Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

2012

Se va el 2011 dejándonos la cruda realidad de la crisis económica, de la gran injusticia social y todas sus secuelas, el paro, los números rojos, las penurias y fatigas de muchas familias que incluso son desahuciadas de sus casas… mientras los responsables de este desaguisado celebrarán el Fin de Año con los mejores Champañas y los caviares mas rusos… ¡Así es la vida!

Yo empezaré el Año Nuevo de la manera mas bonita: en mi casa, por primara vez con mi nieta Celsa, y con la abuela mas guapa del mundo… cerveza helada, una botellita de buen Cava y ricas tapas.

Y desde mi casa os queremos desear a todos, de todo corazón, y esperando que se cumplan mis deseos lo antes posible:

SALUD

Os deseo que tengáis salud. Pero la salud hay que cuidarla y no malgastarla. Mantenerla es prioritario, y si podemos mejorarla, sobre todo para los que como yo tenemos mas de cincuenta añitos.
Dejar de fumar. Fundamental. No hay excusas. Fumar mata al fumador y perjudica a los que tiene alrededor. Además ahora tenemos un arsenal de medicamentos que ayudan a quitarse del tabaco, antes que el tabaco te quite a ti.
Hábitos de vida y dieta saludable. Dieta mediterránea, perder peso el que lo necesite, ejercicio físico aeróbico (caminar, bicicleta, gimnasio).
Importante la medicina preventiva, los chequeos médicos anuales, las visitas rutinarias al médico de Familia… cuidar nuestro cuerpo mejor que a nuestro coche.
Os deseo que el 2012 venga repleto de Salud para todos.

TRABAJO

Os deseo que no falte trabajo, que haya empleos para todos, que llegue el sueldo a todas las casas cada fin de mes, que sea suficiente para quitar los números rojos, para vivir dignamente. 
Porque no basta con tener asegurado la educación básica, la sanidad y la ayuda a los discapacitados. Para vivir con tranquilidad hay que tener dinero para pagar la vivienda, para llenar la nevera, para transportes, para los gastos mínimos que hacen la vida más fácil.
Yo deseo que salgamos de esta crisis cuanto antes. Pero para eso tenemos todos que meter el hombro, trabajar duro los que tengamos trabajo y ser solidarios con los que todavía no lo tienen. 
No buscar el enriquecimiento como objetivo, sino intentar crear puestos de trabajo estables y una sociedad cada vez mas justa y solidaria. 
¿Utopia?

AMOR

Aunque parezca una cursilada, os deseo que queráis mucho y que os quieran.
 Es absolutamente necesario querer desinteresadamente. Amar es el camino mas directo hacia la Felicidad. Quered a las personas que os rodean y demostradlo de palabra y obra. El Amor rebota y se vuelve hacia nosotros agrandado y mejorado.
La falta de amor entre las personas es el origen y motivo de muchas ansiedades y estados depresivos, tristezas vitales, fracasos…
Decir “te quiero mucho” cada vez que podáis… es la mejor frase para empezar el Año Nuevo.

Y ALEGRIA

Os deseo que durante el año 2012 tengáis muchos momentos de felicidad y muchas alegrias y que lo demostréis con muchas muchas risas. La risa es una buenísima terapia contra el estrés, tonifica el cuerpo, despeja la mente, activa la circulación, es un antidepresivo natural, mejora el sistema inmunitario…
Yo recomiendo reirnos primero de nosotros mismos y nunca reirnos de los demás, siempre con los demás…
Porque la risa es contagiosa, hace buenos amigos, rompe barreras sociales, con nuestra risa franca ayudamos a los demás a ser felices…
Os deseo que en este Año Nuevo no paséis ni un día sin una sonrisa y si puede ser, con una franca carcajada.
Os deseo que tengamos redaños para poner al mal tiempo buena cara.
Que nos alegremos de la felicidad de los que nos rodean.
Que nos alegremos de poder ayudar a quien lo necesite.
Que nos alegremos de ser solidarios y justos con los desfavorecidos.
Que entre la Felicidad y la Alegría en todos nosotros y en nuestras casas con cada campanada y con cada uva de esta noche.
FELIZ    2012




El Canarito de mi tía Lucía.


Mi hermana Lourdes escribe:

EL CANARITO DE MI TÍA LUCÍA.


Mi tía Lucía es la hermana menor de mi madre, es una mujer estupenda y tiene una gracia y una personalidad innatas, todos en su casa son así, forman una familia muy unida y sus tres hijos son buenísimos, su marido Jaime Gastalver también, y todos con una simpatía enorme.

De esto hace como quince años, entonces vivían en Sevilla (ahora el matrimonio vive aquí en Cartaya en el que era el chalé de mi abuelo Pepe).
 Entonces los tres hijos estaban estudiando y viajando y mis tíos tenían un pequeño restaurante precioso en el que los dos trabajaban todo el día y muy felices.

