Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Rabinovich presenta.



Después de tanta seriedad un poco de autenticidad, porque hacer reír, regalarnos cinco minutos de alegría solo con la palabra, con inteligencia, con música, con naturalidad, está al alcance solo de los genios. De Les Luthiers.

MIEDO A VOLAR


Algunas veces en nuestros paseos saludables por la campiña hemos podido observar a un pajarito posado en una rama o bien estático en el suelo, el cual se deja llegar sin levantar el vuelo, aunque se asombra de nuestra presencia e intenta huir dando rápidos saltitos. Es muy probable que nos hallemos ante un caso extraño y singular dentro del mundo de la ciencia Ornitológica y estemos presenciando una de esas rarísimas aves que nacen y crecen sin saber volar.
Es de vital importancia (para el ave) que actuemos de inmediato y sin la menor vacilación. Debemos enseñar a volar al susodicho pájaro en el menor tiempo posible. Es nuestra responsabilidad como ser humano superior y como ejemplo para todas las especies inferiores a nosotros, las cuales y por consiguiente nos imitaran, dado su inferior tamaño cerebral (y por no haber acudido a Centro Educacional, de Instrucción de Vuelo o de Enseñanza alguno).
Hemos de actuar con presteza y verdadera vocación didáctica, y, puesto que las aves no conocen idiomas humanos, (salvo los loros y cacatúas, pero no nos hemos de fiar de ellos), la enseñanza la efectuaremos de forma totalmente gráfica.
Primero tomamos con nuestras manos delicadamente al retrasado pájaro (cuidado con los picotazos si se tratara de un Condor Andino) y elevandolo con movimiento ascendente por encima de nuestras cabezas lo soltamos y dejamoslo expuesto a la acción de las Leyes de la Gravitación Universal y La Atracción de las Masas.
En este preciso momento nosotros iniciaremos un movimiento armonioso de brazos y manos, acción ascenso-descenso, enérgico pero elegante a la par, mientras inclinamos el nuestro tronco y tórax hacia adelante y elevamos nuestra nariz o apéndice nasal cara al viento (si lo hubiere), para que el emplumado ser de Dios vaya tomando nota de nuestro eficaz aspaviento.
A la vez que estamos realizando este altruista acto sublime de enseñanza, observaremos detenidamente el comportamiento de los educandos, y veremos que existen dos actitudes muy diferentes: 1º) que el ave se acojone y presa de un ataque de pánico cierre los ojos y las alas con pavor a la vez que extiende las patitas para amortiguar el aterrizaje, siendo entonces el resultado final, con elevada probabilidad, que se pegue un buen cebollazo casi siempre con resultados catastróficos, o, 2º) que, presa de un acto reflejo ancestral y genético, imiten nuestro enérgico manoteo y despliegue las alas sin saber muy bien para qué, pero debido a las Leyes Aerodinámicas y al efecto Bernoulli, (totalmente desconocidos estos efectos por las aves), comiencen un descenso planeante y placentero, con una toma de tierra mas o menos brusca dependiendo de varios factores: tamaño de la alas y peso del ave (colibrí/gallina), altura inicial del planeo y naturaleza de la superficie de aterrizaje (arena, ramas, cactus, etc).
Es de destacar que muchas de estas aves, durante el planeo descendente y con las alas desplegadas, inspiradas por nuestra muestra de grácil aleteo, inician un suave movimiento de abatimiento-extensión de sus alas. Si el ave no es totalmente inepta (como algunas gallinas que yo conozco) establecerá inmediatamente una relación causa-efecto entre el hecho de mover las alas y la repercusión aerodinámica que conlleva la acción precedente, apareciendo cierto grado de satisfactoria sustentación que le permitirá mantenerse en el aire durante un tiempo, llamemosle x, y dirigir su vuelo hasta el más adecuado lugar de aterrizaje.
Una vez que el pájaro ha volado, ya no hay quien le meta mano.

Es decir, Moraleja: Por poco que aletees, saldrás volando.

A los humanos nos sucede muchas veces lo mismo que a los pajaritos. Desconocemos la gran mayoría de nuestras capacidades, de nuestra fuerza interior. Pero en nuestro subsconciente reside una fuerza especial, la cual somos capaces de intuir cuando estamos sometidos a situaciones estresantes, dando paso a dos tipos de comportamientos:
1º) o nos quedamos paralizados por el pánico, nos entra miedo a seguir los dictados del subsconciente y nos estrellamos irremediablemente, o bien,
2º) nos estrujamos el magín en un momento, abrimos nuestras mentes sin miedo y somos capaces de resolver situaciones inesperadas con solo hacer lo lógico, lo primario, lo sensato, aunque no estemos acostumbrados a hacerlo por no haberlo realizado nunca previamente.
De este modo tomaremos el control de nuestro “vuelo”, es decir de nuestras vidas, decidiendo hacia donde queremos volar, que corrientes de aire debemos seguir, a que altura, que velocidad de planeo, y donde y cuando nos vamos a posar.
En caso contrario es muy probable que terminemos enjaulados y comiendo alpiste.

Resumen: hay que aprender a “volar” cuanto antes. No tener "miedo a volar”.

¡GRACIAS ALFREDOS!


Queridos Alfredos, no se pueden imaginar lo que nos acordamos de ustedes todos los sevillanos. Ultimamente os mentamos mucho, varias veces todos los días. Y es que es muy difícil no teneros presentes, de verdad. Cuando vemos tantas y tantas cosas que habéis hecho por nuestra ciudad en estos últimos ocho años, tantos cambios, tantas novedades, que tenemos que agradecer a ti Alfredo y a ti tocayo Alfredo, compañero y socio… ¡vamos yo es que hasta me emociono al recordarlas!

·      Muchas gracias Alfredos por haber dilapidado nuestro dinero en el innecesario Metrocentro catenario, el más caro de Europa con diferencia.

·      Muchas gracias Alfredos por el sobreprecio pagado con cargo a todos nosotros y por las molestias ocasionadas durante años por las obras de las Setas de El Mercado de la Encarnación.

·      Muchas gracias Alfredos por levantar una y otra vez nuestras calles y acerados, por vuestra falta de planificación, sin tener en cuenta las necesidades reales de los vecinos.

·      Muchas gracias Alfredos por dejarnos cada día con menos plazas de aparcamientos, por no construir los prometidos, por aumentar las zonas prohibidas y las multas recaudadoras.

·      Muchas gracias Alfredos por rehacer las calles más estrechas, por su trazado cambiante y laberíntico, por el atasco nuestro de cada día.

·      Muchas gracias Alfredos, por todos vuestros viajes innecesarios pagados con nuestro pecunio, dando ejemplo de lo contrario de economía y austeridad y dejando en evidencia el nombre de nuestra ciudad.

·      Muchas gracias Alfredos por la gestión de Mercasevilla, ejemplo de falta de honestidad y mangoneo indecente.

·      Muchas gracias Alfredos por la gran publicidad que está teniendo Sevilla a costa de las botellonas incontroladas, de los apuñalamientos de jóvenes, de los crímenes, de los atropellos mortales causados por borrachos.

·      Muchas gracias Alfredos por convertir a Sevilla en una de las ciudades monumentales con menos turismo de España.

·      Muchas gracias Alfredos por convertir a Sevilla en una de las ciudades de España con más paro mes tras mes.

·      Muchas gracias Alfredos, por haber cortado hoy, sin avisar, La Palmera y Manuel Siurot, con el máximo desprecio para todos nosotros.

Solicito vuestra colaboración para seguir con la lista de agradecimientos a nuestros próceres “Los Alfredos”.
Muchas gracias.

