Casos Clínicos

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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Orgullo Gay

Mi hermana Lourdes escribe:

Hoy en día tenemos la capacidad de ver a las criaturas dentro del vientre de su madre. Se puede ver el sexo, si hay malformaciones (no todas están a la vista, las más importantes y vitales si), y comprobar que todo vaya como debe ir en su crecimiento dentro del útero.

Pero una vez la criatura en el mundo no acaba todo, ahí es cuando empieza. Las ecografías NO permiten ver el carácter bueno regular o complicado de un ser humano que precisamente por esa imperfección y esa incertidumbre es lo que lo hace grande y libre, uno no, porque pueden ser dos a la vez...que me lo digan a mi... o tres, ni se pueden ver las enfermedades que van a sufrir o las alegrías y penas, bueno casi todo se andará, todo no porque no somos dioses.

La homosexualidad es tan antigua como el ser humano, creo que también se da en algunos animales, si, es una tendencia vital de los seres vivos que está ahí porque el Señor y la biología lo han querido así. El porqué, no se sabe como tampoco se sabe porque hay seres humanos que son del Sevilla y otros del Betis, la vida es así y punto, que hay cuestiones que no tienen que tener una respuesta porque son muy naturales.

Desde tiempos antiguos los griegos y los romanos que eran muy juguetones, lo tomaban como lo más natural, creo que ambos se pasaban de la raya con tantos dioses del Olimpo y con tantas arpas y sofás con esclavas y racimos de uvas, que eran unos cafres si, pero también son los padres de las culturas más antiguas, del invento de las urbes organizadas, del derecho y de la democracia; que paradoja que el pueblo heleno que fue el que la inventó esté pasando ahora esas calamidades... la historia no es justa...

Durante la edad media y su inmersión en la vida religiosa que es lo único que le daba luz a una época tan oscura, fueron muy ocultados, aunque los propios inquisidores eran los "peores", que es un decir por sádicos y por hipócritas. En el renacimiento renacieron las artes, la cultura más generalizada y algunas libertades, las de los homosexuales seguían ocultas.

En la era moderna lo mismo, y ruego me perdonen si no ahondo más en el tema histórico porque soy una ignorante redomada y porque creo que no hace falta tanto enrollarse.

En la reciente historia es de justicia decir y nombrar a unos ideales fascistas que los odiaban, yo recuerdo haber oído decir que un hijo maricón era una desgracia horrible, si, y eso es horrible, hay que saberlo ya, ni un hijo ni una hija que tengan tendencias sexuales distintas a las mías es ninguna desgracia, desgracias en la vida son las cosas tristes por irreversibles, los seres humanos BUENOS homosexuales, del Sevilla FC o del Real Betis Balompié, son una bendición.-

POR ESO NO ENTIENDO que una vez que a Dios gracias se le reconocen sus derechos humanos y naturales se salgan tanto de lo normal ell@s mismos, cuando es el momento de tomar la cuestión con la naturalidad que se merece y vivir la vida serenamente.

Los polític@s, que son unos malvados se aprovechan de esta circunstancia de reconocimiento y hacen su agosto encabezando una cabalgata absurda para mi gusto porque ya no hay nada que reivindicar, y si quieren celebrar algo porque en realidad se lo merecen por tanta persecución, creo yo que debía ser de una forma más digna y menos farandulera porque corren las criaturas el peligro que con tanto colorido, tanta pluma y tanto enseñar el culo y besos a mogollón, no se les tome como se merecen, MUY EN SERIO, MÁS EN SERIO QUE AL NOTARIO DE MI BARRIO.-

P.D. Algun@s personas, no todas, que participaban en la cabalgata han hecho gags de burlas a las religiones y costumbres, por mi no hay problema, las ideas las tengo muy claras, pero ell@s son los primeros que saben cuanto puede doler o afectar una falta de respeto. Nada más que decir, bueno si, ni han sido todos los que están ni todos los que no están son así, y, polític@s, ¡que hipocritones sois!

La ITV social y política

Publicado el ABC de Sevilla hoy 23 de junio de 2015

He tenido que llevar la “amotillo” de mi primera mujer -una motocicleta Honda Scoopy 100 cc de 1999- a la Inspección Técnica de Vehículos obligatoria para certificar que estas máquinas transportadoras de personas están en perfecto estado de revista para la función que deben realizar diariamente. Así que me presento en el lugar y a la hora acordadas de antemano y previa presentación de la documentación exigida y en regla pasamos -la moto y yo- al túnel de inspección.