Tía Lucía compró en una ocasión que casi no recuerda un canarito cantor, fue en La Alfalfa, era muy bonito blanco como una paloma pero canario puro. Al principio cantaba de vez en cuando, pero enseguida se cansó del cante y se dedicó a dar saltitos felices en su jaula azul.
 El pájarito vivía en la terraza lavadero, la jaula colgada encima de la lavadora entre la caldera de gas y la estantería de objetos casi perdidos.
 Cada vez que mi tía tenía que poner la lavadora, todos los días, le arreglaba la jaula y le rellenaba los departamentos del alpiste y del agua, así que el canarito, que ya no cantaba, estaba perfectamente atendido y nadie lo molestaba en su terraza lavadero escondido entre la caldera y la estantería.
 Con el paso del tiempo, todos los de la familia se olvidaron del pajarito menos tía Lucía que en cada colada lo atendía debidamente y ya esta.
Un día, tía Luchy (que así la llamamos en la familia) al ir a lavar la ropa y atender al canario como de costumbre, lo vio hinchado en su plumaje encima del palito, no había tocado la comida pero lo más extraño era que solo se le veía una patita. Ella miró y remiró al animal, lo tocó a ver si reaccionaba, pero nada, seguía inflado en las plumas blancas y con una única pata. 
Se fue a su trabajo pensando que el canarito mejoraría, quizás estaba cansado o en celo, no sabía, ella no entendía de pajaritos. 
Al día siguiente el animal estaba peor, encima del palito éra ya una bolita blanca con la cabeza escondida y solo delataba que estaba vivo que se mantenía firme con una sola pata y que su cuerpo se movía al ritmo acompasado de unos latidos.
 Le dio ternura y pena ver así al animal, pero siguió con su rutina habitual. Fue al super, al banco y a por el pan, cuando volvía a casa vio algo que le llamó la atención. 
En un edificio de siempre había un cartel excesivo y nuevo, CLINICA VETERINARIA, se quedó helada, no pensó más porque llevaba a su canarito metido en los sentidos, se fue a casa, dejó las cosas y rápidamente cogió la jaula azul y se echó a la calle.

La entrada del edificio era buena y lujosa, subió al primer piso porque la indicación así lo decía, enseguida vio la puerta entreabierta y el cartel del veterinario, se asomó insegura para ver donde se metía, entonces la puerta se abrió totalmente y la recibió una enfermera espectacularmente guapa y toda vestida de azul, (como la muñeca de la canción), en su bata ajustada a la cintura, a la altura del pecho exhuberante un cartelito "Señorita Laura". Pase pase señora. Tía Luchy entro en un salón amplio y bien puesto, la guapa enfermera la condujo a una mesa y la invitó amablemente a sentarse.
 Ella se sentó con la jaula en las rodillas, se sentía sin saber porqué fuera de lugar, la señorita Laura cogió lápiz y papel y comenzó: ¿Es la primera vez que viene verdad? Si dijo tía Luchy, bien, dijo la guapa mientras escribía sin parar, ¿nombre? Lucía Lopez-Pazo; estoooo, perdone señora, su nombre no, el nombre del animal por favor; aaaah, si claro, pues mi canarito se llama... se llama... ¿sí? -espetó la escribiente- pues se llama así: "mi canarito", la enfermera escribió el nombre, ¿edad?; tía Luchy seguía incrédula y vacilante… ¿del pajarito verdad?. Pues sí señora la edad del animal; pueesss tendrá… diez años… dijo tía Luchy en un cálculo rápido y sin medida, bien dijo la escribiente, pues pase a la sala de espera por favor.

La sala de espera era espectacular. Sillones de cuero y en la pared fotografías de animales fabulosos, en el sillón de enfrente estaba un muchacho con un doberman negro impresionante, el animal era bellísimo pero imponía, ella se sentó muy derecha y con la jaula apretada contra su cuerpo, el canarito era ya una bolita de algodón latiendo y con una sola pata, el doberman se levantó y olisqueó la jaula, la bolita de algodón se aceleró en sus latidos, tía Luchy le pidió al muchacho que llamara al perro, éste le respondió que no hacía nada, ya, dijo ella, pero mi canarito se asusta… El perro se retiró y mi tía se preguntó qué hacía ella en ése lugar de tanto desamparo, así que se levantó decidida a irse, cuando se abrió una puerta del fondo y la enfermera la llamó para que pasara. 
Entró en un despacho bellísimo, estantería y mesa de maderas nobles, libros preciosos y diplomas importantísimos colgados por tooodaa la pared, pero lo verdaderamente bello era el veterinario. Unos cuarenta años, moreno de piel, pelo muy negro peinado hacia atrás y debajo de la bata blanca se veía camisa y corbata azules impecables. 
El guapo le indicó a mi tía con un gesto que se sentara mientras leía un papel conocido.
 De modo que tenemos aquí a "mi canarito", de unos diez años ¿verdad?, Ssii, contestó tía Luchy algo embelesada, bien, dijo el hombre echándose hacia atrás en su asiento, ¿y que le pasa al animal?
Pues verá usted... Tía Luchy le contó al veterinario la disposición de su terraza lavadero con todo lujo de detalles, las lavadoras que ponía diariamente y las atenciones que ella le dispensaba a su canarito, el doctor se revolvió incómodo en su sillón, entonces mi tía le dijo: así que hace dos días que está así infladito no como no bebe y tiene una sola pata. 
El doctor le contestó: El canario no tiene una pata, tiene dossss, mi tía dijo, pues yo solo le veo unaque usted solo le vea una no quiere decir que la otra no esté ahí ¿verdad?; ssii, pero ¿dónde la tiene?; pues la tiene entre el plumaje porque le duele...; ya dijo ella con pena.
 Bien, vamos a hacer lo siguiente, tocó un timbre y apareció la señorita Laura, siguió hablando: vamos a dejar al animal ingresado 48 horas en observación a ver qué pasa -mientras decía esto la guapa enfermera le arrebataba la jaula a mi tía- abrió una puerta como de un cuarto de baño y colgó en una puntilla o alcayata.
 Bien señora, dijo el guapo, en 48 horas vuelva usted y ya vemos como va la cosa. Le dio la mano, la enfermera la acompañó hasta la puerta y mi tía salió a la calle embotada de tanta belleza y mareada con una situación que no llegaba a entender del todo. Agradeció el bullicio mañanero de la gente y de los coches, volvía a la realidad.
Pero tenía un pellizco en el corazón, un desconsuelo que tenía que compartir. Cuando llegó a su casa llamó por telefono a su marido: Jaime..; ¡Lucía! ¿dónde estabas que tengo el restaurante lleno de gente? ¡Vente para acá yaaaaa! Jaime, es que han ingresado 48 horas a nuestro canarito… ¿Qué diceesss?, dijo él. Que nuestro pajarito está muy malo y está en observación 48 horas; Lucía... ¿y los niños? A los niños no les pasa nada, están muy bien, es nuestro pajarito; pero, ¿nosotros tenemos pajarito?, respondió tío Jaime ya a gritos; siii Jaime, el de la terraza lavadero; ¡¡Lucíaaaaaa, vente ya para acá y déjate de tonteríasss que estoy a topeeee!! 
Tía Luchy se fue a trabajar y trabajó duro, aunque seguía con el canarito metido en los sentidos.

