Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que peor canta de Europa. Ronco a compás de Martinete.

Que es un avión?

Mi hermana Lourdes escribe:

¿QUE ES UN AVIÓN?

Antes una confesión. Pensaba poner instantáneas de mi vida en estos sesenta años recién estrenados, pero no puedo; me resulta demasiado feliz y demasiado doloroso y no tengo el cuerpo para aguantar tanto, así que explico lo que para mi es un avión que es un medio de transporte que he descubierto en esta edad, y es que confieso con orgullo que soy una chiquilla de barrio (de Nervión) y he vivído más de media vida en pueblos, soy lo que se dice una cateta de CAMPEONATO que es una palabra que en mi casa se usaba mucho y se ganaban casi todos...

Un avión nos lleva y nos trae en un santiamén a los lugares más remotos del planeta. Es un tubo de metal con forma aerodinámica y unas turbinas o motores potentísimos que hacen que remonte el vuelo y no tengo ni idea porqué motivo lo hace, pero lo hace. Antes de entrar en el aparato hay una liturgia previa que a mi me pone de los nervios y me hace muy feliz a la vez: hacer la maleta, llegar al aeropuerto, etcétera.

En los aeropuertos yo me siento muy moderna, como si fuera una artista de cine, además me visto para la ocasión y llevo gafas de sol aunque llueva porque me da la gana; presentamos los papeles y pasamos un control donde me quito las botas, porque si es invierno también me pongo botas que visten mucho, si es verano unos espartos bien altos que también me los hacen quitar no vaya a ser que lleve en la suela un arma de destrucción masiva. Pasados el arco de los metales y todas las maletas por el túnel ese, entramos en una zona que es tierra de nadie, si, yo no lo sabía, pero al pasar el control y sellar la tarjeta de embarque (aunque no vamos en barco se llama así), atravesamos automáticamente la frontera para instalarnos en una especie de limbo donde las tiendas son muy caras, el café muy malo y la sensación de nudo en el estómago propia de los estados extraños que se deben tener en los limbos.

Pasamos por un túnel directos al interior del avión, en la puerta una azafata sonriente y distante saluda en cualquier idioma, he volado con tres compañías, españolas, francesa e inglesa, las tres azafatas tienen la misma sonrisa que a mi no me termina de tranquilizar ni de convencer, yo es que pienso que ella está tan asustada como yo, pero no dejo de mirarla en todo el vuelo a ver si cambia su semblante... nunca lo hace. Sí es cierto que en cuanto ya hemos entrado todos y el avión coge carrerilla, se sienta se amarra y se le pone una cara de aburrimiento que no puede con ella, así sigue todo el vuelo, mientras nos enseña a ponernos un flotador por el cuello y tirar de una cuerda para que se infle, aunque en el caso que fallara este dispositivo, nos dijo la señorita sin inmutarse que soplásemos por el boquete hasta inflarlo, así que yo me veía el avión cayendo y tranquilamente encontrando el boquetito para soplar... aire… También nos enseña las máscaras de oxigeno y dice que hay cuatro puertas de emergencia, yo no he visto nunca ninguna, después pasa un carrito con zumos, agua café o galletas, yo no abro el pico porque cuando me subo en estos aparatos me quedo sin habla, cierro los ojos mucho y me quedo muy quieta, no lo llevo tan mal, no creais…

Noto perfectamente el despegue porque una sensación de vacío me llena el cuerpo, me mareo un poco y se me taponan los oídos, luego se me pasa y es cuando más quieta me quedo. Las turbulencias son unas cosas inevitables que me hacen perder el aliento y ponerme muy tensa, pero sigo sin decir ni esta boca es mía, algunas son fuertes, más fuerte soy yo, pienso, ¿quién va a poder más, este aparato infernal o yo?, puedo yo porque no se me siente ni respirar.

Pasa el tiempo y yo suelo pensar en mi vida porque volando por los aires a muuuchos metros de altura, a una velocidad de vértigo y con unas temperaturas infames, no tengo más remedio que repasar mi existencia porque es lo normal.

Noto perfectamente cuando el avión empieza a bajar porque me vuelvo a marear, a mi me pasa, pero ya me voy tranquilizando aunque nadie me nota nada, bueno, mi santo sabe que no me puede dirigir la palabra y ya está. Empiezo de reojo a ver la tierra cercana, ¿Saldrán las ruedas bien?, Lourdes, no pienses eso.... puuummm ruido de las ruedas, ole ole y al momento brronmmm, estamos en la pista.

