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Sevilla, Huelva, El Rompido, Andaluz.
Licenciado en Medicina y Cirugía. Frustrado Alquimista. Problable Metafísico. El que mejor canta los fandangos muy malamente del mudo. Ronco a compás de Martinete.

Independencia

“Independiente (adj): Dependiente de sí mismo” nos regalaba en su didáctico Verbolario Rodrigo Cortés, hace pocos días en ABC. Y me parece muy acertada la escueta definición.

Los jóvenes anhelan ser “económicamente independientes” para poder emanciparse, tener una vivienda propia, acaso vivir en pareja, adquirir bienes, crear empresas, tener hijos… lo normal. Dicen: “no eres libre si no eres económicamente independiente”. Pero para ser independientes económicamente dependen de muchas variables: han de educarse y formarse, adquirir conocimientos y capacidades, hacer practicas, demostrar que son responsables, de confianza y trabajar duro sin miedo al futuro.

Con el tiempo nos damos cuenta que esa independencia económica es solo una trampa o mejor un trampantojo, una ilusión, una farsa. No aporta libertad alguna. Es cierto que nos convertimos de la noche a la mañana en asalariados, en funcionarios, en profesionales, en técnicos, en peones camineros o en deportistas de elite, pero tenemos que pagar facturas e impuestos casi por respirar. Económicamente todos somos dependientes de “algo” o de “alguien”, llámenlo ustedes como quieran.

Al menos cuando éramos jóvenes y estábamos en periodo de formación el sustento básico provenía de nuestros padres: casa, cama, comida, ropa, educación y los más afortunados unas pesetillas para gastar con los amigos. No nos pedían intereses por todo eso. Ahora, ya emancipados, somos lo que los bancos nos dejan ser, ni más ni menos.

Ya lo vemos cada día en los telediarios: por una extremo los afectados por los desahucios, los sin techos, los parados crónicos, los inmigrantes sin papeles que dependen de los fondos de ayuda sociales sino de la caridad y solidaridad de los demás; en medio los paganos de clase media -entre los que me encuentro- asfixiados y requetecontrolados por el Estado que nos mete constantemente la mano en la faltriquera con más y más impuestos, y por el otro extremo los millonarios bancarios, los tarjeteros negros, los políticos deshonestos que tienen fondos reservados, los estafadores al por mayor con clausulas suelo y acciones fraudulentas, los deportistas y futbolistas de élite que esconden no solo el balón entre las piernas sino el dinero entre paraísos fiscales… todos estos amasadores de dineros tampoco creo yo que se consideren “independientes” pues entre el lujo de la moraleja y la trena carcelaria, solo existen un par de firmas en un papel. Eso no es independencia ni mucho menos libertad.

Entonces ¿cuál es el misterio de la independencia? ¿Era Robinson Crusoe independiente? ¿Es Donald Trump independiente? ¿Lo es el Papa de Roma? ¿Hay periódicos independientes? ¿Lo será alguna vez Cataluña?

Pienso que la independencia es otra cosa. Reflexiono.

Los médicos a veces usamos iniciales para resumir frases habituales y repetidas al escribir la anamnesis de un paciente. Una de estas frases es “independiente para las ABVD”, y las iniciales significan “Actividades Básicas de la Vida Diaria”. Es decir constatamos y consideramos un signo importante que cualquier persona que precise asistencia sanitaria y tengamos que realizar su historia médica tenga o no “independencia para las ABVD”, lo cual puede influir en el diagnostico, evolución, pronostico y tratamiento de ese paciente. No hablo de la edad ni de la situación económica, me refiero a el conjunto de actividades primarias de la persona, encaminadas a su autocuidado y movilidad, que le dotan de autonomía e independencia elementales y le permiten vivir sin precisar ayuda continua de otros” Hay unas escalas que miden la capacidad para alimentarse, trasladarse (o manejar una silla de ruedas), subir escaleras, bañarse, arreglarse, ir al aseo, y controlar sus esfínteres. Es decir, miden la capacidad de subsistir día a día y protegerse a sí mismo sin la ayuda de los demás. Las personas que gozan de esta independencia son más saludables y padecen menos distimias y depresiones. Desgraciadamente hay otras personas que no gozan de esta independencia. Y no necesariamente tienen que ser mayores, vivir solos ni aislados. Al contrario.

Este tipo de independencia me parece mucho más sensata y gratificante. Ser autosuficiente, tener las necesidades básicas cubiertas (independiente del capital económico total) y ser consciente del medio en que vivimos respetando el entorno. Tener capacidad y libertad para expresar los sentimientos. Ser afectivo y sentirse querido. No padecer dolor invalidante físico ni psicosomático. Sentir paz interior. Aprovechar los momentos buenos con alegría y saber transmitirla a los que nos rodean. Tener inquietudes y disfrutar del tiempo libre. Si además tenemos el premio de una familia unida y con salud, no se puede tener mas “independencia”…

Que vayan tomando nota los catalanes.