A las 48 horas fue a la CLINICA VETERINARIA a recoger a su canarito. 
Todo sucedió igual que el primer día, la espera en la fabulosa sala y el recibimiento distante de la guapa y del guapo.
 Ya en el despacho el doctor le dijo: Pues mire señora, en las 48 horas no ha habido una evolución favorable del animal, lo he examinado y no progresa, así que se lo va a llevar a casa y en el agua le va a poner éstas gotas vitaminadas. ¿Pero que tiene mi canarito, porqué solo se le ve una patita? Pues tiene depresión y gota, respondió el guapo.  ¿Depresión y gota? contestó mi tía asombrada, pero si él solo come alpiste del bueno y es muy felizseñora los animales pueden cojer depresión como nosotros, sin causa justificada, y la gota aparece en animales de mucha edad... ¡Aaaah, bueno, pues muchas gracias! Se estrecharon la mano y mi tía salió del despacho.
 Fuera le esperaba sonriente la señorita Laura; bueno señora espero que con el tratamiento se mejore, para cualquier cosa ya sabe que nos tiene aquí. Si, si, muchas gracias. Bueno señora, son 10.000 pesetas... Mi tía tuvo que dejar al pajarito allí, ir al su banco cercano y sacar dinero, ahora estaba furiosa: ¿Diez mil pesetas? ¡Pero si me costó quinientas en La Alfalfa! Señora, usted ha traído al animal al veterinario y ha estado 48 horas en observación ¿no? Pues si, contestó mi tía y ésta vez se fue dando un portazo sin poderlo remediar.

A los cuatro días el canarito murió porque le había llegado su hora, tía Luchy no dijo nada en casa, ella sola lo envolvió cuidadosamente y al caer la tarde lo enterró en un arriate del jardín de la comunidad, cerca de un rosal blanco. Subió a su casa satisfecha, había hecho todo lo que pudo por un canarito que le había acompañado en diez años de lavadoras de su vida.

CON MUCHO CARIÑO A MI TÍA LUCÍA Y SU FAMILIA, Y CON TODOS MIS RESPETOS A LOS VETERINARIOS Y A TODOS LOS CIÉNTIFICOS QUE TRABAJAN POR LOS SERES VIVOS EN CUALQUIER ÁMBITO.

Lourdes.

Mi hermana Concha escribe:

Lourdes, la historia de Tia Luchi y su canario yo la sabía, pero me he reído mucho por como tu la has contado. Como sabes, conozco el mundo veterinario perfectamente, pues he tenido perros durante muchos años y a su vez canarios (siempre de uno en uno ambos), por lo que te voy a contar una anécdota que me ocurrió cierta vez en el veterinario de mi barrio. Por aquel entonces yo tenía una perrita blanca -Luna- preciosa y era cachorro. Cuando me la trajeron tenía dos meses (se la encargué a un criador) y venía en un estado lamentable: canija, con el pelo enredado y sucio, y con fiebre. Inmediatamente la llevo al veterinario y de entrada me dice lo lógico, que me han timado; que estos perritos los traen del extranjero en mal estado porque son más baratos, y que lo que tengo que hacer es devolverlo y que me den mi dinero. Yo lo comprendí perfectamente, pero en aquel mismo momento me dio por mirar la cara de mi Luna, y sus ojos me miraban muy fijos, como diciendo "¿qué va a ser de mí?", o yo lo interpreté así. Entonces le pregunto al veterinario: 
-¿Pero qué va a pasar con esta perrita si la entrego?; está mala y hay que curarla. 
El veterinario me contesta: 
-Yo se la puedo curar, pero es una tontería que se gaste usted el dinero si después la va a tener que devolver, además, si la devuelve tiene que ser ya mismo.
Volví a mirar a la perra y sus ojos seguían fijos en mí; no lo dudé. Le contesto al veterinario:
Mire, sé seguro que me han timado, pero usted sabe muy bien que este animal que tengo en mis manos no es un jarrón ni un peluche que se pueden descambiar; es un ser vivo, y yo no puedo entregarlo en este estado, así que por favor, cúrela que me quedo con ella.