En ese preciso instante salgo de mi estado "modo avión" y ya soy la Lourdes de los aeropuertos, me vuelvo parlanchina, "que buen vuelo ¿verdad Manolo?", el se tira de risa; y si voy sola saludo a mi compañero/ra al que no le había visto ni la cara. Me pongo de pié con cara de triunfo, enciendo el móvil y me pongo las gafas de sol llueva o no...

Gracias aparatos infernales que me llevas con mis amores y me los traes a casa. Amén.

Y yo escribo:

Amen, querida hermana, Amén...
No se puede escribir mas bonito, mas agradable y mejor que tu lo haces, que arte más grande tienes explicando tus sentimientos (que son los míos, los nuestros...).

Te voy a contar mi primera experiencia en avión. Tendría yo unos quince o dieciséis años y creo que era el mes de diciembre. Había tenido yo un pequeño problema de presencia física con la Academia IFAR en la que cursaba mi primer COU y por una fatalidad del destino aquel conflicto de intereses llegó a oídos de papá, por lo que se molestó algo cuando el director y tutor de mi curso lo llamó para decirle que agradecía mucho la mensualidad que abonaba religiosamente pero que le agradaría conocerme en persona. De modo que de un día para otro me ví montado en un Talgo en dirección a Madrid adonde mamá me envió astutamente esperando que a mi progenitor se le pasara el cabreo... (yo creo que estaba enfadado más por haber tenido que hablar con este buen señor que por mis estudios... el sabía que yo terminaría aprobando...) Total, que a casa de tía Delia y tío Jaime, unas vacaciones antes de Navidad que no olvidaré en mi vida lo bien que lo pasé en los madriles con la prima Delia, su pandilla de amigas y amigos... prometo contar pronto tantas cosas como me pasaron en esos diez o doce días que me cambiaron la forma de ver la vida, en serio. Bueno pues los buenazos de nuestros queridísimos tíos Delia y Jaime hicieron una buena labor de conciliación y convinieron mi regreso el día 23 de diciembre. En avión.

Fue el bueno de tío Jaime el que me llevó al aeropuerto y me dejó al pie de la escalerilla de una aeronave de Iberia en la que se leía perfectamente su marca: Carabel... El Carabel era mas o menos como una camioneta de Damas, pero con alas. Tenia dos motoracos en la parte de atrás que chorreaban aceite negruzco y pegajoso con olor a chamusquina y que sonaban como dos fuerabordas arrancados fuera del agua. Subí una escalerilla metálica, un estrecho pasillo y dos asientos a cada lado, una azafata me indicó mi asiento, ventanilla sobre el ala de estribor. A mi vera se sienta un hombre mayor (eso me pareció) vestido con ropas de campo y boina. Cierra los ojos y se queda frito.

El damas, perdón, el avión comienza a moverse, se enfila en una recta, mete mano a correr haciendo un ruido espantoso que yo creí que reventaban los aceitosos motores y de pronto se despega de la tierra para subir mu despacio, como si le costara la misma vida... Yo entré en un ataque de pánico brutal: ¡que contra hago yo subido en este artefacto Dios mio..! ¡Con lo a gusto que se va en el tren tan pegadizo a tierra y tan chucuchucuchú! El avión no paraba de subir como si le fuera la vida en ello, el ruido era terrorífico, sonaban chasquidos metálicos y parecía que los motores se iban a calar como si tuvieran perla en las bujías, que yo lo sabía por el ruido de mi moto...

El Terror autentico no tardó en llegar cuando al poco se encendió un cartel de advertencia diciendo que no se nos ocurriera soltarnos las cinchas de las piernas y la barriga y una azafata con cara de jindama dijo que habría "turbulencias"... y se volvió sentar y a trincarse bien. Mi vecino roncando el gachó. Las turbulencias eran como estar dentro de una coctelera caprichosa, venga de caer a plomo unos segundos interminables, frenazo en seco y otra vez ganar altura para volver a temblar como una matraca, que yo miraba a las alas y os aseguro que las veía doblarse como si fueran de plexiglas, arriba y abajo una y otra vez... Yo rezaba más que nunca en mi vida. En uno de estos baches aéreos especialmente atroces, mi vecino se despertó bostezando y se quitó dos o tres legañas tan tranquilo.