Un mecánico experto e inexpresivo inicia su minuciosa observación de la vetusta y acojonada motocicleta la cual parece- allí expuesta- avergonzarse de su edad. Provisto de carísimos y sofisticados aparatos electrónicos y computadoras de última generación somete a mi amotillo a una revisión completa y exhaustiva: la integridad y correcta filiación del chasis y que no sufra defectos estructurales, que los neumáticos no estén gastados y mantengan buena presión, que la dirección no se embroque ni se resista a nuestras maniobras, que las lámparas iluminen y los intermitentes anuncien con tiempo nuestras intenciones, que los frenos tengan fuerza y detengan la inercia del movimiento, comprueban que los amortiguadores absorban los baches con delicadeza, someten a mi montura a una colonoscopia introduciendo por su escape-retambufa un sensór de partículas contaminadoras y otro de decibelios  hirientes para que no perturbe el feliz descanso de los vecinos, comprueba que los espejos retrovisores estén homologados y sean eficaces para ver lo que por la popa se avecina… en fin y por fin y tras dejar veintitantos euros en la ventanilla me dan una papela para que pueda circular otros pocos meses en paz y en gracia del dios hacendoso del Ministerio de lo que sea.

Y se me vino al mi torpe cabeza la idea de sacarle a esta maravilla de negocio más partido útil para toda la sociedad con esta tan concienzuda revisión que hacen en estos hangares de la “iteuve” y me pregunté por qué no someteremos a los ciudadanos que deciden altruistamente someterse a la ingrata profesión de “clase política” a esta saludable y reconfortante inspección técnica cada dos o tres años igual que hacemos con los vehículos de más de cinco años.

Porque no estaría de más aprovechar las tecnologías actuales para inspeccionar sin dolor ni molestias las condiciones de idoneidad de las personas a las que confiamos nuestros votos en las urnas para los próximos cuatro años. Un “mecánismo” social que verifique la integridad y filiación del individuo votado en cuestión  -que será sometido a examen rutinario- para constatar que mantenga su ideología estructural sin embrocarse ni derivarse de la dirección prometida, que sus cortas o largas luces alumbren el camino correcto, que sus indicadores de dirección intermitentes señalen siempre el destino de sus honestas intenciones, que tenga las suspensiones a prueba de baches económicos y que sepa frenarse cuando la inercia tienda  a sobrepasar los límites establecidos sin aprovechar los numerosos tramos en los que no funcionan los rádares.

Someterse a un calibrador de mangas por si acaso la anchura de alguna de ellas sobrepasara el límite permitido, que en las anchas mangas caben hasta vacas asadas como ya sabemos…

Permitir que investiguemos en sus emisiones y efluvios mediáticos -antiguos y actuales- por si fuesen contaminantes o estuviesen perturbadas por tóxicos endógenos o exógenos fascistoides o comunistoides. Comprobar que sus palabras y promesas nunca sobrepasan los decibelios de la sensatez y de la honradez de una persona normal. Y hacerlos mirarse al espejo de frente y comprobar que no solo son capaces de verse a ellos mismo sino que pueden ver el reflejo de la sociedad que representan sin sentir vergüenza. Y por supuesto que el desgaste de sus neumáticos democráticos no los convierta en unas maquinas sin control ni gobierno, en un peligro y un mal ejemplo para todos las personas que los rodean, sobre todo los jóvenes.

Yo creo que esto que propongo -que se lleva a cabo con toda comodidad con nuestros vehículos sin queja de los afectados- y que sé que en la empresas privadas está a la orden del día, debe ser una prioridad que los ciudadanos lo exijamos como indispensable reforma democrática para aquellos en los que hemos depositado nuestras esperanzas en forma de votos. Porque si no, de nada vale que nos quejemos… a la actualidad me remito.

Y como dice mi primera mujer (y la única por ahora) la dueña de la moto: No podemos circular con un coche de mas de cinco años sin pasar la iteuve, pero los políticos que son los que conducen a España se hacen viejos y se desgastan igual que nosotros y no los controla nadie…


Cosa Nostra


Esta reflexión tan preciosa me manda mi primo Juan de Dios.