Publicado en Tribuna Abierta ABC de Sevilla el 30/12/16


Pamplina 1.

De pronto una señal me sobresalto. Pensaba que en las carreteras comarcales no aparecerían ese tipo de señales y me asusté. La señal indicatríz era de prohibido aparcar platillos volantes en el arcén.  
Me quede de piedra-pomez de la mitad para arriba y de goma-guash de la mitad para arriba también. De modo que no tuve mas remedio que inventar una nueva aleación: guashpomezine, la cual inmediatamente la patente por telepatía y me hice supermillonario al instante.
Mi vehículo inteligente, aturdido al no poder detenerse por si mismo al estar fuera de cuentas y con dolores de pre-parto, se deprimió y comenzó a llorar amargamente, al tiempo que se evaporaba en vapores aceitosos, como si estuviese en una ciénaga de Macondo.
         No tenía motivos para esperar que nadie viniera a salvarme, pero de pronto noté un ruido sordo a mi derecha. Subitamente apareció por mi izquierda un delantero centro del Arsenal CF que tiro a gol y se le fue afuera por muy poco dinero. Yo lloré amargamente de color, gris marengo. El ariete se marchó no por donde había venido sin dar las buenas noches.
No tuve que llorar mucho, menos mal que me consolaron varios escarabajos peloteros nocturnos que arrastraban apestosas bolas de estiércol de vacas menopausicas, especialmente vomitivas, y que me cortaron el llanto ipso-facto con sus patas traseras serradoras. Les impuse varias cintas de colores tutti-frutti Cum-Laude por su integridad y los mande a la mierda de nuevo.
Otrosí la noche se llenó de pronto de luces de colores desconocidos entre ellos, a los cuales que tuve que ir presentando ceremoniosamente, y de ruidos estratosféricos que anunciaban la pronta llegada de una nave espacial alienígena marciana y forastera. Se fue la luz por donde había venido y todo quedó en silencio una mil millonésima de segundo chispa mas o menos.
Tres o cuatro mil mosquitos todos con las trompas dúctiles en erección se alinearon y alienaron sobre mi cuello en estricta formación del espíritu nacional. Uno de ellos eructo sonoramente dejándome en el cogote un olor a sangre de tórtola.
La nave extraterraquea surgió de improviso de una cueva de conejos y se fue adaptando a las circunstancias estatales, inflandose como una gran boina sin pitorrillo hasta alcanzar cierto tamaño indefinido. Se estabilizó sobre mi cabeza. Debería pesar unos trescientos millones de libras esterlinas, pero no lo parecía al estar exenta de derechos reales.
Un conejo asomó el hocico por la madriguera susodicha y expuso una muy bien argumentada queja en el lenguaje culto de los lepóridos. Antes de despedirse tuvo un altercado con un búho que lo miraba fijamente y ambos se acusaron mutuamente de infidelidad manifiesta y mejorable.
El batallón de mosquitos, rompiendo filas, atacaron por los flancos blancos a un Hada Madrina que se equivocó de sueño materializándose vaporosa y cursi sobre la negra boina espacial.
Tuvimos que rescatar al Hada entre el ave rapaz el conejo y yo, pues entre suspiros advirtió a todo el que quisiera escucharla que era alérgica al zumbido de los insectos y nos vimos en la obligación de administrarle metilprednisolona y de ingresarla en un cajero automático.
Sin darme cuenta me apoderé furtivamente de la varita mágica y con ella espanté uno por uno a los insectos trompeteros los cuales decidieron irse a dar por culo a Punta Umbría.
De pronto, de la negrura opaca de la nave alienada abriose un resquicio de luz y un ente con aspecto vago del siempre recordado Fary se materializo ante mi. Se me hizo un haz de guía en la garganta. De mis ojos brotaron restos de las patas de los escarabajos peloteros. El conejo huyó despavorido detrás de una joven que pasó corriendo detrás de otro conejo. El búho cerró los ojos y se quedó sin carácter.
El ente estelar muy parecido a El Fary no se dignó darme las buenas noches tampoco. Noté que llamaba a un Tele-Taxi en un idioma gutural y sin contemplaciones apresuró su evanescencia y desapareció. La aeronave cerro el portillo con pestillo y se piró derechita para su casa.

Total, que me fui andando.

El padre de la criatura

Resulta que un padre que lleva años subastando la enfermedad de su hija en los medios de comunicación de masas para su beneficio personal, y aquí todos como Belinda.  

