con muy buenas notas, por lo tanto me pegué otro veranazo impresionante. El 1 de Julio de ese año cumplí 17 años. Fue un verano de todo el día en la playa, muchas puestas de sol en la otra banda, mucho amor, muchos coches de amigos y muchas y largas noches en todos los chiringuitos de la costa de Huelva.
Mis padres decidieron que estudiara COU en la Academia IFAR, una especie de Instituto privado en el centro de Sevilla, una casona muy grande del siglo XVIII, que ahora es el Museo de Flamenco de Cristina Hoyos. No recuerdo un sitio donde hiciera mas frío en mi vida.
El Director y Jefe de Estudios era un señor que mi padre me presento muy solemnemente llamado Don José Olivares, creo recordar. Nos daba clase además de Educación Política, o algo así.
Os diré que de mi paso por la Academia IFAR guarde quizá los mejores recuerdos de toda mi juventud. Y tengo sobrados motivos para ello.
Las clases se daban por la mañana entre las ocho y las tres de la tarde. Creo que alguna tarde teníamos clases sueltas. Era mixto de mujeres y hombres en la misma clase, para mi una nueva experiencia. Aunque la asistencia a clase era obligatoria, no había un estricto control diario y pocas veces pasaban lista de los asistentes. En las horas libres salíamos a desayunar a los bares cercanos o a tomar unas cervezas y tapas. Los viernes por las tardes y los sábados organizábamos “botellonas” en una especie de sótano-bar que nos cedían a los alumnos…¡todo un lujo!
Yo iba y volvía a diario andando desde mi casa de Eduardo Dato, subía el puente de San Bernardo, cruzaba el barrio de Santa Cruz y llegaba en treinta minutos mas o menos. No soy hombre de madrugar muchos días seguidos por lo que la primera clase de la mañana empecé a prescindir de ella (con gran pesar en mi corazón…). A última hora dábamos la clase de Inglés, muy mala hora para mi dada mi costumbre de tomar el aperitivo a base de varias cervezas poco después del Angelus…
Aunque cuando llegué no conocía a mis compañeros de clase, pronto hice buenos amigos y amigas con los que compartí muchas horas durante aquel inolvidable año. Tengo que acordarme de mi compañero y desde entonces gran amigo Antonio de la Cuesta Valiña, que parecía tímido y apocado y era un peligro en el mejor sentido de la palabra.
 Si a media mañana salía el sol, lo que nos apetecía era quedarnos como lagartos, sentados en la puerta cogiendo calorías, fumando un cigarrillo y luego ir a tomar unas cañas al Bar que estaba junto a la Academia de Nuevas Profesiones a ligar un ratito. Antonio era (y es) famoso en Sevilla por lo guapo que es el hijo de la grandísima… mi menda se pegaba a él como una lapa, y era el que hablaba y rompía el fuego con las “azafatas”…
Otros días, al cruzar por las mañanas la Plaza de Doña Elvira, me quedaba escuchando a los jipis tocar la guitarra y la flauta, y a veces se me pasaban sin querer dos o tres clases… ¡cosas que pasan!
El nivel de los profesores era excelente. Doña Sara, una buena señora con su gran moño rubio, que enseñaba con muchísimo interés Lingüística y Literatura. Creo que pocas veces en su vida se reía como lo hacía con mis ocurrencias y preguntas…
Un fenomenal profesor, al que recuerdo con mucho cariño, pero no recuerdo su nombre, era el de Física y Química. Creo que su apellido era Ortiz. Era un tío estupendo, sus clases eran una maravilla y yo procuraba no faltar nunca. Por primera vez oí hablar de Bhor; de Max Planck, de Pauli, de átomos, de Física Cuántica, de Energía y de Relatividad… era un buen hombre enamorado de su asignatura y un magnífico profesor. Aprendí mucho de sus clases.
Otro profesor, el de Biología, era bajito y gracioso, muy nervioso. Una tarde a Antonio Cuesta y a mi se nos fue un poco la mano con las copas de Terry y entramos a media clase muertos de risa y casi cayéndonos… el buen hombre no dijo ni pio.
En Diciembre pasó lo que tenía que pasar. La profesora de Inglés le dijo a don José Olivares que un alumno suyo no aparecía por la clase ni un solo día… ¡que no me conocía vamos! Otros profesores se quejaron de mis faltas a clase y de mi comportamiento…
Ocurrió una inesperada casualidad. Me explico: mi padre nunca cogía el teléfono de mi casa, nunca. Siempre lo cogía mi madre o mi tata o mis hermanas… pero mi padre nunca cogía el teléfono, pasaba de él… hasta que se ocurrió llamar a mi casa a don José Olivares una buena mañana del mes de Diciembre…
Cuando llegué a mi casa me encontré a mi madre hecha una fiera, me contó que don José Olivares le dijo a mi padre que yo no aparecía por la mitad de las clases y que ni siquiera me presentaba a los exámenes de algunas asignaturas. Mi padre estaba que echaba chispas y que lo mejor era que me quitara de en medio unos días antes de que mi padre volviera por la tarde. Dicho y hecho: una maleta rápida y el Talgo a Madrid a casa de mi tía Delia (hermana de mi madre) hasta que pasara el chaparrón.
Lo siento mucho, pero en Madrid me lo pasé estupendamente saliendo con mi prima Delia y sus pandilla: María Menchaca, las Utrera, Quique León y otros mucho… vísperas de Navidad, en Madrid, fiestas casi a diario… Un día mi prima me peinó para atrás todo el pelo, aguantandolo con fijador… y hasta hoy (¡pero ya sin fijador, eh!)
Ya llevaba más de una semana en los madriles cuando hablé con mi padre por teléfono y le dije que estaba muy arrepentido de lo que había hecho. Esa misma noche (sería el 22 o 23 de diciembre) me montó mi tío Jaime de Toro en un tren nocturno que salía de Atocha a las once de la noche.
Mi billete era de butaca. Cuando llegué a mi vagón, estaba ocupado al completo por una familia gitana llena de niños y abuelos. En mi asiento dormía placidamente un bebé. Por supuesto le di las buenas noches a la familia y me fui al pasillo a mirar por la ventana. Me quedaban ocho o nueve horas de frío e incómodo viaje hasta Sevilla. Soldados de uniforme a mi lado. Escucho: “ahora, cuando pase el revisor, nos vamos a primera, al pasillo, que hay calefacción…” Yo me quedé con la copla, pegué la hebra con ellos y, llegado el momento, me uní al grupo de soldadesca. Efectivamente en primera el pasillo estaba enmoquetado y los radiadores desprendían un calorcito adormecedor… En una estación salió un pasajero de una de las literas con su maletón y yo, ni corto ni perezoso, me encalomé en su litera hasta Sevilla, estación de Córdoba, ocho de la mañana.