También la tuvimos dos días ingresada en la Clinica Veterinaria, pero se curó. Corría por el parque de Mª Luisa como un conejito, y su pelo era blanco y sedoso. Fue una perra noble y buenísima, que desgraciadamente se nos murió con cerca de dos años por otra enfermedad que cogió, a pesar de los muchos cuidados que siempre tuvo en mi casa. Es la única vez en mi vida -por ahora- que me han timado, pero fue el timo más dulce y triste a la vez que habrá jamás. No me arrepiento de lo que hice.
Concha.




Concierto de violín de Tchaikovsky


Todos tenemos una debilidad dentro del gran mundo de la “Música Clásica”. Este concierto de violín en re mayor es mi debilidad.

Yo no recuerdo exactamente cuando empecé a interesarme por la Música con mayúsculas, pero creo que fue a finales de los sesenta cuando por las noches oyendo la radio en un transistor sintonizaba un programa de Música Clásica y me quedaba amansado escuchando esas maravillas que me dejaban dormir relajado y tranquilo.

Se que comencé a comprar casetes y discos de vinilo desde 1970 aproximadamente. Los conservo como oro en paño. Tengo discos de grabaciones antiguas ya descatalogados que son una joya. Cuando aprenda a subirlos a “la red” os avisaré para que los escuchéis.

Desde el primer momento me gustaron las grandes sinfonías y sobre todo los conciertos para piano y para violín y orquesta. De estos últimos guardo como un tesoro un casete del Concierto de Violín de Tchaikovsky, interpretado por Bronislav Gimpel un polaco que toca el violín como los ángeles (como los ángeles violinistas, claro) y un vinilo del gran Yehudi Menuhin. Con este Concierto que me impresionó tanto desde que lo escuché la primera vez le dí la coña a toda mi familia durante una temporada y no paré hasta que mi primo Arturo se lo aprendió y lo tocó al piano.

Se estrenó en 1881 y no fue bien recibido porque los interpretes se quejaron de su gran complejidad técnica y la dificultad de su ejecución. Hoy día es el concierto de violín preferido de casi todos los maestros y todos quieren lucirse al ejecutarlo. Cambió el modo de usar el violín como instrumento musical al darle mucha más complejidad, mas agilidad, mas vida, mas importancia.

Tiene tres movimientos:
  • Allegro moderato
  • Canzonetta: Andante
  • Allegro vivacissimo

Hace unos días he visto una película muy entretenida que se llama   - El Concierto (La regalaban con el periódico El Público, que yo compro todos los viernes) donde el argumento gira en torno a este concierto de violín. Una buena película y una buena oportunidad de escuchar este concierto con una interpretación fabulosa.

Os dejo varias versiones de este concierto para violín, para que hoy día 25 de Diciembre, día de Navidad, si os apetece escuchéis un poco de Música Celestial.






De copas.

Me ha encantado el articulo de Francisco Robles en ABC de Sevilla que se titula  "El tonto del Gin Tonic".http://www.abcdesevilla.es/20111222/sevilla/sevp-tonto-tonic-20111222.html

Y me gusta porque define muy bien a una cierta clase de personajes que hace tiempo proliferan por las barras de los bares y copeos de moda y que tienen mas tonteras que el dormitorio de un Friki. Personajes que te cuentan una milonga sandunguera a costa del copazo que se van a meter entre pecho y espalda, como si fuera la cosa mas moderna e importante del mundo.

Hasta hace poco bastaba con saber el nombre de un par de guisquis escoceses -aparte del DYC de toda la vida- de dos o tres ginebras, casi siempre Rives, Larios, o Gordon y de la tónica de toda la vida para poder salir de copas con total tranquilidad. El ron era Bacardí y la vodka Smirnoff.

Mi pandilla de amigos, todos del barrio de Nervión, comenzamos a tomar “copas” no con menos de quince o dieciséis años.

Nuestro centro de reunión durante muchos muchísimos años fue el Bar Las Lilas, en la calle Eduardo Dato, esquina con Ventura de la Vega. Los dueños eran los padres de nuestro amigo Carlos Jimenez Nuñez. Mi recuerdo y mi cariño a su madre Laura Núñez Naranjo que acaba de fallecer.

En Las Lilas, donde pasamos casi todas las horas del día que no estábamos en le colegio, empecé a beber cervezas y a tomar los famosos “Chupito Las Lilas”, un bocadillito de lomo con lechuga que estaba para chuparse los dedos.

Al poco tiempo empezamos, en contra de la opinión de los camareros, a pedir “Cubalibres”. Manolo y Pepe, los camareros, dos señores desde la cabeza a los pies, nos aguantaron carros y carretas, bromas, peleas, impertinencias… siempre aconsejándonos con educación y señorío.