EL CHICO LA RUMBA

Se llamaba Eduardo Jaén Celfa, su nombre artístico era El Chico La Rumba, todo los que lo conocían, que eran muchos, le llamaban El Chico, para mi padre siempre fue El Gordo. El, a mi padre le dijo siempre Niño.
El Chico nació en Triana, en la calle Pureza en 1918. No conozco detalles de su infancia ni de su biografía, pero por lo que me han contado y retazos de su vida que el mismo me relató supongo que tuvo que ser apasionante. Murió con ochenta años dejando un recuerdo de buena persona y de señorío muy difícil de olvidar.
En 1936 tenía dieciocho años, por lo tanto me imagino que sufrió y participó en la Guerra Civil. Después se dedicó a sus dos pasiones: el mundo de los toros y el flamenco. Fue cantaor y bailaor, hasta creo que llegó a ser “boy” con el cuadro flamenco de Lola Flores, de ahí puede que le viniera el apodo de “Chico La Rumba”, pues la rumba flamenca era el baile que dominaba. Su porte aristocrático, su buena educación, su saber estar, su discreción, su gracia natural y su simpatía natural, le ayudaron mucho. En la cerrada sociedad sevillana el Chico se desenvolvía como pez en el agua. Organizaba fiestas, intermediaba tratos difíciles, hacía favores, llevaba la mejor caseta de la Feria, guardaba secretos, estaba siempre donde tenía que estar y se hacía respetar.
El Chico conocía a todos los toreros, ganaderos y empresarios pues su otra gran pasión eran los toros. Desde joven estuvo siempre muy vinculado a mi familia. Se ganó la confianza y el respeto de la tía Concha (Concepción de La Concha y Sierra), y era un habitual en la casa de la calle O,Donell -tristemente derribada por la piqueta, ahora es el pasaje que une O,Donell con San Eloy, y solo quedan algunas columnas del patio a la vista- donde se le podía  ver despachando con doña Concha asuntos de toros y de cosechas.
Cuando mi tío Joaquín empezó a rejonear se hizo su mozo de espadas y lo acompaño a todos partes, incluso llegó a vivir temporadas en la Abundancia. También fue mozo de espadas y hombre de confianza de mi tío Juan de Dios. No había una celebración en la Abundancia o en La Alegría en la que el Chico no organizara una fiesta y estuvieran los mejores artistas del momento, pero además siempre se traía a El Gringo, a El Cojo Peroche, a La Simona, el Jhony, Silvestre, etc. Yo recuerdo algunas momentos surrealista, donde se mezclaban estos “loquitos” con Gobernadores Civiles, Generales, sacerdotes, políticos, nunca se sabía como podía terminar el invento…
El chico era doce años mayor que mi padre. Como mi padre era un apasionado de la escopeta, de las cacerías y sobre todo del Tiro de Pichón, tenía que viajar por toda España. Me imagino que ese sería el motivo por el que mi abuelo o mi tía Concha dispusiera que empezara a acompañar a mi padre. Hicieron muy buenas migas desde el principio.
Yo recuerdo, y me lo confirma mi madre, que el Chico estaba siempre pendiente de mi padre, en nuestra casa de Eduardo Dato entraba y salía como uno más. Cuando íbamos los fines de semana al Carambolo, siempre parábamos a recogerlo en su casa de Juan Diaz de Solis, donde vivía con el amor de su vida, su esposa Joaquina y su hijo Cesar. Yo subía muchas veces a darle un beso a Joaquina, una mujer guapísima y una verdadera señora.
El fue testigo de mis primeros tiros en el campo y en el Tiro de Pichón. Me enseño a recargar cartuchos, recogíamos las vainas usadas en el Tiro y los recargabamos en mi casa para después tirar zorzales. Cuando íbamos de cacería se sentaba siempre en el asiento de delante (no tenía coche y no sabía conducir), cuando pasabamos por algún pueblo siempre paraban a algún vecino y el Gordo se entretenía en contarle una historia de un tal don José que vendría preguntando por él, pero si usted lo ve, le dice que yo no he llegado, que usted no me ha visto, todo esto lo decía con una seriedad importante, y al final preguntaba “¿estamos de acuerdo?” el otro respondía si, si, bueno pues no se mueva usted de aquí hasta que pase don José. Mi padre arrancaba y se iban sin hacer ningún comentario al respecto. Yo me callaba y no preguntaba nada, por si las moscas.
Empezó a viajar con mi padre a todos los Tiros de España, junto a Joaquín Zapata (otro personaje inolvidable). Se ocupaba de todos los detalles, llevaba las cuentas, jugaban al dominó formando pareja, y como conocía perfectamente la forma de tirar de mi padre, se sacaba sus buenas perras en el corro de las apuestas. Muchas veces era él quien llamaba a mi madre por la noche para contarle como iban las cosas, si había hecho “cero” o estaba “limpio”, que le iba a mandar un giro, etc.
El Chico empezó a “traficar” con jamones y cañas de lomo. Recuerdo el maletero del Milquinientos o del Fiat de mi padre, lleno de jamones, paletas, cañas, chacinas, las escopetas, la guitarra… y las maletas en el asiento de atrás. Los compraba sin curar en mataderos de la sierra de Huelva y los vendía ya curados por todos los Tiros de Pichón de España. Cuando yo tuve coche lo llevé varias veces a Cortegana a recoger material; durante las dos horas que se tardaba entonces no paraba de hablar y de contarme cosas de mi familia, anécdotas e historias de toreros antiguos.
Una vez le oí a mi padre contar una anécdota del Gordo. Uno de las tiradas puntuables era Tanger, donde mi padre, por ir todos los años, tenía buenos amigos. Murió, creo, el padre de uno de ellos, y mi padre decidió que tenia que ir a dar el pésame. Por supuesto se fue con el Chico. Salieron el día antes porque el funeral era por la mañana temprano. Creo que la noche en Tanger fue larga y al Gordo se le fue la mano con el vino. A la hora del funeral, que estaba abarrotado, mi padre le dijo “mira Gordo, ahora vamos a darle el pésame, tu te pones detrás de mi y yo le daré la mano y una cabezada, seguimos y nos vamos ligeritos…” Se pusieron en la fila con cara de circunstancia, cuando le llegó el turno a mi padre, dio el pésame a su amigo y a la viuda y se retiró. De pronto oyó al Gordo suspirando varias veces, se volvió y lo vio con los brazos abiertos, mirando fijamente a la viuda, y le dijo muy serio “ ¡no se preocupe usted señora, que ya esta descansando en los brazos de Onofre…!”


http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1998/06/17/110.html

¿QUE ESTA PASANDO?


Bienvenida a la primera página hermana, colega y co-redactora de este cuaderno Eres la mejor colaboradora que se puede tener en el mundo. Muchas gracias. Más te quiero.





lourdesparejaobregon dijo:



Ayer viernes en la mal llamada "fiesta de la primavera", se reunieron en Sevilla miles de jóvenes para celebrar la llegada de el buen tiempo. Bonita cosa, bonito nombre..

Por datos recogidos en informativos y prensa, resultados. Un muchacho de 24 años muerto de una puñalada en el corazón, más de cuarenta comas etílicos, infinidad de asistencias médicas y policiales por peleas. En el informativo de la uno, chicas haciendo pipí en primera fila sin pudor alguno y saludando a las cámaras, en segunda fila.. ni se sabe...¿que soy exagerada?..que se lo pregunten a los padres del pobrecito muchacho.....¿QUE ESTÄ PASANDO?..

CARTA A ZP

Sevilla a 23 de Marzo de 2011.