"La familia Pareja-Obregón, desciende por línea directa paterna de la familia Obregón, apellido con origen toponímico derivando del lugar de Obregón, perteneciente al municipio de Villaescusa en Cantabria.
En sus principios, nuestros ascendientes los Obregón, valerosos e indomables, fueron gente de armas. Al amparo de la Reconquista recorren la Península Ibérica de Norte a Sur, hasta afincarse definitivamente en varias ciudades andaluzas como Córdoba, Archidona, Baeza y principalmente en Antequera.
En estos tiempos, nuestros antepasados, merced a los muchos servicios prestados a la realeza, se convierten en personajes de la nobleza y de la política; a lo largo de los siglos XVII y XVIII encontramos a varios componentes de la familia Pareja-Obregón desempeñando cargos como Regidor, Alcaide, Comendador, Gentilhombre de Cámara del Rey, etc.
Es de resaltar la concesión en 1.711 del título de Conde de la Sierra de la Camorra, creado y despachado por el rey Felipe V a favor de D. Luis Ignacio de Pareja-Obregón Pacheco y Rojas, que actualmente ostenta nuestro primo Juan de Dios Pareja-Obregón y Ruano.
Nuestra familia no es muy extensa y es justo recordar a nuestro bisabuelo Juan de Dios Pareja-Obregón y Moreno de Villena -padre de nuestros abuelos Juan de Dios y Joaquín- sin el cual nuestro apellido se hubiera extinguido.
Con la generación irrepetible de nuestros padres: Joaquín, Pilar, Juan de Dios, Celso y Manuel, y gracias en parte a la savia nueva que aportaron Don Manuel García Cuesta “El Espartero” y Doña Celsa “Viuda de Concha y Sierra”, nuestra familia, sin olvidarse de su “raza”, se reconvierte nuevamente, irrumpiendo en ella el arte en todas sus facetas.
Joaquín con su toreo a caballo y su rehala; Pilar amazona sensible; Juan de Dios matador de toros, guitarrista, poeta y pregonero de la Virgen del Rocío; Celso inigualable escopeta en el campo y en las canchas de Tiro de Pichón; y Manolo (Manolín) elevando con su voz y su piano la sevillana hasta la perfección.
Yo, por mi edad, tuve la suerte de conocerlos en su salsa, y sé que se bebieron la vida a grandes sorbos, disfrutando de cada momento; eran de una raza que planificaba el día a día para hacer lo que les pidiera el cuerpo, sin importarles nada ni nadie excepto los suyos.
Nuestra generación, y creo que para bien, ha sufrido una nueva transformación. Sin abandonar la nobleza, depositada en nuestro primo Juande “Conde de la Camorra”, y en la que por herencia nos incluimos todos, ni el arte que atesoran Manuel Diego, Joaquín, Carmen y Arturo como músicos, ó Martín como matador de toros, hemos conseguido entrar en una nueva dimensión: por fin los  Pareja-Obregón también somos Licenciados, y podemos presumir de contar entre nosotros con Ingenieros, Doctores en Medicina,  Economistas, etc.
Me llena de orgullo que al presentarme a alguien y decirle que soy un Pareja-Obregón, me reconozcan por ser familia de grandes artistas: rejoneadores, toreros, cetrero, músicos, cantantes, poetas, etc., pero me llena de satisfacción comprobar que cada vez me reconocen mas personas por ser primo de Celso el “médico”.
Las mejores virtudes con las que puedo definir a nuestra generación son la unión y el cariño que nos profesamos. Soslayando pequeñas diferencia entre nosotros, nos comportamos como un grupo indisoluble, que no permite que ningún extraño pueda herir de la forma que sea a ninguno de nuestros componentes.
Nuestros hijos, bendita generación que ya nos está haciendo abuelos, tienen un futuro incierto y difícil debido al mal momento económico y social que estamos atravesando, pero al ser gente valerosa e indomable como nuestros primeros antepasados, estoy seguro de que cada uno conseguirá sus objetivos en la vida.
Yo les reto a que nos superen, y si tenemos la fortuna que lo consigan, solo les pido que no olviden nunca de donde vienen y que se comporten entre ellos con el mismo cariño que nosotros"

Juande Pareja-Obregón Pol “El Mayor”
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Mi primo Juande...