PD: Me doy cuenta cuando escribo estos recuerdos de lo irresponsable e inmaduro que era entonces. Reconozco que he sido un chaval inmaduro e insensato, pero supongo que eran las circunstancias que me tocaron vivir. Yo, ahora, comprendo que le hice perder a mis padres el dinero y la paciencia, que no fui un buen ejemplo para mis hermanos, que no valoraba entonces lo importante que es un año de vida desaprovechado… pero quizá esas experiencias que entonces viví a mi infantil manera, me han hecho ser quien hoy soy… y por eso soy comprensivo con muchos jóvenes cuando veo que se divierten sanamente y son felices uno o dos años de su vida, aunque dejen de lado un poco los estudios. Es importante ser tolerantes y predicar con el ejemplo. Siempre conceder una segunda oportunidad.

Continuare.


Lo que quiero ahora.


Imprescindible articulo de Angeles Caso en la Vanguardia.

Lo que quiero ahora

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Angeles Caso. La Vanguardia. 19/01/2012.

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Mis peores deseos



¡Que levante la mano el que no haya deseado alguna vez que a algún otro “semejante” le fueran las cosas por lo menos “regular”!

Yo no soy hombre que le guste tener enemigos –los tendré por supuesto- pero no me los busco queriendo ni me congratulo nunca cuando me he dado cuenta que me he ganado una antipatía personal. No me siento cómodo en los rencores ni en los sentimientos negativos. Soy de pedir perdón si tengo conciencia de haber obrado mal y de hablar hasta solucionar los conflictos si creo que llevo razón.

A veces en mi practica medica he tenido que ser abogado de diablos o mantener mentiras piadosas, he tenido que negarme a maniobras orquestales en la oscuridad y he dicho las verdades del barquero a mas de un@ que no las quería oír… pero eso son gajes de oficio.