Una pequeña inocente con el diagnostico de una enfermedad muy rara, la Tricotiodistrofia, enfermedad  por déficit del metabolismo del aminoácido cistina que produce tanto retraso del crecimiento como signos de envejecimiento prematuro en los niños que la padecen. Aunque hay varios estadios de gravedad el pronostico es malo y el tratamiento desconocido.  Mis mejores deseos para ella.

Las enfermedades raras se llaman así por su baja incidencia por sus escasos estudios y por la ausencia de tratamientos efectivos. Pero no se trata de eso.

Estoy indignado porque todo esto al parecer le ha servido al sinvergüenza del supuesto padre de la criatura enferma para recaudar fondos y pegarse la vida padre a costa de las almas cándidas que ha pescado a través de las redes sociales los cuales le ingresaban euros a mansalva sin asegurarse de la veracidad de sus intenciones. Se unen el hambre con las ganas de comer.

Por un lado un golfo apandador con un rastro pestilente de estafas previas y de amoralidad contrastada, de identidades falsas, de delitos variados contra la inocencia de las personas, que ya había estado en prisión condenado por crímenes similares. Un prenda.

Y por otro lado unos ciudadanos abotargados por las entrevistas de televisión, por los emails traicioneros, los facebooks prostituidos, los twiters enrarecidos y los whatsups lloriqueantes, encadenados enviados y promovidos por un golfo inmoral y sinvergüenza comerciante de penas y de lastimas de su propia hija…

Y también el fraude auspiciado por esta caterva de ciudadanos, estos que no dan una puta limosna a Cáritas, a Médicos sin Fronteras o a cualquier ONG de las que salvan miles de vidas en España, Europa o en África diariamente, reconocidas mundialmente y mil veces auditadas para que no escatimen ni un solo dólar en lo que no sea necesario, y que tiene premios anuales por la excelente labor que realizan ayudando de verdad a los más necesitados, a los enfermos, a los hambrientos, a los sin techo, a los inmigrantes, a los desahuciados, a los huérfanos, digo que estos ciudadanos botarates que no le dan ni las buenas noches a los indigentes que tienen al final de su calle tumbados en una manta al relente ni un soplido en un ojo a los que no tienen para pagar el agua del grifo o la luz, el bollo de pan con mortadela y la sopa de fideos calentita de las noches heladas, estos carajotes que no se dignan ni mirar a los pobres de su calle pero que  se enternecen como jilones progresistas cuando ven a Ana Rosa Quintana o a similares presentadores de “la actualidad” hablando de una enfermedad rara y se prestan a mandar sin dudarlo cantidades estrafalarias a cuentas corrientes piratas en nombre de Dios sabe que ocurrencia diabólica. Imbéciles con balcones a la calle.

Les quiero recalcar una cosa. Las enfermedades raras están todas reconocidas y existe un registro y protocolo de actuación para cada una de ellas en los hospitales españoles. No se deja ninguna de ellas al albur de la beneficiencia pública por muy rara o desconocida que sea. Para cada una de ellas existe una asociación regulada y registrada, con sus cuentas a la vista.

Desconfíen ustedes cada vez que les llegue un mensaje por cualquier red social pidiendo fondos en metálico para un enfermo (suelen adjuntar fotos de niños con sueros y eso) que necesita una operación urgente o un tratamiento especial que “no lo cubre el seguro”. Es una estafa.

Incluso desconfíen de algunas asociaciones “sin ánimo de lucro” creadas en Facebook que no estén avaladas por ONGs conocidas y regularizadas. Si tienen dudas pregunten e informense antes de enviar dinero. Hay un registro de ONGs donde usted puede colaborar y pedir su recibo. Lo demás son riesgos inasumibles.

Nunca envíe dinero a particulares ni a asociaciones fantasmas que utilizan nombres de enfermedades raras y logotipos de asociaciones u hospitales para captar y recaudar fondos de manera ilegal. Los Hospitales no piden dinero. Los médicos no formamos parte de esta estafa.

Este vergonzante y recalcitrante golfo padre de esta bendita criatura enferma, con ínfulas de grandeza y corazón putrefacto, además de estafar a unos miles de “almas cándidas”, ha jugado con lo mas sagrado de la vida humana. Con la salud de su propia hija para venderla por capítulos como si fuera una maldita telenovela.

Dios le perdone.

Yo no.



Cambalache...

Tango "Cambalache" cantado por Julio Sosa "El Varón del Tango"




Esta letra fue escrita por Enrique Santos Discépolo en 1935

Que el mundo fue y será 
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.

Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.

Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.

Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados. 
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...

¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.

No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón. 
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...

Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...

Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón. 
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil. 

¡Dale, nomás...! 
¡Dale, que va...! 
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!

No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...

Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley... 
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SIN COMENTARIOS....