Mi primo Juande, al que yo lo considero y le llamo "mi hermano mayor" con todo mi respeto y cariño es una persona excepcional.
Es el primer hijo de mi queridísimo tío Juan de Dios -que Dios tiene en su Gloria- y mi tía  Delia Pol -que el Señor tarde mucho en tenerla en su Gloría, por favor- y el mayor de toda la generación de los primos hermanos. Nació en 1952 y desde niño se crió en el campo entre toros, caballos, guitarras, artistas y bohemios... un ambiente la verdad poco apropiado para el estudio, por eso mismo digo que es excepcional que mi primo se entretuviera en Licenciarse en Ingeniería Industrial por la Universidad de Sevilla. Ya digo que es raro...
Juande, como le llamamos todos, era un chaval listo y lleno de cualidades pues la mezcla de los genes de "la casa" con los de su abuelo el inolvidable Ramón Pol Carbonell   (padre de mi tía Delia que a la vez es prima de mi madre) proporcionaron un zagalón alto y fuerte a  la vez que inteligente y concienzudo.
Cuando yo era un niño, recuerdo a Juande, que era cuatro años mayor, jugando al tenis con sus amigos en su chalet de Sanlucar la Mayor, nadando en la piscina como un pez, criando gusanos de seda en cajas de zapatos, siempre acompañado por la "Poli" una mixto-loba preciosa.
Ha sido un gran deportista desde joven, hizo atletismo y fue pionero jugador de Rugby muchos años en el Sevilla Fc y en los mejores equipos hasta ya en la treintena larga. Un día me fui a entrenar con él y con sus compañeros a Chapina y salí con un dedo roto, el cuello pisado con tacos de acero, la espalda machacada y un ojo morado... 
En cuanto pude me pegué a él y nos hicimos "amigos" (el tenía coche...) y empezamos a salir juntos. Nuestras correrías en esos veranos rompieros, navegando con el patín  catalán de vela, los días de pesca, las noches de Punta Umbría... mejor correr un tupido -muy tupido- velo.
En cuanto terminó la carrera de Ingeniero se puso a trabajar, ha viajado por todo Europa y América, ha dirigido empresas y ha disfrutado de su profesión.
Entre tanto, y sin que se me olvide: Mi primo es un músico como la copa de un pino. Toca la guitarra como un profesional y le saca unos tonos "sudamericanos" preciosos. En el fondo su profesión frustrada creo que hubiera sido cantante de cabaret en Brasil o tanguista en Buenos Aires. 
Apasionado de la naturaleza y amante de las dehesas de nuestra tierra, buen jinete, muy buena escopeta, le gusta el campo y su industria y no deja pasar una oportunidad para sacar partido de la tierra y del ganado. Yo he pasado muchos de los mejores días de mi vida con mis primos Juande y Rocio Caballero y con mis sobrinos Juande, Alvaro, Gonzalo e Irene en su magnifica finca de Higuera de la Sierra "La Guitarra" donde nos hemos reído hasta caernos de espalda con los disfraces y las actuaciones en directo que improvisamos delante de la chimenea.
Y una cosa muy importante que quiero contar de mi "hermano mayor" es que es una persona con la que se puede hablar porque sabe escuchar. Sabe escuchar y enterarse bien de lo que le estas diciendo. Y no contesta sin haber meditado bien lo que le digo. Y no responde lo mas adecuado sino lo más acertado. Esa es solo una de sus cualidades, que son muchas.
Por eso y muchas cosas más (Luis Aguilé...), por todo eso, le tengo a mi primo-hermano un grandísimo cariño y mucho, muchísimo respeto.

Te quiero Truhan.

PD: Es buen pescador, pero muy embustero (jajajaja)

Manuel Molina

Se ha muerto esta madrugada un poeta, Manuel Molina.

Menos de tres meses hace cuando vino a contarme que tenía una molestia en la espalda y una tosesita que no le dejada cantar a gusto. Bastaron unas radiografías para ver la “guasa” maldita que se lo estaba comiendo por dentro. El quiso que le hablara claro y directo y le conté lo que le tenía que contar, le expliqué como estaban las cosas dentro de su elegante cuerpo y las alternativas que tenía de tratamiento. 

Manuel me miró con esos ojos escrutadores que te traspasaban el alma cuando te miraba, que te acariciaban por dentro con la serenidad de los que han vivido tanto y tan a gusto que no les da miedo lo que les quede de vida. “Yo lo que quiero es seguir igual que siempre, estar tranquilo, escribir cada día mis cositas, tocar la guitarra y cantar, fumarme un cigarrito, dar un paseo, estar con mi gente y mi familia en mi casa… lo que tenga que ser, será…” Eso me dijo sonriendo con voz de santón y con brillo en los ojos, con su aspecto de patriarca de libro de religión, de porte elegante y sereno como el señor que siempre fue, elegante, discreto, sabio en sus silencios, mágico en sus estrofas, con una garganta prodigiosa que rasgaba el alba cada mañana dejando una grieta por donde se escapa la poesía de sus labios.

Manuel Molina ha vivido estos últimos meses de su vida trabajando en su casa rodeado de su familia, con su inseparable Lola a su lado, escribiendo su libro de poemas divinos y cantando en un escenario con su hija Alba hasta pocos días antes de su muerte.

Y ha muerto digno y cabal como mueren los hombres de verdad. Descanse en Paz.


Ya he visto morir a un poeta.

La niña que fui...


Escribe mi hermana Lourdes:

No se porqué, cuando he sido abuela y quiero de esa forma tan sobrehumana a mi nieto y he visto a los nietos/as de mis hermanos, es cuando tengo más clara la realidad de la niña que fui. 