Por pesados los convencimos para que nos despacharan cubalibres, a pesar de tener entonces quince o dieciséis años. La verdad es que los pedíamos “a medias” que era una forma de gastar menos dinero, por el precio de uno bebíamos dos (costaba entonces cada medio cubalibre trece pesetas, unos ocho céntimos de euro). Entre el ruido de la máquina de discos a todo volumen, las maquinas de petacos, las partidas de dados a ver quien pagaba, los gritos y las broncas, los teníamos a los pobres camareros quemadísimos. A veces después de un par de copas nos cerraban el grifo y nos mandaban “a tomar el fresco un ratito”… eso era que nos fuéramos a dar la lata a otro sitio.

El “Cubalibre” de mi adolescencia mezcla de ron y cocacola se convirtió en “Cubata”, coctel que admitía todas las variantes posibles: ron, ginebra y todos los refrescos del mercado, despachados en un vaso largo con uno o dos terrones de hielo y, en algunos sitios pijas, una rodaja de limón.

Los fines de semana los amigos nos comprábamos nuestras botellas de ginebra Larios o Rives, cocacolas, fantas de limón o naranja y organizábamos una “fiesta” en cualquier tugurio con un tocadiscos o radiocasete e invitábamos a las niñas de los colegios del barrio. El objetivo fundamental no era beber, era bailar y el que pudiera “darse el lote”.

Carlos Jimenez “el dueño” de las Lilas, empezó con el negocio de los bares de copas y abrió un tugurio en el Arenal, en una bocacalle de Aurora, que se llamó “El Bodegón La Zalea”. Los camareros éramos nosotros, sus amigos del barrio. Corría el año 1974 y yo tenía 18 añitos.

Tendría que escribir un libro solo con las anécdotas de La Zalea. Eran aquellos años de “cuando era feliz e indocumentado”, motos que compraba mal y vendía peor, coches viejos que no recordaba donde los aparcaba, noches muy largas de juergas interminables, amigos de verdad, pisos alquilados entre unos cuantos, novias guapísimas… y copas… muchas copas.

Ginebras de garrafa a granel como la que bebíamos en “La Bodeguita San José” por las tardes antes de abrir “La Zalea” para entonarnos. Una ginebra en un vaso de caña, un duro, media tónica sueps ocho pesetas… sin hielo casi siempre.

Después vino la época del guisqui escocés. Yo siempre lo tomé con agua del grifo, bien aguadito. Nunca me ha sentado bien la cocacola, me parece un jarabe dulzón y me produce insomnio.

Afortunadamente superamos aquellos años sin grandes secuelas hepáticas ni trastornos psicológicos. Se fueron templando los ímpetus con el paso del tiempo, con la Universidad y las horas imprescindibles de estudio, con la madurez lógica y la responsabilidad… yo además porque con veintidós años me casé y tuve a mi hija Ana, un regalo del Cielo. Igual que ahora su hija Celsa.

Por eso hoy día que no me tomo una “copa larga” casi nunca, (a no ser algún fin de semana y rodeado de amigos), me hace mucha gracia cuando me quieren descubrir como hay que tomarse un Gin Tonic, cuales son las mejores ginebras y las mejores tónicas para cada una de ellas. Me acuerdo de mis maravillosas ginebras de garrafa y la tónica caliente, sin hielo, en vasos de caña…

A mi me sigue gustando un guisquicito de la JB muy aguadito o uno de malta solo con dos o tres terrones de hielo, después de las comidas. El Gin Tonic me gusta mucho, pero me acuerdo de un refrán ingles que dice: “Uno es poco, dos esta bien y tres vuelven a ser pocos…”

Por cierto, el otro día me prepararon uno de gin Seagrant con Fever Tree, bayas de enebro, pepino, semillas varias, hielo compactado, servido por una barrita serpentina, agitado, no batido, en copa de balón ancha, a dos grados centigrados… que estaba para tirar cohetes.

Buen provecho.




Feliz Navidad.

Es la frase de estos días. La frase retórica que decimos al encontrarnos por la calle, en el ascensor, en la botica, en el mercado o al despedirnos del médico: “¡Feliz Navidad!” o “¡Felices Navidades!” o ”¡Felicidades!”…

Miles de mensajes de móviles que todos nos desean lo mismo: ¡Feliz Navidad! Y yo muchas veces me pregunto ¿Feliz Navidad? ¿Nada más?

Bueno pues yo quiero deciros a todos, a mi familia a mis amigos, a mis enemigos, a mis lectores anónim@s, a los que dicen que no me echan cuenta pero me vigilan con el rabillo del ojo, a los que de verdad les importo yo y mi Cuaderno tres pitos… a todos os deseo Feliz Navidad.

Y con esto quiero decir:

No solo que seáis felices en “Navidad” desde el 24 de diciembre hasta el día de Reyes, sino que durante estos días de ojana y de sonrisas falsas os vaya por lo menos igual de bien que el resto del año.

Que no hayáis gastado mucho dinero en la Lotería de Navidad… ni esperéis que el día 22 (mañana) os toque, porque se que es muy improbable… casi imposible en mi caso,  y además a mi me da un coraje grandísimo ver la alegría de los agraciados –que siempre parecen los mismos- celebrando con cava barato en el bar de la esquina el chorro de millones que les ha llovido del cielo… (Envidia cochina que me da…)

Pero de verdad os deseo que seáis uno de estos agraciados en el premio Gordo y que yo me muera de envidia cuando os vea saltando en la tele con la botella de sidra y el decimito en la mano…

Os deseo que terminéis el año en paz con la Hacienda Pública, que no os manden cada semana una cartita amarilla de recoger en Correos jodidas Notificaciones de multas o de embargos o de requerimientos o de impuestos o de s.p.m. …

Mis deseos de que si circuláis por carretera sea en unos días llenos de sol y claridad, que haya poco tráfico y que ningún loquito se cruce en vuestro camino.