Sr. Rodriguez Zapatero, don José Luís. El motivo de mi misiva es informarle de primera mano de cómo van las cosas por la tierra, más concretamente por Andalucía, una región al sur de España, el país del que es usted presidente del Gobierno desde el año 2004. Andalucía es una región gobernada desde hace 31 años por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), del que usted es Secretario General  y pertenece a su Ejecutiva prácticamente desde que tiene  la mayoría de edad.
Por aquí las cosas no marchan bien. Verá usted porqué se lo digo. Yo soy Internista y desde principios del año 2000, paso consulta en un Centro Médico en Tomares y recibo a pacientes de este acogedor y emprendedor pueblo y de toda la luminosa comarca de El Aljarafe: Castilleja de la Cuesta, Gines, Mairena, San Juan, Bormujos, Sanlucar La Mayor, etc, etc.
Mis pacientes son preferentemente personas de las llamadas antiguamente “clase media”, profesores de Institutos y Universidad, funcionarios de la Administración, Policias, muchos industriales de pequeñas empresas, también empleados,  comerciantes y profesionales libres autónomos, sin olvidarme de las amas de casa a tiempo completo, los estudiantes, las viudas y los pensionistas. Como ve tengo por pacientes a personas representativas de un amplio espectro de la sociedad. Si quisiéramos hacer un muestreo estadístico o una encuesta creo que sería el grupo humano ideal: hombres y mujeres desde los 16 a los 100 años, de todas las clases sociales y estado civil, de profesiones diversas, y supongo que diversas ideologías y simpatías políticas, y que a la mayoría de ellos los veo por lo menos dos veces al año.
En estos años me ha dado tiempo (no niego que me gusta este tipo de observaciones), no solo ha tener una visión clínica de mis pacientes, sino también a tener una apreciación social como grupo. Me explico.
Al principio no veía a muchos pacientes. Por supuesto atendía las patologías propias de mi especialidad, las exacerbaciones estacionales, las infecciones invernales y las revisiones anuales, son prácticamente constantes año tras año. Los pacientes solo acudían a las consulta en estos casos (muchas veces ni por eso) porque estaban muy ocupados trabajando, haciendo negocios, viajando, estudiando, preparando oposiciones, comenzando proyectos empresariales… la verdad es que entonces las pacientes tenían que encontrase muy malitos y los síntomas tener mucha consistencia para que un paciente acudiera al Centro Médico. Además lo que exigían era estar sanos cuanto antes para seguir trabajando, “no puedo parar”, “tengo mucho trabajo”, “depende mucha gente de mi”, “me espera el Notario”, “tengo que ir a Madrid”… Eran unos pacientes positivamente estresados, con iniciativas laborales y profesionales, aparentemente felices y con disposición a emprender nuevos proyectos, con ganas de vivir y de aprovechar su tiempo libre.
A medida que han ido pasando los años y sobre todo desde los últimos seis o siete años hasta ahora, se han ido produciendo cambios sustanciales tanto en el número de personas que acuden a la consulta como en el motivo que los hace acudir a ella. Ahora tengo un gran número de pacientes que acuden a la consulta por motivos banales, a veces adelantando la cita de las revisiones, incluso, otras veces ni ellos ni yo sabemos muy bien el motivo… pero acuden casi todos con síntomas muy parecidos: angustia, desazón, malestar general inespecífico, opresión de pecho, tristeza, a veces llanto injustificado, dolores de cabeza, mareos, falta de sueño y despertar precoz. Los exámenes realizados suelen ser anodinos. Las caras de felicidad y de seguridad de años atrás se fueron tornando visita a visita en rictus de seriedad, en negativa ansiedad, en malestares psicosomáticos, falta de vitalidad y de iniciativa, problemas de insomnio graves, en muchos casos  cuadros de depresión.
Me cuentan la mayoría de ellos que tienen serios problemas económicos, muchos han perdido su puesto de trabajo y están desesperados, otros han tenido que despedir a la mayoría de sus empleados y subsisten a duras penas, los comerciantes no venden, los empresarios están muy cabreados, no se callan y me lo dicen casi llorando, “los bancos nos asfixian, la Administración nos oprime”, “no se que voy a hacer”; “me quieren quitar la casa”, “me engañaron los bancos”, “esto tiene que acabar de alguna manera”… “y ahora nos metemos en otra guerra”.
Los estudiantes y recién Licenciados están absolutamente desesperados sin salida profesional. Los opositores no tienen oposición a la que presentarse. En la calle hay un run-run de descontento muy peligroso.
El paro y la desolación social oprime a las familias, aumentan los problemas conyugales motivados por la opresión económica, la calidad de vida de muchísimas familias se va deteriorando progresivamente. Mientras, nuestros políticos andaluces se echan los EREs a la cara unos a otros.
Estos problemas son absolutamente reales Sr. Rodríguez Zapatero y se lo cuento porque me temo que sus Vicepresidentes Sr. Perez Rubalcaba, don Alfredo y Sr. Blanco, don José, no lo tienen a usted muy al cabo de la calle de estos asuntos “sin importancia”.
Me consta que la Sra Chacón, doña Carmen, si lo tiene a usted perfectamente aleccionado en los más mínimos detalles de la guerra contra Libia.


Preludio del estudio.


 Estas dos reflexiones las escribí el 26 de Noviembre de 1980. Tenía 24 años. En la hoja de papel manuscritas las titulé Preludio del estudio, es decir, que lo escribí antes de ponerme a estudiar.

¿Cuántas veces pensamos decir lo que nunca decimos?
¿Cuántas veces queremos pensar lo que nos tienen prohibido?
¿Cuántas veces nos volvemos atrás por temor a lo desconocido?
¿Porqué?
¿Cuántas veces deberíamos preguntar lo que nadie nos sabrá responder?
¿Cuentas veces deberíamos pensar mas allá de lo que nos tienen ordenado que pensemos?
¿Cuántas veces deberíamos decir lo que nadie quiere oír?
¿Verdad?
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Hay días grises y puercos
con lluvia y barro y coches y autobuses
y gente que corre por un taxi sin fijarse en ti para nada.

Hay días de arco iris y pájaros cantando,
de sol por la mañana y sonrisa todo el día,
de bromas y de juegos, de amores y poesías.

Pero para algunos
todos los días son iguales:
o de cama, o de camilla,
o de hospital o de cárcel.

Porque son viejos.
Porque están enfermos.
Porque están presos.
Son los que esperan la muerte
y no nos acordamos de ellos.

EL PODER Y LA GLORIA

Me gusta el titulo de la novela de Graham Green.
Dicen que el Poder es la droga más adictiva que existe, la más potente, que una vez que se está bajo sus efectos aunque sea por poco tiempo, después ya nada es igual. Quien la probó queda marcado para toda su vida, cambia su personalidad, su aspecto físico (¿hace desaparecer los bigotes poco a poco? ) las conexiones cerebrales quedan muy dañadas y al parecer se entra en una especie de frenesí verborreico y viajero.
Por supuesto que me refiero al Poder, con mayúsculas, al Poder que esta por encima de la Ley y de la Justicia, por encima de Parlamentos y Senados, por encima del Bien y del Mal. Las pocas personas que han sucumbido a los efectos de esa clase de Poder, se creen imprescindibles, se ven a ellos mismos como salvadores de pueblos y naciones, se sienten inefables, superiores al resto de los mortales, se creen dioses. Salvadores de la Humanidad en muchos casos. Aliados de las Civilizaciones.
Bajo los efectos de esta terrorífica droga, los consumidores pierden el contacto con la realidad, sus decisiones no responden a ninguna lógica, son fruto de unas mentes perturbadas y enturbiadas por conseguir cada vez más Poder. Por este motivo han saqueado a pueblos enteros,  asesinado impunemente a inocentes, organizado actos de terrorismo de estado, han fomentado revoluciones y guerras entre países, han invadido y permitido masacres de etnias y pueblos enteros.
Tener acceso a esta droga es difícil, solo unos cuantos elegidos la consiguen, ya sea por la fuerza de las armas, por mantener dictaduras coloreadas de azul, de rojo o de amarillo, por sometimientos ancestrales de pueblos sumidos en la miseria, o como ocurre en muchos países, por la fuerza de los partidos políticos, por la gran farsa de las democracias falsas y manipuladas en la mayoría de los casos.
Hay otra forma de llegar a drogarse con el Poder y es con el viejo conocido don dinero. Pero hace falta mucho dinero, tanto, que por ejemplo en España tan solo debe haber unas cuatro o cinco personas que pueden comprar Poder con dinero. Son los dueños de la pasta, los que mantienen a los partidos y quitan y ponen a su antojo a los políticos, los que permiten que no gobiernen los más votados, sino los que ellos dispongan con sus apaños, aquellos a los que les permitirán el acceso a la bolsa de la droga. Los dueños del dinero son los que administran la Gloria.
Muchas veces un grupo de adictos se reúnen y organizan verdaderas orgías de Poder. Es en esas orgías donde, drogados y enfebrecidos por el ansia de tener mas y mas Poder, juegan con los pueblos, con las naciones, distribuyen el tráfico de armas, fomentan el odio entre naciones amigas y se reparten el petróleo como si fuera el juego del Monopoly. 
Según como soplen los vientos unas veces son benévolos con los tiranos y otras celosos de la calidad y cantidad del Poder que atesore un tiranete drogata y payaso, lo derrocan sin miramientos.
Tenemos muchos ejemplos cercanos de embrutecidos por el Poder. Yo solo tengo cincuenta y cuatro años, pero sé que todavía no he visto lo peor, que he de ser testigo de mucho dolor, mucho llanto y muchas vidas inocentes despreciadas por aquellos que solo quieren conseguir y perpetuarse en el Poder y, tristemente en lo que para ellos es la Gloría.
En Europa, donde nos creemos los más civilizados del planeta, es  junto con Estados Unidos, donde se lucha más feroz y despiadadamente por conseguir Poder. En España ese afán de Poder es ridículo y miserable.
Aquí cualquier pelagatos quiere su rayita de Poder para sentirse seguro, para sacar pecho en su pueblo, para colocar a tres queridas, para ponerse un clavel en la solapa y montarse en un coche de caballos, para comer marisco hasta jartarse, para trincar las comisiones correspondientes al cargo que ocupa.
Solo tenemos que poner la tele, escuchar la radio o leer los periódicos y los veremos en plena pelea barriobajera: mienten, insultan, falsean datos, esconden pruebas, se venden barato, destrozan su dignidad, delatan, traicionan…
Todo por el Poder… ¿y la Gloria?