Escribir sobre el pasado y más concretamente sobre las infancias perdidas, además de ser fácil porque la melancolía es fuente de inspiración, es poco creativo. Son sucesos sabidos, analizados ya y normalmente superados, el presente es incierto y el futuro está por venir, pero tampoco pretendo quebrarme la cabeza ni tengo la inspiración en buena forma ni ganas, solo me pide el cuerpo escribir algo y me acurruco en mi niñez.

Nací con mi hermana gemela y siempre estábamos juntas, la adoro, tengo otra hermana, Pilar ¡ayyy! mi artista, y cuatro hermanos como cuatro soles, cuanto los quiero, pero hoy hablo de mi porque lo necesito, en realidad necesito escribir pero no doy para mucho y lo que tengo más a mano soy yo misma.

Fuí muy inquieta, rápida de cuerpo y de mente, lo sé porque era niña ágil en correr y saltar y porque antes de pensar una cosa ya la había hecho. Mis ojos estaban abiertos a todo y me daba cuenta de mucho pero no decía nada porque no me quería tomar la molestia de hacerlo. Me horrorizaba la disciplina impuesta y me revelé conscientemente contra ella desde muy pequeña, hasta que ya pude escoger algo en mi vida y tomar decisiones, allá por los dieciocho o veinte años.

Me enfadaba a veces con la humanidad entera (me sigue pasando) y mis rabietas las tenía, aunque muchas me las comía porque por aquellos tiempo a los niños se nos daba una educación muy rígida, y cuando digo me las comía es porque entonces hacía algo que se llama "loquemedalagana" sin dar explicaciones; también me escondía en el hueco más oculto del jardín del colegio y chupaba los cabitos de los jazmines azules que eran dulces.

Pero lo que más me tranquilizaba era crearme una vida de fantasía. Me imaginaba cada día mil cosas. Hoy voy a ser como esta niña que es tan buena. Había una chiquilla en el colegio muy limpita y arregladita siempre, a la que decían que se le había aparecido la virgen por ser tan buena y aplicada. Una mañana me propuse ser como ella para tener el privilegio de la aparición. Fui todo lo buena que una persona humana de siete años puede llegar a ser: Me levanté y ordené mis cosas más a fondo que nunca, fui al colegio atravesando el campo de El Sevilla F.C. sin tirarme en la hierba fresca, andando derechita, en clase no hablé con mi amiga Carmencita nada de nada, en el recreo no pedí bocaitos a los bocadillos, estuve todo lo atenta que pude… en el recreo de después de comer jugué al teje sin hacer trampa y sin enfadarme por perder, uff, y en la misa de las seis cerré tanto los ojos pensando en la aparición Mariana que creo me trasvelé y cuando desperté me entró un pánico súbito de tener que ser siempre tan buenísima, llevar ese sacrificio de vida tan imponente para que luego, en cualquier momento tuviera una aparición inesperada.

Me asusté de tal manera que decidí en ese momento ser malísima y que la virgen se olvidara de mi y me dejara vivir a mi aire sin aparecerse, así que le conté un chiste a mi amiga Mamen y nos tiramos de risa en la iglesia. Me castigaron a quedarme sin recreo al día siguiente, pero volví a ser feliz.

En las noches de insomnio que eran pocas, me gustaba la tranquilidad de mi casa oscurita y con respiraciones tranquilas, sábanas y mantas envolviendo los sueños de mis herman@s padres y tatas. Inventé que en el patio interior de los pisos había unos hombres malos que vigilaban con un aparato especial a los niños y niñas despiertos, daban un barrido por todos los pisos y el niño que no durmiera se lo llevaban, yo cerraba los ojos y respiraba pausada para que no me fueran a pillar, la mañana siguiente llegaba sin darme cuenta.

Un día podía ser bailarina o gimnasta o cantante, en la realidad me movía con casi doce horas seguidas de colegio entre ida vuelta y comedor, era demasiado, lo bueno es que yo era perfectamente consciente que esto era una válvula de escape a la rutina, la disciplina férrea y a las ordenes sin ton ni son. 

Las vacaciones eran otra cosa… pero eso es otro cantar, ahí era todo felicidad y libertad. Fui una niña feliz y hoy me acuerdo del hueco oscuro del ascensor de la puerta de mi casa, a veces me gustaría ir, pero no, nunca volveré porque sería demasiado doloroso.


 Que alegría de mi casa, menos mal que me queda ese hueco de ascensor y la puerta de enfrente que me lleva a mi infancia perdida.-