Que la Benemérita sea ecuánime con todos nosotros y se le olvide en estos días tan especiales el afán recaudatorio.

Que no gastemos más dinero del que nos corresponde (del que tengamos) en regalos absurdos, en comilonas vacuas, en copas traidoras a media tarde consumidas en bares macabros, llenas de alcohol que nos atolondra las meninges y nos hacen decir paparruchas a troche y moche.

Que seamos todos respetuosos con las costumbres religiosas. Sobre todo con las costumbres religiosas de los demás y con las costumbres “de los que no son religiosos”. He aprendido que es una falta de respeto criticar las costumbres foráneas: los arbolitos de luces, los papanoel, los santaclaus, los del chandal colorao escalando balcones y ventanas, los renos tirando de carrozas, los ciervos de cuernos enormes… ya no me cabreo con esas cosas. Que cada cual viva estos días como le convenga.

Yo también deseo que los agnósticos, los ateos, y todos los de otras confesiones religiosas, nos dejen vivir nuestra Cristiana Navidad en Paz y en Gracia de Dios, sin ridiculizar nuestras costumbres, ritos y oraciones típicas de estas fechas.

Que los que aluden siempre a la “Moral” y a la “Etica” sean igual de responsables y respetuosos con los demás que los que “inventaron” esas palabras.

Os deseo a todos que los polvorones, mantecados, roscos de vino, peladillas, hojaldradas, nueces, etc, entren y salgan de vuestros cuerpos sin dejar “huellas” mensurables…

Que el alcohol ingerido en forma de cervezas, vinos, burbujas espirituosas y licores añejos, no proceda nunca del maldito “garrafón” de los cojones para que ustedes no padezcan las terribles “resacas” que tanto dañan a las neuronas cerebrales…

Que el Fin de Año sea una noche tranquila en todos los aspectos, ya sea en una Fiesta de miles de euros en Marbella o una tranquila velada en nuestra casa con nuestra S.E. (Santa Esposa) y con una botellita de cava “brut nature” de Hacendado… y doña Celsa gateando hasta que se aburra y se duerma.

Que todos nuestros hijos que van a salir esa noche especial del día 31, tan maqueados, tan guapos y felices, vuelvan a la hora que sea, pero sanos y salvos y mas felices todavía.

Que el día primero de enero empecemos todos el Año Nuevo con las pilas cargadas de energías para desarrollar los mejores planes y proyectos, y que estos sean facilmente realizables.

Que en el Nuevo Año estemos siempre “cargados” de solidaridad y de tiempo para ayudar a los que sabemos que nos necesitan. Y que disfrutemos haciendolo.

Que no llueva en ningún sitio donde salga una Cabalgata de Los Reyes Magos y que todos los niños disfruten de este día de Ilusión y Felicidad.

Porque debemos de regalar juguetes a todos los niños, sobre todo a aquellos que más los necesitan. Que hay muchos.

Y yo le pido a los Reyes Magos sacos llenos de Paz y Salud para todos vosotros.

Cuando digo: Feliz Navidad.


Duelo de Banjos.

El nombre de la canción es Dueling Banjos” (Duelo de banjos) y forma parte de la leyenda en la iconografía del cine.
La secuencia que vemos aparece al principio de la película Deliverance que en España se tradujo como  - Defensa. Es una película de 1972 producida y dirigida por John Boorman, e interpretada por Burt Reynolds, Jon Voight, Ronny Cox y Ned Beatty. Está basada en la novela del mismo nombre de James Dickey, quien tiene un pequeño papel de sheriff en el film. Por supuesto recomiendo primero leer la excelente novela y luego ver la película. El guión fue escrito por él mismo y por John Boorman   (a pesar de no figurar en los creditos).
Considerada como una de las mejores películas de la historia por muchos, destaca en ella la memorable escena musical del duelo de banjos entre el personaje de Ronny Cox, tocando la guitarra acústica, y un extraño chico muy habilidoso con el banjo.
El niño que toca el banjo no es actor, es un muchacho autista que vivía en la gasolinera en la que se paró el equipo de filmación, cerca del lugar donde se desarrollaba la película.
 En un momento de descanso uno de los actores (Ronny Cox) cogió una guitarra y empezó a tocarla cerca del chico que tenía un banjo, se estableció un increíble diálogo entre los instrumentos, y el autista se expresó acaso de la única forma que deseaba hacerlo. 
Así surgió espontáneamente esta notable escena que el director Boorman tuvo la feliz idea de no excluir de la película...
Tenemos que fijarnos en la expresión del chico... No es un actor, es un disminuido físico, un autista que vive aislado en una gasolinera perdida en un bosque de norteamérica. El niño, al principio expectante y desconfiado, a medida que crece la intensidad de la música se va dejando llevar por ella hasta transformar su cara inexpresiva y perdida, en plena expresión de gozo, de inmenso placer, de alegría rescatada, gracias al sonido y a ese ese guitarrista que "pasaba por allí". El niño se crece, brilla, vibra y exhibe su sonrisa escondida entre los pliegues de su deficiencia, sonrisa maravillosa que la magia de la música hace aflorar al exterior.
Su sentido del ritmo y su maravillosa técnica es realmente sorprendente. 