GUERRA Y PAZ

No, no voy a escribir sobre la gran novela de Tolstoi, que me confieso culpable de no haberla leído todavía, quiero escribir más bien sobre hipocresía, sobre falsedades, sobre muerte sí o muerte no, justificada y aceptada o cobarde y criminal, quiero escribir lo que siento estos días de maremotos inexplicables, de mariconas libianas perpetuándose en el poder por la fuerza de las armas, de asesinatos impunes a diario en Méjico, Colombia, Venezuela, China, en casi toda Africa, de la locura de los países árabes “integristas” que fomentan la “guerra santa contra los infieles”, de Al-Kaeda, de los llamados Talibanes, de los suicidas forrados de bombas en los mercados llenos de inocentes, de la vergonzosa guerra interminable de israelitas y palestinos, quiero escribir sobre la gran mentira de los gobernantes mundiales que dirigen a su antojo los suculentos negocio de las armas, es decir de las guerras, es decir de la muerte de inocentes.
Me vuelvo por enésima vez a declarar absolutamente en contra de la llamada “pena de muerte” dictada por jueces, del aborto injustificado, de la eutanasia cobarde y de cualquier acción o dejación que favorezca o permita que se realicen estos actos criminales. Estar en contra de la muerte implica no solo decirlo cuando convenga politicamente y ponerse una pegatina para salir en fotos o firmar manifiestos, unas veces si y otras no, según quien sean los que ordenen las masacres y el color de los que vayan a morir. Estar en contra de la muerte es estar siempre a favor de la vida. Siempre.
Pero verán ustedes lo que me pasa (lo que espero que no me pase nunca). Si yo estoy en mi casa o en la calle tan tranquilo, con mi mujer, mis hijos, mi nieta, mi madre o mis hermanos, y de pronto aparece un tío con una pistola o un cuchillo y tengo la certeza que va a matar a uno de mis hijos, o tiene una escopeta y está a punto de disparar contra nosotros, juro que no me temblaría la mano de pegarle un tiro en la cabeza, de dejarlo frito como un pajarito, y estoy completamente seguro de que me alegraría de que el muerto fuera él y no otra persona. Pero si ese agresor llegara a matar a alguno de los que he dicho antes (Dios no lo permita, si, si, ya lo se…), no sería capaz, en frío, de hacerle daño. No firmaría su “pena de muerte”.
Por eso creo que se puede extrapolar mi opinión al respecto con lo que sucede en el orden mundial. Si la ONU o quien corresponda, con toda la información que deben tener, satélites, espías cerocerosietes, etc, consideran que un loco, un iluminado, un terrorista, llámese Bin-Landen, Sadam, Adolf, Carlos, Luis Alfredo, George, Helmut, Margaret, Kin-Il-fon, MaoTseTse o cualquier otro nombre, que manipulando u obligando a sus ejércitos puede poner en peligro la vida de miles de personas (Torres Gemelas por ejemplo), entonces, supongo que tenemos derecho a defendernos.
Solo en el siglo XX y lo que va de este han sucedido muchísimos crímenes atroces, genocidios, guerras sin sentido con millones de muertos inocentes, que a lo mejor se podían haber evitado: los millones de muertos en la 1ª Guerra Mundial, Hitler con el ejercito alemán y el exterminio sistemático de judíos de los campos de concentración, Camboya, Laos, Vietnam, Tibet, Africa entera, tutsis, Angola, la verguenza consentida de los serbios asesinando impunemente a sus vecinos por ser de otra raza o religión, etc, etc.
Yo hubiera preferido que hubieran muerto siete u ocho terroristas en vez de los inocentes del 11-S o del 11-M en España.
Pero nunca hubiera ordenado tirar dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.
No sé si me he explicado bien.

PALABRAS ANTIGUAS

Tengo una maleta vieja llena de papeles escritos con bolígrafos: pensamientos, poesías, artículos, cuentos, dibujos... Hoy he encontrado esto y me ha hecho mucha gracias. Esta transcrito creo que fielmente.


Palabras. Hay que escribir. Hay que poner una palabra y luego otra y otra y otra. Una letra detrás de otra letra y espacios en blanco, que son también letras invisibles. A veces las palabras forman frases hermosas, que tienen un significado. Otras veces las palabras las escribimos vacías, como un globo desinflado. Las más de las veces.
Ayer escribí un cuento. En dos horas escribí quizá el cuento más bonito que he escrito y con más facilidad. Fue como abrir el grifo de una fuente y empezar a brotar agua clara y fresca. Hoy no se que escribir, no se que debo escribir, que es lo peor.
Quizá no debo intentarlo pues no tengo ninguna idea clara ni ningún objetivo determinado. Lo que pasa es que me gusta hacer letras y palabras y frases. A veces dicen cosas y a veces no dicen nada.
Dicen que la inspiración llega cuando se escribe todos los días, como por obligación. Estoy de acuerdo. Si yo me impusiese la norma de escribir diariamente algo, lo que sea, como lo estoy haciendo hoy, seguramente en cinco o diez años, tendría escritas novelas, cuentos, poemas, hasta obras de teatro, y guiones de cine y artículos y ensayos.
Hasta puede ser que viviera de eso y ganase más dinero que de médico. ¿Quién sabe?
Ya llevo una cuartilla y la mitad de su reverso, pero se me está agotando el tema como se agota la tinta de un boligrafo. Voy a guardar esta cuartilla con su fecha al final y mi firma, pues a lo mejor dentro de diez años me dan dinero (ojalá bastante) por publicarla.
¡Suerte!
TOMARES 6 DE OCTUBRE DE 1989. (Aproximadamente las 20,00h)

PD. (Para verificar autenticidad): María José esta trabajando en el Hotel Meliá, en algo de electrónica, como Azafata de Congresos de AZAC.
El domingo tengo guardia en Bollullos Par del Condado. Mañana ponen en TV-1 “El Exorcista” que por supuesto no voy a ver. Hoy canta Camarón de La Isla en un programa de la tele.
PD(2): He rellenado las dos cuartillas.

MI DIOS

Lo que voy a escribir es personal e intransferible, como decía en los tiquets de las sillas de la Plaza Nueva.

Mi Dios no tiene opinión. No tiene nada que ver con las diferentes religiones. No tiene nada que decir a nadie, nada que anunciar, ni antes ni ahora ni después. Nunca estuvo de turné por estos parajes ni habló con mortal alguno, ni siquiera en secreto, al oído o en sueños.
El Dios en el que creo no tiene color, no tiene raza, no tiene edad, no tiene historias que contar, no tiene hijos ni descendencia, no tiene religión ni creencias, no tiene libreta ni hace cuentas, ni sirvientes alados que le soplen influencias.
Mi Dios no ordena, no manda, no dicta leyes ni mandamientos, no hace aspavientos, no se enfada, no se alegra, no decide, no se manifiesta, no sale en procesiones, no se venga, no se duele, no llora, no ríe, no toma partido y no juzga. No, mi Dios no es un Juez Supremo.
Por lo tanto mi Dios no es responsable de terremotos y maremotos, tsunamis, ciclones, erupciones, catástrofes, hambrunas, epidemias o accidentes naturales.
Tampoco es responsable de la voluntad de los hombres. No tiene nada que ver con los hijos de puta que asesinan y masacran a sus semejantes. Mi Dios no ha “creado” a ningún dictador asesino de Africa, Europa, America ni de ningún otro sitio. No tiene preferencias sociales ni políticas, no permite ni evita las guerras, no le da armas ni machetes criminales a jóvenes y niños, no le da drogas alucinantes a muchachos que se convierten en despiadados matarifes por un puñado de dólares. No empuja nunca a un hombre en contra de otro hombre para que se peleen. No arma a los ejércitos ni apoya a ningún revolucionario. No estuvo nunca donde un hombre abusó, hizo daño o mató a otro hombre.
Mi Dios no ha tenido nada que ver con las guerras mundiales, con las batallas navales, con las cruzadas, con las historias sagradas, con las reconquistas, con los iluminados, con los papas, con los profetas, con los dioses esculpidos en imágenes, con los ídolos, con los espíritus, con los fantasmas, con los ángeles ni con los demonios.
Mi Dios no es cristiano, ni católico, ni apostólico, ni romano, ni tibetano, ni mahometano, ni budista. No tiene carné de identidad ni esta afiliado a ningún partido político. No tiene voz ni voto, no tiene idioma ni color, ni aspecto determinado. No sale en fotos ni retratos. No tiene imagen. No lo ha visto “nadie” como decimos por aquí.