Que cara no me vería de espanto y de pavor que me dijo: "Tranquilo niño, que esto eh los mas normá der mundo... no pasa naaa..." ¡Ese acento lo conocía yo Dios mio! "¿Donde va usted?" le pregunté por  decirle algo y hablar y olvidarme de la muerte segura que me esperaba de un momento a otro... "¿Donde voy a iii?... a Sevilla.." Esa forma de pronunciar la elle... Antes que yo siguiera hablando empezó a relatarme: "Esto no es na de na, lo fuerte son las tormentas de Daka y de por allí por Africa... Y los días de olaje fuerte en la mar... Ya mismo estamos en tierra y ya mismo estoy yo en Lepe..." Cuando dijo Lepe se me saltaron las lágrimas y tuve que volver la cabeza para la ventanilla: ¡tierra, estábamos cerca de la tierra..! Al momento parece que paró la matraca y la azafata dijo que íbamos a llegar a Sevilla. Yo lloraba a moco tendido de alegría. El atraque, perdón, el aterrizaje nunca  lo olvidaré y cuando el navío se detuvo y bajé por la escalerilla del aeropuerto sevillano de San Pablo hice un gesto que los Prelados me han copiado innumerables veces: besé el suelo con devoción.

Por supuesto me despedí de mi patrón lépero con un fuerte abrazo.


Ideario

Volar es como nadar sin agua.

Antes de nacer es cuando mas a gusto estamos.

La infancia se vive de repente lentamente.

Pensar implica sufrimiento.

Educar es un verbo difícil de conjugar.

Convivencia es mirar a los ojos.

Un sueño no deja de ser parte de nuestra realidad.

La vida sucede en el pasado.

Todos somos expertos en algo inexplicable.

Es importante saber estar incómodos.

La intuición me produce agotamiento.

Un gato no sirve en el circo.

Si miramos bien no cambia nada.

La juventud es necesario sufrirla.

Una idea conservala siempre.

Hagamos el amor ahora mismo.

Humor hasta siendo serios.

Dar las gracias a Dios, aunque no exista.

¿Cuando se aprende a morir?




El Alquimista...



Dada mi natural curiosidad a investigar en hemerotecas y baúles de viejas letras y revistas usadas, he tenido la suerte de encontrame con esta Revista editada en 1842: El Alquimista ; de la cual copio y transcribo el primer número cuyo "Prospecto" dice asi:


La Alquimia, dice el Diccionario, es el arte de purificar los metales, cuyo fin principal es transformar los menos perfectos en oro. Según el vulgo de los pasados siglos, es la ciencia de la brujería: y según las cabezas descortezadas, es la personificación de la locura en un ser estrafalario, que pretende hallar la piedra filosofal.
Por desacreditar al señor Diccionario, vinculación estacionada de una que fue Academia, por dar cien mentís al vulgo estólido y una severa lección a los sapientes, vuelve al mundo la ciencia de la Alquimia, y torna segura de que, si en otra edad huyó avergonzada, -viéndose perseguida por hechicera y diabólica- hoy día en que los hijos del Cid se alimentan de ilusiones, abundan en esperanzas, y van con las luces quedándose a oscuras; no rehusarán los auxilios que espontaneamente les ofrece el padre de la majia, el mismísimo Marqués de la Redoma. El mismo en persona, acompañado de un servidor (que ha por nombre Garabito), quien ha tenido la suerte de volverle al mundo, después de trescientos años que fincó; el mismo que por ministro brujo, o nigromante, fue metido, hecho jigote, en una botella para escarmiento de picaros, vuelve al ejercicio de su profesión para revelar los altos arcanos que encierra, ya que en su vida primera no pudo por falta de imprenta y sobra de ignorancia.
Y puesto que este canal de la sabiduría le ofrece al presente recursos para habérselas con todo títere viviente, quiere vindicar a la Alquimia de los ultrajes recibidos, probando inconcusamente que no es la ciencia de los untos ni de los endemoniados; quiere con sus prodigios extraer, de donde quier se halle, el untillo de méjico que tantos mojicones cuesta: pretende, pues la mayor parte de los españoles duermen como cachorritos, descubrirles por medio de su talismán, que mientras esperan en Dios, los prohombres, es decir, los que velan por la seguridad de sus bolsillos, les van creando un porvenir de deudas con interés pasivo, capitalizadas en trapitos de libertad.
En el siglo en que se “fablaba mi parla natural e della que non sodes tenudos ser scientei, et por ende non plasceme en ella vos fablare”, en aquel siglo seria una temeridad estrambótica concebir la idea de convertir las piedras en oro; pero en días, que las piedras se convierten en pan (apelo a derribados conventos), y el pan no aleja el hambre (como los pueblos pian); en tiempo que todo el mundo juega a la limpia, en que los menos mandan y maman, los mas callan y llevan la silla... ¿Será extraño que un hombre de májicas potencias, eche mano de un lente, abra un perol, menee las tenazas y opere a tutilimundi, para convertir farsantes y lechuzas en verdaderos moscardones, a cuya caza debe levantarse el dormido pueblo? ¿Será ridículo reanimar una profesión, con cuyos maravillosos resortes puédese penetrar en las recónditas faldas ministeriales, levantar los tapices patrióticos, y descubrir el juego de cubiletes, con los que tómala tu, déjala tu; coje y deja, toma y afloja, sube y chupa, nos están entreteniendo como a unos angelitos? Decide lector.
Tal, pues, es el objeto de mi repentina aparición, mi nigromántica embajada a la periodística arena y puesto que está en boga explotar minas y fundir hasta los huesos humanos para elaborar fósforos; natural es que los alquimistas, fundidores de profesión, salgan a danzar, buscando para sus operaciones minerales recónditos en gabetas, venas ocultas de minería humanar, y que denunciados al publico los terrenos usurpados, haga este sus alusiones, prepare minerales y funda al Preste Juan si presume que entre las uñas lleva un adarme de metal patriótico. Para enseñar estas insólitas operaciones, preparamos nuestros tinteros y elevamos a primer potencia de nuestro elevatorio un crisol, donde cabe todo género de mezclas y combinaciones, desde el monaguillo al Papa, y desde el empinado ministro hasta el humilde porta-cubas.
Quizás nos esperan enemigos los cascos albicantes de algún ministro liberal, que denuncie por anárquica la libertad de imprenta, acaso, porque esta niña bastante reservadilla con flaquezas ministeriales, se espontanée al fin sobre el modo terminante con que dichas aves nocturnas escurren el zumo de la alcuza nacional.
Quizás topemos con algunos santones carcomidos, que nos planten un bufido, al ver que levantamos el mandilón con que tapan sus grasientas debilidades, o que descorremos las cortinas de los tugurios donde se regodean con las ollas del prójimo, endosadas a su favor.
¡Y cuanto no sudaremos al habérnoslas con mayorías de lámpara y menorías de farol; con alusiones bajas y millones altos; soberanillos y pueblos, agentes y porteros; y en fin, con toda esa cáfila de tutores dativos, apropiados administradores, e imputrefactos manipulantes de la hacienda del señor don pueblo el pagano!
Mas la sola esperanza que nos alienta para lanzarnos a tan espinosa tarea, es aquel reflan de “quien anda con la miel algo se le pega” y malo será que al tratarnos familiarmente con las lechuzas, no atrapemos grasilla siquiera para hacer la puchera. A tal punto hemos llegado, que es forzoso (o morir sino) chupar al que chupa, estrujar al estrujador, y arrancarle la presa de entre las uñas. ¡Triste consuelo de los que callan y pagan, mientras reina la independencia nacional!
Ahora, bien, para que sepas, lector presente y futuro, cuales mi bandera política, escúchala formulada en las siguientes del trompón:

Fueron tras los carlinos
los moderados
los nenes setembristas
van caducando.
Las blusitas y los gorros
no están de moda,
pura y lozana gente
nos dará bodas.

Para completa inteligencia, oye y medita los propios comentarios profético- místicos. “Una boda de Rosita con el Divino; mas una fundición de cangrejos podridos con mutua pareja de enguilas rancias, mas un navio de vapor a las islas de Fernando Poo y Annobon....»
¿Me entiendes, lector? Item porque no se pierda el género, una sarta o cuerda de la polilla social femínea, y viento en popa (si ya no se barrenaba el navío como algunos opinaran), limpia de camisa, y quedábamos como empleado en pascua con paga, sin avejarracos, sanguijuelas ni camaleones… ¿me explico?
Tal seria mi programa si llegase a gobernar; juzga, lector, lo que haré escribiendo operaciones alquímico-joco-serio, político-morales y contundentes, ¡Ay del que caiga!

