Casos Clínicos

Mi foto
Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Montería.


La “montería” comenzó como una modalidad de caza donde los rastreadores o “monteros” en compañía de sus perros de pisteo (sabuesos sobre todo, llevados con traíllas) salían al monte, caminando durante horas a rastrear las querencias nocturnas de las reses (jabalíes y osos en España; ciervos en Francia), a veces durante varios días, para una vez localizados los encames y refugios, organizar al día siguiente la cacería. Ellos eran los verdaderos “monteros”.

En los días siguientes se afanaban en rodear la zona los cazadores a caballo armados con lanzas o arcos y perfectamente compenetrados con una jauría de perros de presa (alanos, podencos, mastines, etc) adecuados para levantar a las reses ya “monteadas”, acosarlas y darles alcance y muerte en buena y competida lid.

En el sur de España se realiza esta modalidad de caza desde hace muchos siglos, existiendo registros escritos y pictóricos de hace más de 300 años. Era practicada principalmente por  los Reyes, la nobleza y por sus invitados. Cazaban en grandes extensiones abiertas donde las reses tenían todas las oportunidades de escape y salvación.

Pues bien, “degenerando” (como casi todo en esta vida que nos ha tocado vivir), el perfil del “montero” actual es un señor adinerado que paga un capital por participar en cacerías impostadas, en una farsa de lo referido anteriormente. Las fincas están acotadas y malladas. Las reses “salvajes”: ciervos, jabalíes, muflones, gamos… están criadas con piensos y seleccionadas. Los cazadores  se pegan un desayuno de postín, llegan a los puestos en cochazos de lujo, se apostan en armadas (líneas de cazadores pegados unos a otros) y se sientan a esperar en cómodos banquillos con viandas servidas por secretarios/camareros, usan rifles de matar elefantes a dos kilómetros, miras telescópicas espaciales, munición destructora… y todo esto sin despeinarse, con sus mejores galas, encorbatados y bien abrigados.

La “mancha” o zona de cacería, rodeada de rifles, será “batida” por las “rehalas” de gran número de podencos, alanos, y mastines cruzados, que dirigidos por los perreros conductores no van a dejar detrás a ninguna res que por allí campee. Los perros son ahora los auténticos “monteros” de esta modalidad de caza. Los tiradores se limitan a interrumpir de un balazo certero la cacería de los perros. Se otorgan trofeos -“medallas”- por cobrar a los mas cuidados y mejores conservados ejemplares de cada especie.

Todo este rollo es para ilustrar esta foto que me llena de alegría cada vez que la contemplo:



                      Manolo, Celso, Juan de Dios y Joaquin.

Esta tomada en El Puerto de la Virgen, la finca de cacería que tenía mi tío Juan de Dios, en Zufre. Era una buena serranía para la cacería de cochinos jabalíes.

Este día se retrataron en la que creo que es la última foto de los cuatro hermanos juntos, después de montear durante varios días. La foto se hizo sobre 1975, creo recordar. También aparecen dos personas queridísimas y muy unidas a la familia: Eduardo Jaén “El Chico La Rumba” y detrás Ricardo Perez Tallafet, “Ricardo”, siempre los dos con nosotros desde que éramos chicos y nosotros con ellos.

Sobran mas comentarios.

7 comentarios:

  1. Celso, yo tengo esta foto, me la regaló tio Juan de Dios un día que estuvimos en su casa, creo que fue en el homenaje que le dimos todos los sobrinos, hace ya algunos años. Muchas veces la miro porque me encanta, creo que eso nos ocurre a todos los que la tenemos. Miro a tio Joaquin y veo a un campero antiguo, de los de verdad, con su chalequillo sin mangas, botos y esa gorra entre marinera y campera que se ajusta totalmente a su personlidad de ponerse lo primero que pillara. Tio Juan lleva su gorra de cuadros echada para delante, acompañada de su figura estilizada y torera, como desafiante, pero a la vez orgulloso de estar con sus hermanos, Papá lleva su gorra de orejeras para el frio, con las orejeras levantadas, la misma que se ponía para ir de cacería casi todos los días de su vida. Y tio Manolo es la viva estampa de un artista, con sus pantalones de campana y la gorra echada hacia atrás. Veo a El Chico sonriendo contento de ver a los cuatro hermanos y detrás a Ricardo, hermano de Lucas y de Luis, e hijos de Luquita; oriundos de Gines y amigos de todos nosotros desde siempre.
    P.D. Hoy me he acordado de papá y una vez más me lo encuentro sonriente en mi pantalla. Concha.

    ResponderEliminar
  2. Y las caras son de guasa....había que conocerlos para saberlo, parecen serios, no lo estaban. A tío Manolo le faltaba medio segundo para decir alguna de las cosas que él decía, mi padre, Celso, un segundo para tirarse de risa, tío Juan alborotar por allí con su arte y a tío Joaquín una milésima de segundo para que se le ocurriera una idea "fabulosa".....

    Lourdes.-

    ResponderEliminar
  3. Las caritas de los cuatro, las miradas, las sonrisa.... ¡Cuanto dice esta foto para todos nosotros¡ Están calcados.Es una foto que nos encanta y lleváis razón primas. No recuerdo lo que pasaría después de la foto, pero seguro que ya planeaban algo. Tan autenticos, tan pasando de todo lo concerniente a modas a atuendos, Hay que ver las cosas que se ponían, lo libres que han sido para todo- UNICOS. Besos. RP

    ResponderEliminar
  4. Así es Rocio. Besos. Concha.

    ResponderEliminar
  5. Mi padre toda la vida se levantó muy temprano; jamás lo vi levantarse tarde. Dice mi marido que en eso me parezco a él y yo creo que tengo muchas cosas suyas. Tenía tres grandes aficiones: la cacería (incluido el tiro de pichón), la pesca y el deporte (jugó en los juveniles del Sevilla F.C.). Lo recuerdo llegando del campo a la hora de comer, muy abrigado y con un montón de perdices, que mi tata guisaba como nadie. En verano, el olor a pan frito y a café de pucherete que se preparaba antes de irse a pescar tempránisimo, lo tengo grabado en mi memoria; también llegaba cargado de pescado. Y el recuerdo de tantas viejas glorias del Sevilla F.C. que pasaron por mi casa, Campanall, Arza, Villalonga, Domenech...., amigos suyos (y nuestros) también los recuerdo.
    Ellos pertenecieron (gracias a Dios tio Juan vive) a una época que ya se fue, pero hay algo en ellos que siempre me hace añorar una mentalidad, que con sus luces y sus sombras fue auténtica; ellos eran y son verdaderos. Y como ya hemos dicho, libres. Concha.

    ResponderEliminar
  6. Espero que sea del agrado de su familia:
    http://voladizodegolsur.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  7. MI ENHORABUENA POR TODO LO QUE TIENES, MIS GRACIAS POR TODO LO QUE DAS.-
    SIEMPRE ESPERO ESE BREVE COMENTARIO, TAN PRECIOSO, TAN PRECISO.-

    LOURDES.-

    ResponderEliminar

Para hace comentarios libremente has de tener una cuenta de Google: loquesea@gmail.com
Solo se tarda un minuto, si acaso.
GRACIAS COLEGAS.