Pero, entonces ¿Creo en Dios?¿Como es mi Dios?
Soy la cara y la cruz, agnóstico y devoto, Dr. Jeckil y Mr. Hide, Ortega y Gaset.
Soy científico, entiendo con soltura el Big-Bang, la singularidad, el inicio del espacio-tiempo, creación de átomos, moléculas, gases, plasma, sólidos y líquidos, expansión de la materia, formación de galaxias y universos. Todo física cuántica. No hace falta “hacedor”, o quizá si, yo creo que sí, aunque Stephen Hawking haya concluido recientemente que no es necesario, yo creo que debe de haber un “Manolito, dale al botoncito”…, lo demás viene solo.
Hay otros dos conceptos que no podemos justificar por la física-química conocida. El origen de la vida, pues siguen intentado crearla, (aunque nadie lo dice llevan años gastando una pasta acojonante en crear algo parecido a una simple forma de vida, una bacteria unicelular, sin éxito) y el segundo concepto importante para mi es, una vez creada la vida, porqué carajo se es caracol, ornitorrinco, avutarda, macaco, cucaracha, guepardo, burro padre, angula, aguamala, cóndor, tenia equinococus, ladilla… o humano.
La diferencia dicen que es algo llamado “el alma”, el soplo divino, lo que nos hace diferentes de los animales, lo que nos obliga a tener consciencia de nuestra corta vida, tener pasiones, amores, alegrías y miedos.
Por tener “alma” pensamos en el antes y el después, en donde vamos y de donde venimos, en quienes somos y que hacemos aquí. En lo humano y en lo “divino”. Pensamos en Dios.
Lo cual me gusta y me lleva otra vez al principio: lo que voy a escribir es personal e intransferible, como decía en los tiquets de las sillas de a Plaza Nueva.


PD: que conste que estoy hablando de Dios. No de su Santísima Madre, mi Virgen de la Inmaculada de mi capilla de Portaceli, o de mi Virgen del Rocio. ¡Mucho cuidao!



Manuel Pareja Obregón.



Mi tío Manolo. Músico desde que estaba en la barriga de su madre, pianista mágico, compositor de alegorías, cantante de lo que quería, escultor del barro rompiero, uno de los mejores pescadores de corvinas de la humanidad, tenía una risa inigualable, los mejores amigos del mundo, una chistera vieja, un corazón más grande que la Ermita de La Virgen del Rocío, su vida entera fue una larga y bonita anécdota, una Obra de Arte.
Escuchadlo.

PROGRAMA CANAL SUR 2  "DE LUJO":

http://www.canalsuralacarta.es/television/video/manuel-pareja-obregon--el-padre-de-las-sevillanas/2446/18

Mira que ERE...

Mira que ERE tonto, Manué
¿cómo se ta podio ocurrí
mete en mismo el saco
a tu compadre er Paco
y a su cuñao Rafaé?


Si no estaban ni en la empresa,
no dieron ni una peoná,
y le metemo en er banco
una buena  morterá…
es que ERE pa llorá.

¿No te da cuenta mi arma,
que la derecha es mu mala
y nos pueden criticá?

Las cosa hay que hacerla bien,
no da cuarto ar pregonero,
quedarno con ERE dinero,
y que nadie diga ná
¿po no nos lo meresemo?

Tantos año en ERE partido,
dando la cara en tos laos,
y chiton y punto en boca,
que se está mejó callao…
Yo creo que nos meresemo
un poco der “bacalao”…

Asin que a trinca, compadre,
que mirando pa otro lao
nos metemo en la buchaca
la pasta de los parao…
¡a mi me trae sin cuidao!

¡ERE mi socio der alma!
¡ERE un gran diputao…
(pero por si las mosca:
¡Ve buscando un abogao!)



http://www.elpais.com/articulo/espana/Intrusos/millones/discrecion/elpepuespand/20110306elpepinac_12/Tes









PORTACELI (y4)


Sexto de Bachillerato.
Curso 1971-72. Si en Quinto curso me convertí en Alquimista, en Sexto me sucedió algo muy especial que hizo cambiar mi vida. Aparqué la Alquimia, dejé de jugar al futbol,  entrené menos a Judo, olvidé los libros, le dije a mi padre que no a las cacerías, descuidé a los amigos: descubrí el maravilloso mundo de  ¡Las Mujeres!
Hasta entonces había tenido amigas de tu me gusta, ¿yo te gusto? y si acaso un beso en la cara. Pero mis colegas conocieron en una fiesta a unas niñas de Las Carmelitas, de catorce años, guapísimas, y yo empecé a ligar con una pecosa muy graciosa y divertida. (Ch.O.Z.)
Nos veíamos todos los días en el descampado de enfrente de su Colegío (hoy San Francisco Javier) donde pelábamos la pava antes de entrar por las tardes. Los fines de semana, la pandilla mixta de Portaceli/Carmelitas organizábamos bailes en una cochera vacía de El Plantinar. Una radio (no había luz electrica) unas velas (al princípio) para ubicarnos… y dale que te pego al baile agarrao, y besos van y besos vienen, horas y horas.
Ese año las hormonas se rebelaron contra mi mismo y yo no pensaba en otra cosa que en dale que te pego.
Empezó un mundo nuevo. Me maqueába y me lavaba los dientes todos los días. Empecé a preocuparme por la ropa, por las marcas, por los zapatos, hasta me compró mi madre unos Yankos en la calle Sierpes. Además en mi pandilla fuimos precoces con la motos (yo compré una Lobito a medias con Manolo Jimenez), salíamos todos los días, recogíamos a las niñas en la puerta de su Colégio y empezamos a entrar en los bares, sobre todo en el Bar Las Lilas (que ha sido mi segunda casa durante muchos años), y en El Coli: bebíamos cañas de cerveza, fumábamos como chimeneas y no mirábamos un libro.
Muchas veces nos perdíamos por las tascas del barrio de Santa Cruz, bebiendo vino y ligando con las excursiones de “extranjeras”… eran “días de vino y rosas”.
En el Colegio no tenía problemas, éramos casi los mayores y usábamos la veteranía para nuestra comodidad. Teníamos muy buen rollo con los profesores, éramos amigos y nos trataban como a adultos.
Yo estuve todo el curso sin dar ni golpe, pero me encantaban algunas asignaturas y no las llevaba mal, la Física y la Filosofía sobre todo. De ahí me viene mi afición a la Metafísica, pues siempre me ha gustado conocer y preguntar el por qué de todo.
La signatura más me gustaba era Literatura, disfrutaba con los libros de texto, me gustaba conocer la vida de los autores, sus libros, sus pensamientos, etc. Hasta me aprendí de memoria con mi compañero Carlos Reál Gil, gran parte de Las Cantigas de Santa María, de Gonzalo de Berceo, en castellano antiguo.
Pero tuve la mala suerte de tener un profesor de Literatura que no me tragaba, ni yo a él. Era un perfecto gilipoyas, un imbécil con aires de señoritingo, un hortera con ínfulas de juventud, un vaina. Nunca me respetó, me odiaba porque yo era todo aquello que a el le hubiera gustado ser: yo era un tío libre, con dos cojones, con criterio, a pesar de mi corta edad.
Estaba terminando el curso y hacíamos un examen de Literatura, un compañero me preguntó o yo le pregunté algo, no me acuerdo. El Gilipoyas se alegró de trincarme hablando, me dijo que no siguiera haciendo el examen que estaba suspendido. Yo le contesté que no tenía motivo para eso, que mi examen estaba casi terminado y que estaba bien hecho. El Gilipoyas se encendió y me dijo que subiera a la tarima, mientras con gesto chulesco se quitaba el reloj, que era lo que solía hacer antes de pegarle una bofetada a un alumno. Yo me levanté muy cabreado y le dije que no tenía razón, que era injusta su actitud y que no pensaba acercarme a la tarima: “a mi ya no me pega nadie y menos usted” fueron mis palabras desafiantes.
Se quedó helado. Me echó de la clase. Salí dignamente. Al terminar el examen fue a buscar al Padre Mendieta, el Prefecto. El cura vino y me dijo que me fuera a mi casa y que hablaría con mi padre. Me fui a mi casa acojonado, pero interiormente tranquilo. Se lo conté a mi madre primero, que se enfadó, y después a mi padre, que no dijo nada. Por la tarde llamaron del Colegio y se puso al teléfono mi madre, mi padre seguía sin decir nada. A la mañana siguiente yo no fui al cole, fue mi padre. Cuando volvió estuvo un rato hablando con mi madre y al salir me dijo: “esta tarde vas al Colegio, quedan dos semanas para que acabe el curso, despídete de tus amigos”. Pero no me lo dijo cabreado conmigo, más bien cabreado con el Colegio.
Efectivamente me suspendieron absolutamente todo. El Gilipoyas lo consiguió. Lo que no consiguió fue doblegarme a mí ni a mi padre, pues sé de buena tinta que en la reunión, cuando el bobo empezó a rajar de mi, el Padre Mendieta tuvo que sujetar a mi padre y el Gilipoyas casi se mea en los pantalones…
Al año siguiente echaron al Gilipoyas del Colegio por liarse con una alumna de COU, un escándalo que le costó muy caro. Después de eso tuvo muchas acusaciones de malos tratos y vejaciones. Creo que está borrado de la lista de Profesores del Colegio.
Mi madre quería que me quedara castigado estudiando en Sevilla todo el verano. Mi padre dijo que ni pensarlo, que a El Rompido de cabeza, y que el curso siguiente repetía interno en Alfonso X El Sabio.
Pero esa es otra historia.