Al final del duelo, tras ese momento mágico, vuelve dentro de sí, dejando  esa parte de su belleza eternizada en este film. Su cara vuelve a ser inexpresiva y no acepta el contacto humano.

Hemos sido testigos de un excelente duelo entre guitarra acustica y banjo que marcó una época en la música y en el cine. Pero a la vez hemos visto la luz contrapuesta a la oscuridad, el gozo y el sufrimiento.

Esta escena adelanta en gran medida el espíritu del resto de la película, aunque el chico no vuelva a aparecer en ella.

La revista New York Times la consideró como una de las "1000 mejores películas de todos los tiempos".




Sartorius.

Tatarabuelos
                                              Luis José Sartorius y Tapia  


Quiero que conozcáis algo de la biografía de mis Tatarabuelos paternos. Mi Tatarabuelo se llamaba Luis José Sartorius y Tapia.
Nació en Sevilla en 1820 y era hijo de un descendiente/inmigrante polaco Andrés Guillermo Schneider y Frier y una señora noble de  Antequera Joaquina Tapia y Sánchez de Oviedo.
La verdad es que no tengo ni idea porqué el apellido del padre era Schneider y el del hijo Sartorius… si alguien lo sabe que me lo cuente.
Estos son los datos biográficos que he encontrado en Internet y por las hemerotecas:

- Al parecer se trasladó a Madrid muy joven, me imagino que a buscarse la vida.

- En Madrid se inicia en el periodismo de forma autodidacta y se impregna de política de la mano de Bravo Murillo, que pertenecía al Partido Moderado.

- Fundador en 1842 del diario El Heraldo, desde el cual se combatió la Regencia de Espartero, convirtiéndose en el principal órgano de prensa del Partido Moderado en los cruciales años de 1843-1845.

- Elegido Diputado a Cortes en 1843.

- En 1847 fue elegido por Narváez Ministro de la Gobernación. “Mientras ocupó esta cartera realizó una admirable labor. Creó la Escuela de Ingenieros de Montes, logró un incremento de la masa forestal, trajo el agua corriente, creó el cuerpo de policía y trató por todos los medios de mejorar la enseñanza primaria, entre otros medidas. Durante su gobierno, la cultura también experimentó un fuerte impulso y creó un régimen de propiedad que protegía el trabajo de los escritores. Por toda esta labor fue llamado el "mecenas de las letras españolas".

- Nombrado Conde San Luis por SM La Reina Isabel II, el 30 de Diciembre de 1848.

- Tuvo que dimitir de su cargo en 1851 acusado de falsificar actas electorales y amañar elecciones… “Honrados Gobernantes”…

- Volvió a presentarse a las elecciones y fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros el 19 de septiembre de 1853, en plena crisis de los gobiernos moderados desde la caída de Juan Bravo Murillo. No tiene buena prensa como político y cuentan: “Tras perder varias votaciones en el Congreso de los Diputados y el Senado, el 9 de diciembre decidió disolver las Cámaras y gobernar mediante Decreto, vulnerando la Constitución de 1845. En este periodo inició la persecución de los moderados adictos a Leopoldo O'Donnell, así como a los progresistas hasta que se produjo La Vicalvarada y, con ella, el fin de la Década Moderada y el paso al Bienio Progresista”  Utilizando el poder de la prensa, censuró aquellas informaciones que resultaran contrarias a su política. El 30 de junio de 1854 estalló el pronunciamiento de la Vicalvarada que derrocó a Sartorius y puso fin a esta situación. La reina propuso un gobierno de coalición a O'Donnell y Espartero.

En 1842, Luis José Sartorius y Tapia contrajo matrimonio con Maria de los Remedios Chacón Romero de Cisneros, Dama de la Real Orden de Maria Luisa, natural de Antequera y fallecida en Zarauz el 10 de septiembre de 1898, (hija de Rafael Chacón y Urbina Séptimo Marqués de Zela, Barón de Santiesteban y Senador Vitalicio por Designación Real, y de Maria del Amparo Romero de Cisneros y Nagüens. Esta señora era viuda y ya tenía un hijo.
Esta señora de Antequera curiosamente era prima de una rama de la familia Pareja-Obregón Chacón. Los interesados pueden ir a- - Condado de la Camorra

                                                         Maria de los Remedios Chacón y Romero de Cisneros

                                    De este matrimonio nacieron:
-       Isabel Sartorius Chacón (Paris 1856)
-       Laura Sartorius Chacón.
-       Leonor Sartorius Chacón.
-       Maria Concepción Sartorius Chacón (1859)
-       Luis Sartorius Chacón.
-       José Sartorius Chacón.
-       Fernando Sartorius Chacón. Segundo Conde de San Luis.

Mis Bisabuelos.