Alcohol, jóvenes... y adultos

Solucionar el problema del consumo de alcohol en los menores de edad -siempre perjudicial por poco que consuman- y el gran problemas de la ingesta excesiva o abusiva de los jóvenes españoles sobre todo los fines de semana en los “botellones” o en las fiestas privadas no es nada fácil.

En cualquier calle hay bares o tiendas donde es posible beber alcohol por unos euros sin controlar la edad de quien compra las botellas. Las grandes superficies ofrecen ofertas para los fines de semana de alcohol de alta graduación y refrescos para hacer mas apetitosa la compra a los jóvenes…

Las bebidas alcohólicas están presentes en el día a día bien en las costumbres familiares pues hay cervezas, vinos y licores en casi todos los domicilios, o bien en los actos protocolarios de la vida social donde quedar para comer y tomar unas copas es lo más normal del mundo.

En las celebraciones, actos festivos o cuando se trata de salir a disfrutar del tiempo libre no suele faltar y el alcohol que a poco que nos descuidemos se convierte en protagonista. Esto condiciona que los niños conviven desde pequeños viendo beber a los adultos. Y los pequeños son unos grandes imitadores por naturaleza.

Yo defiendo el consumo responsable y moderado de las personas adultas que decidan libremente tomarse una cerveza, vino o un licor, pero sin excesos que deterioren su salud física o psíquica. Cada persona adulta es dueña de sus actos y puede tomar el alcohol que considere oportuno… pero sin salpicar, es decir sin convertirse en una molestia peligrosa para sus familiares, amigos, vecinos etcétera, y sin ser un mal ejemplo para sus hijos.

Yo propongo algunas soluciones para evitar que los menores de edad y los jóvenes inmaduros tengan acceso al alcohol y pongan continuamente –cada fin de semana- sus vidas en serio peligro y además vayan deteriorando sus órganos vitales, hígado, cerebro, riñones y corazón.

1.    Los menores de edad no deben tener acceso a comprar ni a consumir alcohol de ninguna manera. Tolerancia “cero”, como se dice ahora. Eso implica también el transporte de bebidas alcohólicas. Si un menor va por la calle con una bolsa conteniendo alcohol este debe ser requisado por los agentes de la autoridad. Punto.
2.    Si el menor está bebiendo alcohol en la calle, debe ser identificado y multado por incumplir las ordenanzas municipales, sus padres deben ser informados de la sanción lo antes posible. A ver si a golpe de multas los padres consiguen educar correctamente a esos menores de edad.
3.    Si un menor consume alcohol en un local público, un bar, discoteca, restaurante, etcétera, la infracción y multa será contra la propiedad del local y los padres podrán exigir daños y perjuicios a los dueños.
4.    Restringir la venta de bebidas alcohólicas de alta graduación en pequeños comercios y tiendas de abastos que no tengan adecuado control  con multas cuantiosas si son sorprendidos vendiendo a menores.
5.    Prohibir la publicidad que impulse a consumir alcohol a los jóvenes, sobre todo en las grandes cadenas de supermercados que los fines de semana venden ofertas ya preparadas para la gran tajada del sábado noche…
6.    Perseguir a los adultos que sean promotores o permisivos con los menores de edad facilitándole las condiciones para el consumo de alcohol. Por ejemplo, el chaval mayor de dieciocho años que compra el alcohol a la pandilla de menores a cambio de unas cervezas. Esta actitud debe ser considerada una falta grave y deberá ser sancionada.
7.    Perseguir el consumo grupal y excesivo de alcohol en las llamadas “botellonas”. Aquí es donde los menores se encuentran más desprotegidos pues tienen acceso libre al alcohol amparados en la muchedumbre. Deshabilitar las zonas habituales de reuniones. Multas elevadas a los jóvenes que consuman alcohol en la calle, sancionar igualmente el escandalo público, la contaminación acústica, el vandalismo…
8.    Realizar un registro sanitario-hospitalario de los actos médicos derivados del consumo de alcohol por menores y hacer un “parte de lesiones al Juez” cada vez que un menor ingrese o sea atendido por daños secundarios al alcohol. Se le podrán pedir responsabilidades a los padres en los reincidentes.
9.    Educar desde pequeños a los niños en los colegios enseñándoles a divertirse saludablemente y fomentar la practica deportiva y la vida sana. A partir de los diez años deberían recibir educación sanitaria dentro del horario escolar impartida por personal adecuado -pediatras, psicólogos, médicos- para ir concienciando a los pequeños del daño al que se exponen si consumen bebidas alcohólicas.
10.                  Dar ejemplo. Nosotros adultos que nos gusta tomar unas cervecitas de vez en cuando, que nos gusta un buen vino con la comida y un gintoni gilipoyesco de vez en cuando, nosotros somos los que tenemos que educar con el ejemplo a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, sin abusar del alcohol ni fomentar su consumo indiscriminado… por mucha Navidad que sea.


Dios me oiga.