PORTACELI (3)


Quinto de Bachillerato.
Catorce años, todo un hombre-sito (así me llamaban en mi casa Sito). En el Colegio era Pareja. Ya no usábamos babis ni “comandos”. La Misa era voluntaria. Se fumaba en la puerta de salida casi sin esconderse. Algunos tenían moto. Otros decían que  novia. Y yo me convertí en Alquimista.
Siempre me gustó la Química, de hecho, cada año por Reyes pedía un Cheminova cada vez mayor. Cuando empecé con las clases de Química con don ¿Antolin? descubrí un mundo nuevo. La Tabla Periódica, los elementos con sus valencias y su Peso Molecular, con sus átomos y electrones girando y combinandose unos con otros, me fascinaban. Era Magia. Me gustaban las reacciones químicas en la teoría, pero yo quería ver como se producían de verdad.
Aquel curso de 1970-71, aparte de hacer mucho deporte (futbol y Judo, que me encantaba) y divertirme a diario con unos amigos estupendos y graciosísimos (hablaré de ellos tranquilamente), me dediqué a la Alquimia. Un buró de madera que debería ser para estudiar y guardar los libros de mi hermano Jóse y míos, lo convertí en Laboratorio. Los productos químicos del Cheminova eran inocuos, por eso me dediqué a recorrerme Drogerias de toda Sevilla (la mejor era la de la Plaza del Pan) e ir comprando maravillosos frascos con Nitrato de Chile (de sodio), y de Plata, Sulfato de Zinc; ácidos Sulfúrico, Nítrico y Clorhidrico; Azufre, Potasio, Permanganato, etc, etc. Conseguí tener tantos productos peligrosos que me daba miedo que los tocaran y le puse al buró dos cáncamos y un candado.
Me entretenía en poner una disolución de Sulfato de Cobre, metía dentro una llave de hierro y al cabo de unos días se transmutaba en Sulfato de hierro y la llave estaba forrada de cobre. Mi madre empezó a preocuparse en como abrir los roperos.
Pero lo que me gustaba de verdad era fabricar pólvora con la peregrina idea de hacer un cohete con un tubo de Redoxon y una varilla. Mi fórmula era nitrato potásico, clorato potásico, azufre y carbón de madera. En las pruebas preliminares en el alfeizar de la ventana de mi cuarto, chamusqué completamente varios visillos, por lo que me vi obligado, bajo amenazas de mi madre de tirar el buró con todo su contenido, a hacer las pruebas en los montones del campo del Sevilla.
Mis amigos se cachondeaban de mi porque los cohetes no despegaban y lo único que hacían era echar humo pestilente. Decidí jugarme el todo por el todo: le mangué a mi padre un buen puñado de pólvora de la que usaba para recargar los cartuchos que usaba para las cacerías, pólvora de verdad, de la que explotaba. La mezclé con mi pólvora casera al 50%, la embutí a presión en el bote de Redoxón, le pegué una varilla de madera, puse la mecha y anuncié el lanzamiento de mi cohete, el viernes por la tarde.
No tuve mucho público, pero por lo menos logré convencer a siete u ocho escépticos que esperaban otro “petardo” por mi parte. Dispuse concienzudamente el artilugio apoyado en unas piedras apuntando al infinito, me acerqué con parsimonia, prendí la mecha… y metí mano a correr como un loco. Los espectadores no se movieron, se quedaron mirando tranquilamente como la mecha se acercaba al cohete.
El petardo fue gordo, vamos, que se escucho en media Sevilla. Los cachitos de bote de Redoxon todavía alguno los tiene incrustados en las piernas. La sordera es permanente, por desgracia.
Todavía no me han perdonado del todo.
Ese año aprobé casi todo, bueno, me suspendieron en junio Inglés y Religión. Mi Padre se descojonaba de risa con eso de catear la Religión.
A El Rompido de cabeza.

PORTACELI (2)

El paso de Media a Ingreso imprimía carácter. Tienen ustedes que tener en cuanta que en ingreso ya teníamos nueve años, algunos diez. Incluso alguno apestaba  a tabaco más que el Padre Uriarte a rapé.
 Era un curso especial porque no se podía catear, teníamos que aprobarlo todo para pasar a Bachillerato. No sé porqué, quizá sería por la ubicación de la clase, pero recuerdo aquel año muy sombrío, frío y desangelado. El profesor era don (no me acuerdo)…… ya mayor, muy educado y poco dado a las bromas. Ese año me dediqué al futbol, creo que jugaba unos cuatro partidos al día, terminaba de comer y salía corriendo al colegio para jugar con los internos y los mediopensionistas. Por la tarde, al salir, me quedaba rezagado apurando las horas de juego hasta que sonaba la campana que llamaba a los internos. La verdad era que no estudiaba mucho, pero me bastaba con poner atención en clase, no me dieron ningún cate.

Primero de Bachillerato. Ya no éramos niños, éramos hombres de tomo y lomo. Las cuatro “secciones” juntas en el “estudio”, al cuidado del “malvado” Hermano De La Vega. Creo que los Hermanos no daban de sí para llegar a curas. A mí si me dio de sí: me dio fuerte y flojo, me tenía las patillas arrancaitas y le gustaba el numerito de la regla en las palmas de las manos.
Entonces la educación era algo que los chavales “notabamos” las 24 horas del día: a diario en nuestra casa con el ejemplo de nuestros padres y nuestros mayores y sobre todo en el Colegio, aprendiendo día tras día de unos señores, “los profesores”, que se esforzaban por transmitirnos sus conocimientos. Unos lo sabían hacer con “arte” y templanza; otros con ordenes y amenazas (a veces con un guantazo), pero el resultado se dejaba notar y nuestro carácter se amoldaba, sin darnos cuenta, al carácter “jesuita”: éramos al mismo tiempo Marianos (De María, La Inmaculada Concepción de la Capilla) y Liberales de opinión; de  Misa diaria y de charlas sin censuras con aquellos Misioneros que nos hablaban de otra manera de vivir la religión católica, de entrega desinteresada a los más desfavorecidos, de dar sin esperar recompensa…
Una mezcla de magníficos profesores laicos, que sabían latín (textualmente, nunca mejor dicho) y de sacerdotes muy letrados, algunos con varias carreras universitarias, que enseñaban y promocionaban al que quería aprender y creo que detestaban a los que no se esforzaban o no daban más de sí (en eso eran algo “clasistas”).
En Bachillerato, cada asignatura era dada por un profesor distinto. Puedo nombrar a casi todos los que me dieron clase, pero guardo un especial recuerdo de los siguientes: el buenazo de Don Augusto; Don Germán, hablando y perorando en Latín, insultaba como nadie; Don José Alba y su andaluz cerrado; el Padre Agustín Alcalá haciendo estratosféricos experimentos de Física en el Laboratorio; El Tuto (Restituto Méndez S.J.) enseñando Matemáticas por cojones. El Padre Rafael Halcón hablando ingles y siempre cabreado conmigo. Don Félix, intentando que yo aprendiera a dibujar con compás y escuadra, ¡y pasarlo a tinta china! Un cura que me dio Geografía en Primero (¿el Padre Varela?) y me pegó una leche bien dada. El Padre Ríos y sus Montañeros de Santa Maria (cuando cuente lo que me pasó no lo vais a creer…) Las clases de Religión-Teología que nos regalaba el Padre Rafael Lecaróz. Entonces el Prefecto era el padre Mendieta, un gran vasco, de buen corazón, que dirigía el Colegio con disciplina y con justicia.
Tuve de Profesor de Gimnasia a don Santiago Tejera, que había sido entrenador del Betis y entonces lo era del Portaceli FC, con el que llegué a jugar en los Infantiles, y luego a don José Luís Montoya, “El Montoya”, que me enseño a correr los 400 metros a base de mensajes en voz alta del tipo: “Parejaaaa…como te coja te vas a acordar de mi…” . Juro que me cateó la gimnasia, según el por “desacato a la autoridad”.
Aprendimos muchas cosas, pero sobre todo nos enseñaron: Educación, Respeto, Conducta, Urbanidad… ya no oigo hablar de esas “asignaturas”.
Aprobé Cuarto y Revalida en Junio, ni me lo creía. Por eso creo que me dejaron ir al Campamento de Los Montañeros de Santa María, al pantano de los Bermejales en Alhama de Granada, las dos semanas más largas de mi vida.  (Repito que tengo que hablar de esta experiencia)
Continuaré.