Soy consciente de que a algunos no les caigo nada bien, que a otros le repateo el hígado sin yo saber porqué, que aquel me mira como si me traspasara… en definitiva, estoy completamente seguro que algunos prendas están deseando que me caiga de la moto y me parta una pierna, que me arruine económicamente (¿mas todavía…?), que mi santa se fugue con mi mejor amiga (¡para mas inri!), que pierda el Sevilla FC todos los domingos, o que no me lea nadie en mi Cuaderno… o cosas peores veredes Sancho…

Pero yo también tengo “instinto asesino” y soy capaz de desear cosas muy malas a mis detractores y “enemigos”.

Para que ustedes me conozcan mejor, voy a desnudar mi alma y exponer mis peores deseos encima del Cuaderno… no van dirigidos a ninguna persona en particular, pero si a todos aquellos que tiene el “alma cargada” en contra de mi.

Allá voy:

  • -       Deseo que tengas muchos pleitos con sus correspondientes juicios y que tengas que gastar mucho dinero en abogados y procuradores, manque ganes todos y cada uno de ellos, pero que vengan un pleito detrás de otro y te pases media vida en los Juzgados…
  • -       Deseo que hagas muchas reformas y obras en tu casa, que se rompa de vez en cuando una tubería importante y que tu casa se llene de albañiles, de maestros de obras, de escayolistas, de fontaneros, electricistas, pulidores, estañadores, pintores, decoradores y hasta estilistas personales… te lo deseo de todo corazón, tanto para tu domicilio habitual como para el chalé de la playa o “del campo”…
  • -       Deseo que por imperativos domésticos debas pasar muchas mañanas de sábado en IKEA metido en la mangá amarilla o colorá, rebuscando sofales, sillones, aparadores, cajoneras, literas, mesillas, lámparas, y una gran variedad de enseres inútiles que debas cargar hasta el coche y a tu casa, tengas que sacar de las puñeteras cajas y reconstruirlos con tus propias manos sin ayuda de tu vecino el manitas.
  • -       Deseo que a tu 4x4 se le gaste muchas veces la biela del cojinete de empuje del relé de alta del carburador y que además cree mucha rebaba la corona del bendix… que hagas muchas visitas a la Topoya o a la Missanpatro… que el Yip no te arranque cuando lo tengas cargadito de pertrechos para el fin de semana, o que el Granrover humee blanco como si eligieran al Papa y se eche a sestear en una cuneta rociera a las dos de la tarde…
  • -       Deseo con toda la intensidad de mi alma que te hagan Presidente del bloque o urbanización de tu Comunidad de Vecinos, cargo que has de llevar con la debida prestancia e importancia que conlleva su sacrificada ejecución. Te deseo larga y feliz presidencia y varias reelecciones por unanimidad.
  • -       Deseo que tu santa esposa y tu gocéis una larga vida conyugal, y que el Señor regale a tu señora una muy larga y saludable vida, exactamente igual que la de su excelentísima madre -tu querida suegra- que espero que no tarde muchas semanas en instalarse en vuestro domicilio, dado el cariño y reverencia que su hija (tu mujer, hasta que la muerte os separe) siente por su adorada progenitora.
  • -       Deseo que tengas la gran suerte de disfrutar de constantes y frecuentes visitas de tus cuñados con su numerosísima prole de niños acróbatas especialistas en saltos de cama-sillón con zapatos sucios, mientras los dos esperpénticos padres de las criaturas se atrincheran en la cocina y desvalijan de nuevo tu ordenada nevera, mientras se beben la rivera del duero con casera.
  • -       Deseo que nunca te falte el trabajo, que sigas disfrutando de tu sueldazo mensual, que bien merecido lo tienes por aguantar al papafrita de tu jefe que no te puede ni ver y te toca las pelotas cada vez que tiene oportunidad, y que siempre tengas la suerte de viajar junto a tu odioso compañero -el pelota del jefe- que padece una fétida halitosis y un crónico olor llamado “peste a pies” muy a propósito para los largos viajes en el coche de la empresa.
  • -       Y por último, querido amigo contrincante, te felicito por la sabia decisión a la par que muy inteligente de daros un regalo tu merecedora esposa y tu, que tan ganado lo tienes después de tantos años de duro trabajo y esfuerzo, y haciendo gala de un derroche de euros (y por evadirte de suegra y cuñados), te embarques en un maravilloso crucero, en un gran transatlántico de lujo que navegue por las cercanías de las mas recónditas islas mediterráneas, mientras suena la orquesta a la luz de la luna… y los ochocientos mil pasajeros gritan pidiendo mas y mas vino… durante los ocho dias y siete noches que te esperan por delante…

PD: Espero sinceramente que tu crucero llegue a buen puerto, sin accidentes tipo Titanic.