Epiloguemos, pues, operando en manipuleos, triturando evaporadas testas, meneando teclados y descorriendo algunos cortinajes, sacaremos a relucir los trapitos bastantes sucios de tanto tramoyista, de los de vaya pasando y vamos cobrando, viva el pueblo soberano mientras pesco, y ya que atrapamos muera la canaleta.
Haremos pues,

  • 1.° operaciones químico-burlescas sobre toda clase de seres manipulantes.
  • 2.º Daremos un curso completo de empleo-manía, con un tratadillo de las escelencias y ventajas de las profesiones políticas; mas un apéndice sobre el modo artístico de atraparlas.
  • 3.º Se estractará la opinión de la prensa con sus pelos y señales por medio del alambique.
  • 4.º Se sacará el zumo a todas las noticias nacionales y extrangeras que interesen.
  • 5.º Habrá articulitos sobre industria, explotación de minas, fundición de metales; y se dará idea de las minas que prometen, así como de los que con ellas especulan a costa de incautos. De todo habrá en la viña del Señor.

Concluyo, lector mío (esperando tu suscrición) diciéndote que la nación no está para principios porque ni aun para ollas la dejan sus filantrópicos padres: bien es cierto que los susodichos, por no incomodar al Criador pidiéndole el pan de cada día, han decretado decir de una vez: venga a nos vuestro reino; y comen principios y nosotros sopas... pero que no nos dejen caer en la tentación de elevar el palo, que entonaremos, aplicándoles.... así es como nosotros perdonamos a nuestros deudores, ahora, siempre y en la hora de la muerte. Amen.
¡Ay San Antonio! Cuanto antes dicen las doncellitas, que por servir a Dios anhelan la santa coyunda... ¡Que bodas y contubernios le dará mi crisol, lector mío, si nos entendemos y comunicamos como espero con costas, jurando y protestando etc. etc…

EL MARQUES DE LA REDOMA.

Desde el próximo Mayo saldrán SEIS operaciones al mes, en un pliego y forma que este prospecto.
Se suscribe a CUATRO reales mensuales para Madrid, en las librerías Viuda de Paz, calle Mayor; Castan, calle del Príncipe, y de Villa, plazuela de Santo Domingo.
En las Provincias es QUINCE reales por trimestre franco de porte, admitiendose suscriciones en todas las Administraciones de Correos, y principales librerías.
Los avisos y reclamaciones se dirijirán, francos de porte, y con sobre a la Redacción de el Alquimista, calle del Prado, num. 27.

MADRID, 1842: IMPRENTA DE EL ALQUIMISTA





... y Marte

Escribe mi hermana Lourdes:

LA INVESTIGACIÓN, LAS ARTES Y ARTISTAS, LAS HUMANIDADES Y MARTE.