PORTACELI


Fue mi Colegio desde 1964 hasta 1972. Entré en Media, recién cumplidos los ocho años. Desde ese momento mi vida empezó a cambiar, se puede decir que poco a poco dejé de ser un niño chico y empecé a convertirme en un niño grande. Recuerdo que mi madre me dejó ir y volver solo desde el primer día, bueno, acompañado por mi amigo Escribano, que estaba en mi clase. Mi primer profesor fue Don Juan Martagón, un hombre bueno, un buen maestro. Eramos como una gran familia de compañeros de clase, todos con babi celeste, nuevos amigos cada día, profesores y curas siempre pendientes de nosotros. El Padre Fuentes, nuestro director de Primaria, con los pelos de punta, era de Huelva y mi madre lo conocía.  Le besabamos el anillo al llegar al colegio por las mañanas.
Los sábados por la mañana teníamos clase y después la misa solemne en la Capilla, todo el Colegio, con el uniforme de los pantalones grises y la chaqueta Burdeos con el escudo, y la corbata plateada con la gomilla. Don Angel tocando el órgano y el coro cantando como los ángeles. Todavía debe haber bancos con mis iniciales grabadas. Al final se cantaba el Himno del Colegio: “Corazón Inmaculado, que nunca podré olvidar, Virgen, que como una estrella, me alumbras desde ese Altar…” Aún me emociono cuando lo canto.
Me impresionaban aquellos pasillos largos con tantas clases; las bancas de madera con sus tapaderas, el estrado de tablones, la gran pizarra, la tiza y el borrador. Los recreos en aquellos campos de futbol enormes donde pasé muchos de los mejores ratos de mi infancia. La campana verde que anunciaba la vuelta a clase. Mi primer equipo de futbol, El Giralda, con camisetas coloradas. Las clases de gimnasia, saltando el potro o el plinto. Los internos, que me daban mucha pena que no salieran del colegio. Los gratuitos, a los que veíamos de lejos con sus babis de rayas. La basílica , donde entre sus muros todos nos fumamos los primeros cigarrillos. La piscina en verano… un paraiso.
Entonces un curso completo duraba media vida, las vacaciones de Navidad eran algo muy lejano, parecía que no llegaban nunca. Hasta el 21 de diciembre no teníamos vacaciones y empezaba la Navidad. Pasábamos todo el día en la calle, bien abrigados. Interminables partidos de futbol por las mañanas. Por las tardes hacíamos candelas en los montones de lo que hoy es la calle San Francisco Javier. Triquitraques y petardos. Había pavos en la Gran Plaza.
La cabalgata de los Reyes Magos por la Puerta La Carne. La noche más larga y la mañana más esperada, el silbido de mi padre, las muñecas de mis hermanas, los balones, las raquetas de tenis, el fuerte de mi hermano Jóse, el scalextric… Mi especialidad era desmontar inmediatamente los juguetes para ver que pasaba por dentro. Me acuerdo del Tiburón Citroen Payá, que se guiaba con un mando unido al coche por un cable.
La vuelta la colegio entrábamos de noche y salíamos de noche. A veces castigado a “estudio” hasta las ocho, o los sábados por la tarde y domingos por la mañana. Las tardes se iban aclarando, la luz se aferraba al día, hasta que llegaba la Semana Santa. Me encantaba la Semana Santa porque nos llevaban a El Rompido. Yo no ví una Procesión hasta los catorce o quince años. Nunca salí de nazareno, no puedo estar encerrado ni agobiado entre la multitud, soy de espacios abiertos y de caras descubiertas.
La Feria en El Prado, la calle del infierno, nuestra caseta soleada. La tata Teresa (que se acaba de morir, descanse en paz) era la tata de mis primos los hijos de tio Manolo y tia Carmen. Se acababan de mudar desde Castilleja a Sevilla, a Eduardo Dato, Oscar Carballo (Coibesa), enfrente del colégio. No conocía absolutamente nada de Sevilla y nos tenía que llevar en táxi de vuelta a casa, después de los payasos de la caseta del Circulo de Labradores. Mi tío Manolo le dijo: “tata le dices al taxista que te lleve a Oscar Carballo, acuerdate, Oscar Carballo”. Paró un taxi, siete u ocho niños empetados, se monta la tata al lado del conductor y le dice muy seria: ¡ Ajorca caballo !  todavía no sé como el buen hombre nos trajo a casa…..

C.V. MI INFANCIA (2)

Pepa siempre en su esquina del Bar Estadio con su carro de chucherías, el chicle Bazooka, dos reales de pipas  en un cartucho y barritas de arazú.
A Eladia a merendar, una cuña de chocolate o una palmera de huevo. En verano un pochicle y un napolitano en la tienda de Antonio.
El lechero, creo que se llamaba Andrés, con su chaquetón de cuero negro y el monedero en la cintura.
El paralítico del carrito colorao (entonces no eran todavía minusválidos) que andaba a golpe de manivela, estaba fuerte como un toro.
Luis, el limpiabotas, era Alberti reencarnado, clase y señorío, elegancia y majestad, ni una palabra más alta, era saber estar.
La mercería de Antoñita con su mostrador de madera y sus máquinas de coser.
Librería Marilin, tebeos colgados de una guita cogidos con alfileres, el As y El Marca, las novelas del oeste de Keith Luger y Silver Kane, para mi padre. (Se cambian novelas). Estampas de futbol, los albunes sin terminar.
La Drogeria de Paquito el mariquita.
Manolo el portero leyendo El Sevilla sentado en la camilla, antes de subirlo. El cante en la radio de baquelita.
El ascensor con su cancela de hierro y sus puertas de madera y cristales.
La azotea donde vivía una bruja dentro de los bidones de agua, que yo la ví.
El cine Nervión, sesión infantil, películas de combois y aplausos cuando llegaban los buenos.
La Farmacia Queraltó, pastillas Juanolas, a la cuenta de mi padre.
Tardes largas de merienda-cena en el campo del Sevilla. Se acerca el verano.
Misa en Los Redentoristas.
Futbol los domingos por la tarde. Entrada por la “puerta de oficio”.
La Hoja del Lunes.
Huele a café torrefacto cuando voy con mi tata al mercado de la Puerta La Carne.
Pasa el tren por debajo del puente de San Bernardo.
El tranvía amarillo camino de la Gran Plaza.
Todavía me hago pipí en la cama...