Maria Concepción Sartorius y Chacón. Nace en Madrid en 1859 y casa el 30 de abril de 1887 con Juan de Dios Pareja-Obregón y Moreno de Villena, 7º conde de La Camorra, (hijo de Francisco de Paula Pareja-Obregón y Aguayo y de Francisca Moreno de Villena y Gonzalez de Aguilar).
“Parte” de la boda:
En Antequera, (San Sebastián, libro 31, folio 28).- El sábado 30 de abril de 1887, el sacerdote D. Francisco Luque y Ruiz autorizó  el enlace matrimonial de D. Juan de Dios Pareja Obregón y Moreno de Villena, Conde de la Camorra, de 28 años de edad, hijo de Fco. de Paula Pareja Obregón y Aguayo, difunto, y Dª Fca. de Paula Moreno de Villena y Gonzalez de Aguilar, con Dª María de la Concepción Sartorius y Chacón, de 28 años, natural de Madrid, hija de D. José Luís Sartorius, Conde de San Luís, Presidente que fue del Consejo de Ministros, ya difunto, y Dª María Remedios Chacón y Romero de Cisneros. Presenciaron el matrimonio como testigos D. Juan Chacón Romero de Cisneros, Comandante de Caballería; D. José Avilés-Casco y López de Castro, Abogado y D. Cayetano Díez de Tejada y Rojas, Tte. Coronel de Infantería, todos ellos casados. Los padrinos fueron D. Joaquín de Rojas Pareja Obregón (VIII Marqués de la Peña de los Enamorados), soltero, y Dª Maria Concepción Chacón Romero de Cisneros, viuda del Teniente General Solar Ibáñez y vecina de Madrid Año 1887.-

Mis Abuelos

Fueron sus hijos:
-       Juan de Dios Pareja-Obregón y Sartorius. 8º Conde la Camorra. Casó con Maria Posse y Marcos.

-       Joaquín Pareja-Obregón y Sartorius. Conde de Prado Castellano. Casó con Pilar Garcia Fonfrede, estos son mis abuelos, que tuvieron cinco hijos:

·      Joaquin, Juan de Dios, Pilar, Celso y Manuel Pareja-Obregón Garcia.

Afortunadamente todavía nos queda tio Juan de Dios y que sea por muchos años.

PD. Se acepta todo tipo de información al respecto. Muchas gracias.


El Niño Miguel

A los que nos gusta el flamenco de verdad, no “el flamenquito”, estamos de enhorabuena por el gran número de cantaores y tocaores jóvenes que están despuntando y nos van llenando las entrañas de voces nuevas con aires flamencos de toda la vida, con nuevos soniquetes pero sin restar pureza, con sabor y duende. 
Jóvenes artistas que no pretenden inventar ningún palo ni modificar el cante, pero que con la frescura de sus voces nos devuelven a la juventud de las grandes figuras de todos los tiempos: Manuel Torre, don Antonio Chacón, Joaquin el de la Paula, Vallejo, El Niño Gloria, Pepe Marchena, etc ,etc, hasta llegar a Tio Borrico, Terremoto, Antonio Mairena, Manolo Caracol, Valderrama… y ya mas recientes Chocolate, Fernanda y Bernarda, Chano Lobato… y Camarón de la Isla.

La guitarra flamenca también esta viviendo un momento excepcional con jóvenes maestros que con sus toques recogen la herencia de Niño Ricardo, de Sabicas, De Diego del Gastor, de Juan Habichuela, Melchor de Marchena, de Paco de Lucía, de Manolo Franco, y muchos otros. Estos tocaores que en la actualidad triunfan  son grandes estudiosos y  virtuosos y llevan la guitarra flamenca por todos los países del mundo.

Pero hoy me quiero alegrar de que un genio de la guitarra flamenca haya vuelto a subirse a un escenario a dar un concierto: El Niño Miguel.

Miguel Vega de la Cruz nació en Huelva en 1952. Hijo de guitarrista flamenco, El Tomate, iniciador de una saga de grandes tocaores. Desde muy joven despunto como un virtuoso de la técnica guitarristica y con unas cualidades asombrosas. 
Grabó dos discos verdaderamente maravillosos en 1975 (La Guitarra del Niño Miguel) y 1976 (Diferente), con temas compuestos por el, cosechando grandes éxitos y numerosos premios. Se convirtió en “artista de artistas”, su carrera era prometedora e imparable, elogiado por todos sus compañeros y con los mejores cantaores queriendo compartir cartel con Niño Miguel.

Dos graves enfermedades se cruzan en su camino. Un brote esquizofrénico y una compulsiva adicción a la heroína. Muchos años de lucha, de soledad, de angustia, de tratamientos, de recaídas, de aislamiento, de vivir en el filo de la navaja, de estar “mas payá que pacá”, de deambular como un zombi por Huelva tocando una guitarra vieja de tres cuerdas para quien quisiera darle una limosna… una vida de héroe genial y de personalidad irrepetible.

El 29/11/11 reapareció en Sevilla en el Teatro Central, con buen aspecto, serio, de pocas palabras, pero con un toque impresionante lleno de musicalidad y de maestría flamenca.

Aquí os dejo una muestra: http://youtu.be/jdsFE2Sl5Og

Aunque la calidad del video no es muy buena, lo importante es la música. Esta solo en el escenario con su guitarra flamenca, ahora con seis cuerdas, pero parece que hubieran dos o tres guitarristas tocando con el…

Yo me quito el sombrero señores.