Últimamente y con la lucidez que dan los años, ("Je"), estoy muy preocupada por la poca vergüenza, la nula importancia, y la mala gestión que en mi país se le da por parte de los mandamáses a las artes en general, la educación en particular y a la investigación científica -que es un asunto vital para el ser humano- y que con los medios técnicos con los que se cuenta hoy día sería un proyecto más que realista para mejorar nuestra salud, calidad y esperanza de vida sino fuera porque los gobernantes en su gran mayoría se han dedicado a tirar los dineros en tonteras varias cuando no en el peor de los casos a encender puros con billetes o llevar el dinero a paraísos terrenales y secretísimos.
La fuga de cerebros y de la juventud mejor preparada es un asunto muy sabido y que además a mi personalmente me ha dejado junto con mi santo, más solitos que las dos, porque al menos nos tenemos el uno a la otra.
Los artistas están intentando sobrevivir a base de dificultades, por lo que la literatura, la música, el teatro, el cine, la pintura, escultura, fotografía, en fin, todas las composiciones que hacen feliz y llevan a la formación del ser humano como tal, son necesidades de tercera, por lo visto.
Las humanidades, la filosofía, la libertad de culto la historia y lenguas milenarias, importan menos que nada, total dirán los nuevos mandatarios, para lo que sirven; que incultos Dios mío, que malo es que llegue el dinero antes que la educación...
Y Marte, si Marte, la piedra rojiza y lejana (relativamente) que da vueltas al compás nuestro. Los americanos del norte son para mi unos seres humanos que aún teniendo cosas buenas innegables, tienen más tonteras que un mueble-bar y unas ocurrencias bastante peregrinas; les gusta jugar a las guerras, aunque las pierdan casi siempre, tienen la CIA esa y la NASA.
La NASA es una empresa que se ocupa de la investigación espacial, cosa buena porque puede que descubran algo positivo para la humanidad, pero que también se dedica a jugar en competencia con los rusos y los chinos, o algo así, para ver quién llega más lejos y eso ya me parece de traca porque se gastan millones tontamente y África y demás sitios desgraciados se mueren de diarrea hambre y sed.
Parece ser que a "lohamericanooo vienen a España guapos y sanooos", (cantaba Lolita Sevilla en Bienvenido Mr. Marshall de Berlanga), se les ha metido en la mollera viajar a Marte con personas-humanas en un viaje sin retorno, tardarán unos dos años en llegar al planeta de polvo de fierro que está mas allá del cinturón de asteroides y es el último planeta de los llamados rocosos, el resto son bolas de gas con muchas lunas hermosas; Marte está muuyyy lejos y el combustible de las naves tripuladas será alguna mezcla helada que no entiendo, más el impulso de la luna nuestra que con su órbita actúa de tirachinas lunático además de la luz y el viento solar que parece que también ayudan, ni idea ni falta que me hace, que más da, lo cierto es que ya están preparando esta paranoia para que unos cuantas criaturas mueran oxidándose a millones de kilómetros de la roca madre...
¿Que buscan allí? ¿Quizás una cura para las enfermedades que nos hacen sufrir y morir, una solución para la justicia y la equidad en la tierra donde siguen muriendo niños y adultos de pura hambre, una clarividencia en el bien común? O algo para que los humanos aprendamos a ver las cosas desde una perspectiva distante y distinta, que sepamos respetarnos y amarnos dentro de las escalas lógicas del querer, que tengamos empatía, que las mentes perversas tengan una cura con un remedio infalible que se encuentre en aquella roca seca roja y polvorienta donde el sol es lento y lejano los atardeceres fugaces y las mañanas alocadas porque no han tenido antes un lunes ni al día siguiente un miércoles, un mundo seco y raro yermo y casi sin atmósfera para respirar y con una gravedad poco grave y muy peligrosa para los cuerpos adaptados al planeta donde hay tardes de sábado lentas como esta misma en la que escribo, días de la semana, tienda de los chinos, océanos, mares, lagos ríos y charcos en una acera después de una tarde de lluvia; una roca azul donde sus habitantes más que viajar a una muerte lejana (yo creo que ni llegan, Dios no lo permita), debían poner fin a tanto sufrimiento y tanta sinrazón en nuestra casa, porque no por más dicho no es más verdad, nos estamos volviendo majaretas, somos cada vez más inteligentes y avanzamos en la técnica rápidamente, pero, ¿la usamos debidamente, invertimos pasta en lo que realmente importa que es ni más ni menos que el sufrimiento y el dolor humano de cualquier índole?: NO DEL TODO ni mucho menos...

A mi el universo me inspira por fascinante en lo inmenso y lo absolutamente desconocido, me asombra la idea de saber que vivimos en un grano de arena en un mundo sin fin, mi vida toma más razón de ser sabiéndome tan pequeña y tan igual a todos mis semejantes, me calmo con la inmensidad de un vacío sin piedad y sin remedios, me consuelo pensando en lo frágiles que somos y a la vez en la fortaleza que tenemos para asumir nuestro desconocimiento nuestra pequeñez y nuestro fin, pero tonteras las precisas... pa mi manera de ver la vida, claro.


A veces soñamos.

A veces soñamos.
Es una opción válida.
Un pez no piensa en nadar.
No sueña.
Un robot no duerme.
Una piedra blanca tiene color.
Un silencio a veces suena como un alarido lastimoso.
Yo los oigo.
Un dolor es algo real, como un pez.
Un robot repite movimientos ordenados.
A veces soñamos. 
Es una opción agradable.
Un ave no sabe que puede volar.
Solo vuela.
El dolor es como apretar el cuello a un pajarito.
Terrible y vacío.
Innecesario.
Los dementes están siendo televisados.
Aprietan y ahogan a seres humanos.
Brutales. 
Tu semblante lo dice todo.
Y yo quiero llorar y no puedo.
Me comporto como un robot cada vez que me olvido del horror.
A veces soñamos.
Me alegro de verte.
Y yo a ti.
Pero el dolor sigue abriendo camino en el sentido común de nuestra existencia.
Aunque yo no lo perciba.
Tu si, amigo mío del alma.
Y no es un sueño para ti.
Te veo morir en diferido.
Y siento que algo se muere dentro de mi.
La inocencia, o lo que queda de ella,
La felicidad de creer en la humanidad.
La inútil fe en la bondad.
La paz.
A veces soñamos.
Y otras veces no.