C.V. MI INFANCIA (1)


Mi infancia son recuerdos del barrio de Nervión, de un piso en Eduardo Dato lleno de luz y de vida, de un patio interior, de una escalera y una portería. Las primeras caras: mis padres, mis hermanas, mis tata Meme y  la Toni, Manolo y Asunción, (los porteros, como de la familia), y después, mis amigos Diego Villalonga, Mundi y Jóse Blanco.
Son recuerdos de una casa especial e inolvidable. La puerta de la cocina, cuando todavía no llegaba al timbre ni de puntillas, daba paso a una cocina no muy grande pero llena de olores y de ollas hirviendo. El pasillo largo, con el reloj colgado -como vigilante- la salita de estar y comedor de diario (a veces dormitorio), el cuarto de las niñas, el de los niños, el de las tatas, el  cuarto “de juegos”, el dormitorio de mis padres, con su gran cama-hospital, y al final, esa parte oscura y misteriosa de la casa, la entrada principal con su gran espejo y el salón silencioso lleno de copas y de cuadros.
Son recuerdos de una avenida que cruzar y un campo enorme enfrente de mi casa donde pasaba muchas tardes en libertad jugando a la pelota. De pantalones cortos, bocadillos, carreras y partidos de futbol. De tardes de sol, muchachas con delantal, soldados de uniforme paseando y las novias suspirando.
Recuerdos del “Campo del Sevilla”, donde jugué tantas veces en sus soportales, tantas veces descansé sentado sobre sus muros de piedra y tantas veces me deshollé las rodillas en sus losetas. Recuerdo con cariño a la familia Pérez, que tantas veces nos dio agua por la ventana, a cualquier hora que la pidiéramos. ¿No vamos a ser sevillistas, por Dios?
El tranvía, con su traqueteo, el carro del hielo tirado por percherones, el afilador en bicicleta, el gitano de la cabra y algún loco conocido que pasaba por allí. A veces hasta se escapaba un becerro de algún cortijo cercano y tocaba salir corriendo.
En invierno jugábamos en la calle Palacio Valdés, para todos nosotros “la calle de Eladia”, porque así se llamaba la tortería de Eladia y su hermana Anita, donde se compraba o se “apuntaba” el pan, la merienda y casi todo lo de diario.
Entonces mi vida pasaba lentamente, cada día era tan largo y pasaban tantas cosas como ahora en una temporada. Ya dije que nunca estuve ni me sentí solo, siempre acompañado, siempre querido. Desde pequeño he tenido una relación especial con mi madre, una especie de transmisión de confianza hacia mí, que me ha hecho sentirme muy bien conmigo mismo, pero me ha obligado a estar siempre “atento”… no sé como explicarlo.
Mi primer colegio fue La Sagrada Familia, uniforme negro con escudo plateado en el pecho. El primer intento no cuajó, lloraba desconsoladamente y le pegué un bocado a la Madre Lucía en la mano, suficiente para volver a casa hasta el año próximo. Estuve dos felices años en ese estupendo Colegio. Allí leí mi primera Enciclopedia, que conservo. La Madre Presentación me enseño los números, las cuatro reglas, leía con facilidad, aprendí a expresarme correctamente y hasta intentaron enseñarme a cantar. Allí conocí a muchos de mis, todavía, mejores amigos: Alberto Núñez; Manolo Jimenez; Luis Serrano. Allí hice La Primera Comunión, con siete años.
Nos recogía siempre (a Concha; Lourdes, Josemaría y a mí) mi tata Meme, desde el Colegio a nuestra casa teníamos que cruzar el campo del Sevilla. Algunos días mágicos mi padre aparecía como por arte de mágia de un uno de los huecos de las puertas del estadio… este es uno de mis recuerdos preferidos.
Continuaré.

LA MUJER ANONIMA


Acepto la invitación de Celso a escribir sobre algún tema de interés en este foro y cogiendo el testigo que me pasa mi hermana Rocio, sobre lo orígenes del dicho “al baño maría” quiero hablaros sobre un tema: LA MUJER ANÓNIMA.
En primer lugar ampliar nuestros conocimientos, ya que existe una segunda versión que atribuye el origen de este término a la alquimista “María la Judía”.
Fue una mujer que trabajó en la Biblioteca de Alejandría, dos siglos antes que Hipatia (a esa sí la conocemos por la película  “Ágora”), las dos mujeres más importantes de la época. Alquimista e inventora, lo que más llama la atención fue los aparatos de laboratorio que inventó.  No hace falta que os cuente más porque sólo teneis que buscarla en Internet para saber todo sobre esta mujer. Merece la pena.
Hipatia, María la Judía… fueron dos de las miles de mujeres que por su condición de “mujer” han permanecido en el anonimato, siendo brillantes y con trabajos excepcionales. Yo no sé vosotros, pero yo no sabía quien era Hipatia hasta que ví la  película de Amenábar.
Y esto me hace reflexionar y me llena de admiración las miles de mujeres que a lo largo de la historia de la humanidad han desarrollado las ciencias, las letras, las artes… sin ser reconocido su trabajo, por el hecho de su condición de mujer. Mujeres con doble mérito pues dedicaron su vida a desarrollar su capacidad intelectual con el handicap de tener que luchar contra las limitaciones sociales. Y digo “sociales” incluyendo a hombres y mujeres pues no sólo los hombres las veían como un ser inferior sino tambien las mismas mujeres de sus épocas que las verían como bichos raros.
Mujeres que nadaban “contra corriente”, intentando hacerse sitio entre hombres que, por cuestiones sociales, culturales, religiosas (¿habeis leido algunas cositas de San Pablo….?), por lo que se ve tenían el monopolio en el mundo del “saber”.
Nada más que hay que fijarse en los libros de texto de los colegios de antes, donde no aparecen las mujeres por ningún sitio. La gente de nuestra generación creo recordar que sólo hemos estudiado a Rosalía de Castro, Fernan Caballero (por su pseudónimo) y Madame Curie (ésta además siempre la acompañaban con su marido, que seguro que era más torpe!)
Aunque hicieron unos grandes trabajos no eran objeto de investigación y estudio hasta que nuestra sociedad ha estado preparada para ello, por eso sus nombres iban quedando olvidados, aunque no sus obras.
En la pintura,  por ejemplo,  existen cuadros de la misma calidad que de pintores de los cuales los Museos están llenos. La mayoría siguen anónimos, mal atribuidos o apilados en sus almacenes. (Sofonissa Anguissola, pintora del renacimiento,  tiene cuadros idénticos que Sanchez Coello; Isabel Sitani, Lavinia Fontana, Artemisa Gentilleschi…) y muchas otras. Podríamos hacerle un favor a estas señoras, por lo que hicieron, tan fácil como buscarlas en Internet y echar un vistazo a sus obras que son magníficas. Ellas se lo merecen.


¡OLÉ LAS MUJERES ANÓNIMAS!
Escrito por mi prima Delia Pareja-Obregón Pol.

MIS PELICULAS 1.


Estas películas son aquellas que recuerdo que me han dejado huella cuando las he visto, o aquellas que no me importa volver a ver una y otra vez. Estoy seguro que se me olvidan muchas que recordaré o recordaremos.

·      Pinocho (Dibujos animados de Walt Disney en general)
·      Charlot, todas y cada una de ellas. La Quimera del Oro, en particular.
·      Mary Poppins.
·      La carrera del siglo.  
·      Chytti Chytti Bang Bang.
·      El mundo esta loco loco loco.
·      Sonrisas y lágrimas.
·      El juez de la horca.
·      James Bond 007, las de Sean Connery y Roger Moore.
·      El Volar es para los Pájaros.
·      Harold y Maude.
·      Dos hombres y un destino.
·      Casi todo Spielberg pero sobre todo, El Diablo sobre Ruedas; Encuentros en la Tercera fase.
·      La saga de La Guerra de las Galaxias.
·      Taxi Driver.
·      El Golpe.
·      El Cazador.
·      Apocalipse Now.
·      Blade Runner.
·      Sospechosos Habituales.
·      León El profesional.
·      Ghost Dog: El camino del Samurai.
·      Pulp Fiction.
·      Cine Negro americano de los años 40-50, casi todas.
·      Casi todo Lubitch de los años 1930 y 40. Sobre todo Ser o no Ser y Ninotchka.
·      Casi todo Billy Wilder, sobre todo Testigo de Cargo y El Crepusculo de los Dioses.
·      Casi todo J.L.Mankievitz; sobre todo La Huella y El día de los Tramposos.
·      Clint Eastwood, como actor y como director, sobre todo Mystic River.
·      La Pequeña tienda de los Horrores.
·      El Padrino I y El Padrino II.
·      La Noche del cazador.
·      Ciudadano Kane.
·      Matar a un Ruiseñor.
·      Solo ante el Peligro.
·      El Hombre que mató a Liberty Wallace.
·      La Diligencia.
·      Ben-Hur.
·      Todo Stanley Kubrick, entero, sobre todo Lolita y Dr. Strangelove.
·      Casi todo Hitchkoch, sobre todo La ventana Indiscreta y La Soga.